Actualizado: 18/10/2019 17:37
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Cruceros, Trump, Sanciones

EEUU prohíbe los cruceros a Cuba

El fin de los viajes educativos en grupo y de cruceros probablemente supondrá un duro golpe para el turismo estadounidense en la Isla, que despegó con las iniciativas tomadas por Barack Obama

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El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump endureció el martes las sanciones contra Cuba, prohibiendo los viajes educativos grupales de estadounidenses a la isla caribeña. También se prohibieron los viajes de cruceros, buques recreativos y aeronaves privadas (no de aerolíneas) desde Estados Unidos a Cuba, informan las agencias AP y AFP, así como la cadena BBC.

Según una nueva regulación del Departamento de Comercio publicada este martes, “a los aviones privados y corporativos, a los cruceros, a los veleros, a los barcos de pesca, y a otros aviones y embarcaciones similares, en general se les prohibirá ir a Cuba”, de acuerdo a la información de El Nuevo Herald.

Un portavoz del Departamento de Comercio confirmó que, a partir del miércoles 5 de junio, “los cruceros, así como las embarcaciones de recreo, tienen prohibido salir de Estados Unidos para una estadía temporal en Cuba”, agrega el diario de Miami.

Los viajes de cruceros comenzaron en mayo de 2016, durante la apertura con el régimen de La Habana realizada bajo la presidencia de Barack Obama. Esta vía se convirtió en la forma más popular para los estadounidenses de viajes recreativos a la isla. A través de ella, en los primeros cuatro meses de este año viajaron a la Isla 142.721 estadounidenses, un incremento de más del 300 % respecto al mismo período el pasado año.

Las nuevas restricciones entrarán en vigor el miércoles, pero el gobierno de EEUU dijo que permitirá a cualquiera que haya pagado por el viaje proseguir con este. Sin embargo, no estaba claro el procedimiento a seguir por los pasajeros.

Las líneas de crucero con pasajeros que realizaron sus reservaciones antes del martes tienen la esperanza de poder obtener permisos federales específicos que les permita completar sus viajes a Cuba, dijo Pedro Freyre, un abogado con sede en Miami que representa a Carnival y otras tres principales líneas de cruceros.

“De momento, está prohibido a no ser que las compañías de crucero soliciten una licencia específica”, señaló Freyre. Agregó que estas firmas están tratando de determinar “si hay una posibilidad de al menos completar los viajes que cuentan ya con reservaciones y con pasajeros que han hecho planes para viajar”.

La Norwegian Cruise Line dijo en una declaración que está analizando las nuevas regulaciones con abogados y expertos en viajes.

Las cuatro compañías de cruceros más grandes del mundo —Carnival Corporation, Royal Caribbean International, Norwegian Cruise Line Holdings y MSC Cruises, todas con base en Miami— tienen embarcaciones programadas para navegar a Cuba este año. El Norwegian Sun, Norwegian Sky, Empress of the Seas, Majesty of the Seas, MSC Armonia, Carnival Sensation y Carnival Paradise están programados para atracar en los puertos de Cuba este mes, de acuerdo a El Nuevo Herald.

Impacto económico

Lo que en un principio se creyó que significaría una fuente de ingreso importante, aunque no extraordinaria, tanto para el Estado cubano y los emprendedores privados en la Isla, así como para determinadas compañías estadounidense, ha visto en un relativamente breve espacio de tiempo reducidas sus expectativas, hasta su terminación ahora.

En noviembre de 2017, una proyección del Consejo Comercial y Económico EEUU-Cuba calculaba que los itinerarios a Cuba de las tres grandes compañías de cruceros estadounidenses que entonces estaban involucradas en el negocio dejarían más de $623 millones en ingresos entre los años 2017 y 2019.

De acuerdo con el análisis del Consejo, con base en los datos recopilados hasta el 25 de octubre de ese año, los 286 viajes hacia Cuba que en esos años se espera que hagan las compañías Norwegian, Carnival y Royal Caribbean transportarían a unos 455.000 pasajeros, contando con que cada embarcación viajaría al máximo de su capacidad.

Esas operaciones les reportarían a las firmas, todas con sede en Miami, unos ingresos de más de $623 millones, pero además significarían para Cuba ganancias por $64 millones en gastos de los turistas relacionados con transporte terrestre, excursiones, restaurantes y recuerdos como habanos, según la agencia Efe.

De manera adicional, el gobierno de la Isla recibiría $19 millones por concepto de tasas portuarias, que para los buques más grandes, es decir con capacidad para entre 684 y 2.744 pasajeros, asciende a unos $79.000.

Para las empresas estadounidenses, aunque estas cifras no eran despreciables, tampoco resultaban esenciales dentro de su volumen de negocio. En 2016, cuando se restablecieron estos viajes de EEUU a Cuba, los ingresos brutos de estas tres compañías sumaron en conjunto $28.800 millones, correspondientes a todos los viajes de sus 144 embarcaciones y operadas con sus diferentes marcas.

