Actualizado: 14/11/2019 12:33
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Conte, Exilio, Reagan

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Al igual que otros muchos, Conte Agüero se desfogó en posar para fotos con presidentes estadounidenses como parte de cierta contrarrevolución que tiende a expresarse chillando y dando viajes

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El 24 de octubre de 1984, Ronald Reagan acusó recibo a Luis Conte Agüero de su libro Reagan (Miami Lakes: Trade Litho. Inc., 1984, 130 pp). En el mismo sobre del mensaje de Reagan, Conte Agüero entregaría al presidente ejemplares corregidos del libro, al pasar aquel por Miami el 27 de mayo de 1985 durante la campaña de reelección de la senadora Paula Hawkins.

Desde luego que ni Conte Agüero ni su libro se mencionan en los diarios de Reagan, quien entre los exiliados cubanos se refirió apenas a José Sorzano, Ricardo Bofill, Rafael del Pino y Armando Valladares. Al igual que otros muchos, Conte Agüero sí que se desfogó en posar para fotos con presidentes de USA [desde Kennedy hasta Bushito] y en guataquearlos como parte de cierta contrarrevolución que hasta hoy piensa que los americanos van a sacarnos las castañas del fuego y tiende a expresarse chillando y dando viajes.

Al tacharlo de falso líder, Felipe Rivero-Díaz resumió la tradición de lucha de Conte Agüero: “He has had seven years of conferences” (The Miami Herald, 29 de septiembre de 1966). “[D]ando incansables conferencias de prensa —apuntaría otro exiliado, René Vázquez-Díaz [1]— aquel impostor andaba con el mismo uniforme enfangado” (El País, 27 de abril de 2000).

Girón en la memoria

Vázquez-Díaz alude a la peripecia vital de Conte Agüero en abril de 1961. Se vistió de campaña militar, agarró un rifle y se alzó en los pantanos de la Florida, luego de haberse desgalillado por radio para que los exiliados se alistaran en comandos contra Castro. Al consumarse el fiasco de la Brigada 2506, Conte Agüero salió picado por mosquitos y cangrejos hablando de infiltración de apoyo. Su membresía no consta en la lista de 2.681 brigadistas [Cuban Information Archives] ni en la lista de casi 150 más de Cándido Molinet, Segundo Jefe del Escalón de Retaguardia.

Lo que sí consta es que la CIA solicitó al Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) en marzo de 1961 conceder parole a Conte Agüero in the furtherance of the national intelligence mission. Ya tenía expediente personal [201-278130] y nombre en clave [AMCORE-2] porque trabajaba con Abel Mestre [AMCORE-1] en la propaganda del Frente Revolucionario Democrático (FRD).

Así y todo, Conte Agüero metió cizaña al oficial Bernie Reichardt con que la CIA estaba tan embullada en casarse que había escogido a la novia equivocada: el FRD, que no tenía combatientes, sino políticos. Por el contrario, la Alianza de Liberación —a la cual pertenecía Conte Agüero— tenía un líder de prominencia nacional: Raúl Chibás, ya exiliado en USA.

Centinelas de la Libertad

Conte Agüero inventó que su programa en onda corta por WRUL [Radio New York Worldwide] logró tanta audiencia en la Isla de Cuba pintoresca que de allí mismo vino la sugerencia para echar a andar el movimiento Centinelas de la Libertad.

El 5 de agosto de 1963, el jefe de la súper estación CIA en Miami [JMWAVE], Ted “El Fantasma Rubio” Shackley, informaba a Langley que todo radioyente de AMCORE-2 que daba informe por escrito se registraba automáticamente como centinela. Y dijo más: aquello era un dispositivo de recogida de información y AMCORE-2 tenía la orden de solicitar datos sobre las instalaciones militares, las relaciones entre cubanos y extranjeros, plantas eléctricas y sistemas telefónicos, así como lugares y manifestaciones de resistencia.

Al indagar el asesinato de JFK, el autor irlandés Tony Summer dio con que Conte Agüero era un agente de desinformación manejado por el CIAoso David Phillips. No en balde Conte Agüero había soltado por radio, el mismo día del asesinato, que los miembros del Comité de Justo Trato a Cuba (FPCC, por sus siglas en inglés), del cual Lee Harvey Oswald fingió ser parte, debían ir a la cárcel por traicionar a USA. Al día siguiente se apeó con que Castro era responsable del crimen y los asesinatos iban a continuar si no se acababa con él.

Centinelas de la Dictadura

Phillips montó la operación de que Conte Agüero solicitara a sus oyentes en Cuba remitir cartas a buzones en el exterior para confirmar la calidad de recepción. Así mismo tenían plena libertad para dar la información adicional que estimaran necesaria. A todo remitente se daba respuesta por carta depositada en La Habana y repleta de contenido intrascendente. Sólo que en algún párrafo se indicaba “Plancha esta carta”. Al hacerlo afloraba un mensaje clandestino de cómo recopilar info sobre los asuntos de interés del Fantasma Rubio, así como la dirección postal en Latinoamérica adonde enviarla.

De echar en La Habana estas cartas planchables se encargaba el diplomático italiano Massimo Mulatori, quien ya había prestado el servicio de pasar dos pistolas con silenciador como parte de otra operación infructuosa, pero con mucha más salsita: matar primero a Efigenio Ameijeiras y acabar con Castro y el resto de su pandilla al paso del cortejo fúnebre por la Calle 12.

Mulatori se embulló tanto que cierto día depositó un montón de cartas en la misma oficina de correos. Ocurrió entonces la transición pacífica del asombro a la sospecha a la vigilancia. Fue fotografiado echando más cartas, que se abrieron y pasaron por laboratorio. Tras descubrirse el ardid, el G-2 dio pita para ubicar a los centinelas hasta plancharlos hacia fines de 1963.

Conte Agüero siguió la rima y todavía en 1965 recurría a los centinelas para escribir un libro (Foto) en que pedía la intervención militar en Cuba al efecto de rescatar “al hijo secuestrado a la familia del hemisferio por el imperio bolchevique”. Sin tanta poesía, Rivero-Díaz lapidó al año siguiente: “The Sentinels don’t exist. If he gets a letter, that’s a Sentinel”.

Coda

No cabe objeción contra Conte Agüero de ser cierta la contabilidad de su sobrino, el traidor a la contrarrevolución Carlos Rivero-Collado, de que en casi 10 años [1961-70] la CIA invirtió en su tío más de un millón de dólares: 6 mil al mes en salario más los viáticos de periplos por América Latina [2]. Todo cubano debe saber tirar y tirar bien su ancla contrarrevolucionaria cada vez que se presente una coyuntura en el mercado de USA, en vez de tirarla en situaciones coyunturales de ese fenómeno histórico denominado revolución cubana.

Notas

[1] Por supuesto que Vázquez-Díaz nada tiene que ver con el brigadista de asalto Rivero-Díaz y hace juego al castrismo con su crítica al anticastrismo de mucha lengua y poco riesgo, porque egresó de la Escuela Vocacional de Vento, fue a estudiar ingeniería naval en Gdanks (Polonia) y en vez juntarse con Lech Walesa en los astilleros, se largó para Suecia en 1974.

[2] La contrarrevolución cubana. Los sobrinos del Tío Sam, Madrid: Akal Editore (1977), 126.


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