Actualizado: 11/04/2024 22:30
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Hugo Chávez

Cuba Post-Chávez

El gobierno venezolano actual no es la excepción de ese flagelo que azotó casi todo el siglo XX latinoamericano, “El Caudillismo”

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Mucho se ha hablado del reacomodo raulista luego del traspaso de poderes de Fidel Castro a finales de julio del 2006. Para muchos, el éxito del Gobierno encabezado por el menor de los hermanos Castro es el de haber logrado consolidar una transición con “muchas promesas y pocos cambios”, por lo que bien la situación actual de Cuba merece una lectura en términos de continuidad en el poder de la figura de Fidel Castro, o bien de lo que ya resulta para muchos una Cuba post Castro con los Castro(s), esta rareza y no otra, es acaso el mayor éxito del raulismo en el sexenio que ya lleva de ejercicio.

Vale aclarar que las relaciones Cuba-Venezuela se han mantenido en un estado inalterable. La dependencia económica con la que la Cuba de hoy efectúa sus relaciones con el país latinoamericano, a ratos recuerda a la de la antigua URRS. Los hermanos Castros más que crear un modelo económico autosustentable luego de la caída del “Muro de Berlín”, optaron por el intercambio de bienes materiales por símbolos con el presidente Chávez. Quien, a cambio de asistencia médica, deportiva y de otros servicios, recibe de primera mano una ideología que si bien es arcaica y fracasada, cuenta con los resortes de populismo necesarios para hacerlo permanecer en el poder.

El imponderable del cáncer que invade a Chávez hace poco más de un año, a no dudar, vino a complicarles las cosas a la “Cuba post-Castro con los Castro(s)”, o a lo que es lo mismo, a la actualización del modelo que a título de “lineamientos” lleva a cabo el General Presidente. Más allá de que Chávez pueda permanecer en el Palacio de Miraflores luego del próximo 7 de octubre, como todo parece indicar, en verdad su gran enemigo a derrotar es su enfermedad, al parecer un adversario mucho más dificultoso que su opositor Henrique Capriles.

Una desaparición física del presidente Chávez en los próximos meses sería un agente catalizador para el gobierno del menor de los Castro. Un simple dato en el área de los hidrocarburos arroja que el 50 % del petróleo que consume diariamente Cuba, llega a precio de subsidio de Venezuela.

El gobierno venezolano actual no es la excepción de ese flagelo que azotó casi todo el siglo XX latinoamericano, “El Caudillismo”. Chávez es una figura que bien con sus altas y bajas ha sabido por 13 largos años mantener, alternar y sobre todo crear expectativas y esperanzas a buena parte de la nación venezolana. Así, también ha sabido elegir los enemigos de ocasión que a todos los caudillos le son imprescindibles para mantener a un pueblo en vilo, dosificándolo constantemente con justificaciones que siempre están a mano al ocurrir lo endémico a todo colectivismo; pésimo manejo de la economía y por consiguiente aumento de la pobreza, violencia y censura a libertad de expresión, de ahí que tal como bien aprendió de su maestro, Chávez no sea la excepción en eso de encontrar a un culpable(s) a quien(es) siempre responsabilizar del inevitable desastre.

La figura al parecer elegida por el PSUV para sustituirlo, el Canciller Nicolás Maduro, sigue pareciendo ante las cámaras lo que fue en sus inicios: “un sindicalero de los taxistas de Caracas” y nunca alguien capaz de sustituir al criticado, excéntrico pero hasta ahora exitoso en su verdadera empresa, mantenerse en el poder, Hugo Chávez.

Una pronta desaparición física de Chávez, a no dudar, traerá consigo la desaparición del chavismo como centro de la vida política cultural venezolana. Junto a esto, también asistiremos a la comprobación definitiva de cuánto hay de cierto en eso de que el General Presidente Raúl Castro transita hacia una “Cuba post Castro con los Castros”.

Las contenidas y a su vez reducidas medidas tomadas en “La Nueva Política para la Actualización del Modelo Socialista en Cuba” a título de “Lineamientos”, proceso por el que actualmente atraviesa el país, no son otra cosa que medidas para garantizar una transición del modelo Socialista Estatal, copia al papel carbón del de los países del extinto bloque socialista, al Capitalismo de Estado con base en el modelo chino y vietnamita.

Esta transición hacia el Capitalismo de Estado de corte Asiático, donde los hermanos Castro apuestan por los cambios más mínimos a fin de arribar a la meta reteniendo el mayor poder posible, bien pudiera afrontar circunstancias diferentes toda vez que el primer suministrador de las materias primas que hace posible la ralentización a exprofeso de los cambios ya no esté, más aún si el supuesto sucesor de Chávez opta por un modelo más prometedor para su país, como el que hoy acometen de manera exitosa en el área países como Brasil y Chile.

El dato del post-castrismo con los Castros que ya se maneja indistintamente tanto en la Isla como en el exilio, en verdad no es dato a fiar, pues su anómala dependencia Chavista, más la total extinción de la capacidad de éstos para generar resortes de credibilidad en el sistema, antes Socialista, ahora camino hacia el Capitalista de Estado, puedo ponerlos en verdaderos aprietos para un venidero 2013.


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