Si en una época anterior el gobierno cubano había mantenido una actitud de reserva y hasta negativa hacia el turismo internacional de cruceros, que no incluía a las compañías estadounidense, y durante el mandato de Fidel Castro llegó hasta a eliminarse, con la apertura de Obama se había mostrado más favorable, tanto por razones económicas como políticas[1].

Sin embargo, en la práctica los cruceros traían muchos viajeros a Cuba, pero relativamente poco dinero. “Los extranjeros gastan una media de 765 dólares. pero si son cruceristas solo unos 50 dólares”, de acuerdo a un reportaje del sitio independiente cubano 14ymedio del 20 de agosto de 2018.

“Por cada 15,3 dólares que gasta un turista que llega a la Isla por avión, el turista que viaja por crucero gasta 1”, según un informe elaborado por The Havana Consulting Group (THCG), que citaba 14ymedio.

El reportaje de 14ymedio destacaba tanto el factor de los emprendedores que se beneficiaban —aunque en menor escala— con la presencia de estos viajeros por horas, como los datos que indicaban tanto una caída del turismo como un aumento de la participación de los cruceros en el negocio

“El año pasado el puerto de La Habana recibió a unos 328.000 pasajeros y para finales de 2018 se esperaba que la cifra creciera hasta los 500.000, pero los primeros meses de este año no trajeron buenas noticias para el turismo en la Isla”, señalaba 14ymedio.

Sin embargo, en medio de ese escenario sombrío “el turismo por crucero tuvo un aumento de 3 % en la cuota de mercado en comparación con igual semestre del año anterior, al pasar del 12 % al 15 % de cuota de mercado”, de acuerdo al informe de THCG dado a conocer por el economista Emilio Morales, indicaba la publicación cubana, que agregaba que el aumento obedecía, entre otros factores, a la prohibición para los estadounidenses de hospedarse en los hoteles o comer en restaurantes gestionados por las Fuerzas Armadas.

El fin de los viajes a Cuba de los cruceros y embarcaciones privadas se une restricciones anteriores a los viajes de estadounidenses, y todas ellas también tendrán un impacto económico en Estados Unidos, especialmente en Florida.

Se espera que los cambios en las normas hasta ahora vigentes afectarán a la industria hotelera del sur de Florida, ya que muchos estadounidenses que viajan a la Isla permanecen primero en hoteles del área, principalmente de Miami.

“Con [la Ley Helms-Burton] en plena vigencia y no conociendo cuán lejos va a llegar [la Oficina de Control de Activos Extranjeros], hay potencial de un impacto económico muy sustancial”, expresó John Kavulich, presidente del Consejo Comercial EEUU-Cuba al Business Journal. “Estas compañías no cuentan con apoyo legal alguno en que sustentar cualquier acción de respuesta), agregó.

Razones políticas

“Cuba continúa desempeñando un papel desestabilizador en el Hemisferio Occidental, proporcionando una plataforma comunista en la región y apoyando a adversarios estadounidenses en lugares como Venezuela y Nicaragua al fomentar la inestabilidad, socavar el Estado de derecho y suprimir los procesos democráticos”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, al anunciar las medidas.

“Este gobierno ha tomado una decisión estratégica para revertir el relajamiento de las sanciones y otras restricciones al régimen cubano. Estas acciones ayudarán a mantener los dólares estadounidenses fuera del alcance de los servicios militares, de inteligencia y de seguridad cubanos”, añadió en un comunicado.

La medida del Tesoro prohíbe los llamados “viajes educativos grupales de personas a personas”, un mecanismo que permitía a las agencias de viajes organizar a turistas estadounidenses regulares en “grupos educativos” que, durante su visita a Cuba, pasaban cierto tiempo intercambiando con cubanos.

El gobierno del presidente Trump ya había prohibido los viajes individuales a la Isla en abril pasado, pero hasta el martes se continuaban permitiendo viajes grupales organizados para promover el contacto “persona a persona” con fines educativos y culturales.

Después de que asumió en enero de 2017, prometiendo revertir el deshielo de Obama con Cuba, Trump prohibió las visitas individuales y limitó las interacciones comerciales con el país.


[1] Los viajes de cruceros llevaron también a un cambio de una norma impuesta por el gobierno cubano. A partir del 26 de abril de 2016 quedó sin efecto la restricción impuesta por el gobierno cubano a sus ciudadanos o aquellos nacidos en Cuba, pero con otra ciudadanía, para viajar por mar hacia o desde la Isla.

El cambio se produjo tras una polémica, surgida tras conocerse que la empresa Carnival, que recibió permiso para operar el primer crucero a Cuba en más de 50 años, no aceptaba reservaciones de personas nacidas en la Isla, aunque tuvieran pasaporte de otro país, para el viaje inaugural de su nueva línea Fathom el 1º de mayo de 2016.


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