Actualizado: 27/02/2020 17:35
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Historia, Emigración, Exilio

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Cuba también tuvo una especie de “Cruzada de los Niños”, solo que no viajaron a combatir por la fe cristiana sino en busca de mejor futuro, alejados temporalmente de sus padres

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El 26 de diciembre de 1960 echó a andar la fase ejecutiva de la Operación Pedro Pan con cinco niños que abordaron sin sus padres el vuelo 422 de Pan American World Airways en La Habana y llegaron a Miami a las 4:30 p.m. Al cierre del 22 de octubre de 1962, los Pedro Panes sumaban por lo menos 14 048. Dizque más o menos la mitad fueron recibidos por parientes al bajar del avión y casi el 90% del resto se habría reunificado ya con sus padres hacia junio de 1966.

Estos niños vieron cómo sus destinos cambiaron dramáticamente por ese fenómeno histórico denominado revolución cubana. A la postre fueron contrarrevolucionariamente favorecidos por la única opción racional que tenía y tiene el cubano adentro para imponerse al castrismo. Tal como precisó Heberto Padilla en “El discurso del método” (Fuera del juego, 1968), la opción es que te largues de una vez y para siempre [pues hay millones que] están allí aplaudiendo.

Para llegar a orígenes

Monseñor Bryan Walsh (Foto), párroco de la Iglesia del Sagrado Corazón (Miami) y director ejecutivo del Catholic Welfare Bureau (CWB), relata que hacia noviembre de 1960 alguien llevó a su oficina al quinceañero Pedro Menéndez, acabado de llegar de Cuba, en busca de hogar adoptivo, ya que sus parientes en USA estaban en la fuácata. Walsh se percató de que otros muchos Pedros irían llegando y solicitó entonces recursos federales a Tracy Voorhees, el compañero que atendía por la Casa Blanca el problema de los refugiados cubanos en Miami.

Entretanto James Baker, director de Ruston Academy en La Habana, venía tejiendo una red con cubanos insiliados o ya en el exilio para sacar a sus hijos de la Isla. El 12 de diciembre, este maestro y aquel cura se reunieron para coordinar esfuerzos y proveer alojamiento, comida y estudio en USA a los niños que venían de Cuba. Por inspiración en el caso Menéndez, la movida se bautizó Pedro Pan y terminó de cuadrarse con Agnes Ewald (High School de Coral Gables) para que los cubanitos obtuvieran visa (I-20) de estudiante.

Detrás de estos hechos, ¿estuvo la CIA?

Desde fines de octubre de 1960, Radio Swan venía alertando: “¡Madre cubana, no te dejes quitar a tu hijo!” Además de noticiar que la próxima ley del Gobierno Revolucionario sería quitar a los padres sus hijos entre 5 y 18 años, Radio Swan agregó la salsita de que Fidel Castro se convertiría “en la madre suprema de Cuba”. Los mensajes fueron ganando en precisión hasta llegar a este llamado: “¡Atención, cubano! Ve a la iglesia y sigue las orientaciones del clero”. Lo demás es historia, que como todo asunto cubiche se cuenta desde las posiciones encontradas del castrismo y del anticastrismo.

Al abordarse a sí mismos como objeto de estudio, ciertos Pedro Panes —como la periodista Ivonne Conde, autora de Operation Pedro Pan (Nueva York, Routledge, 1999), y la politóloga María de los Ángeles Torres, autora de The Lost Apple (Boston: Beacon Press, 2003)— se toparon con que la CIA siempre responde que no puede ni confirmar ni negar tal o cual info. Uno de sus oficiales, Lee Strickland, llegó a embarajar con que la búsqueda de los términos Pedro Pan o Peter Pan en la base de datos ORRIS no arrojaba resultados, como si nadie supiera que la CIA usa sus propios nombrecitos en clave para bautizar toda operación o persona.

Así, AMCOG designaba una compleja red operativa dentro de Cuba, en la cual AMCOG-1 y AMCOG-2 eran los hermanos Ramón [Mongo] y Leopoldina [Polita] Grau Alsina, a quienes el padre Walsh destacaría como colaboradores de la Operación Pedro Pan.

Según testimonio de Álvaro Fernández, su padre —Ángel Fernández Varela [AMPALM-4], jefe paramilitar de la yunta [AMPALM] del Movimiento Demócrata Cristiano (MDC) con el Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR)— confesó en familia que había tomado parte en el ardid de sacar una falsa ley de Castro con expresa atribución de la patria potestad al Estado (Artículo 3). De introducirla en Cuba se encargó José Pujals [AMCOAX-1] y Radio Swan echó a rodar que la ley había sido contrarrevolucionariamente sustraída por (a)gentes del anticastrismo dentro del Gobierno Revolucionario.

Más allá del éxodo

Mongo y Polita fueron captados para la Operación Pedro Pan por la ciudadana británica Penny Powers, quien venía trabajando con Baker y tuvo que buscar más personas de confianza para atender la estampida hacia el Norte tras fracasar la invasión por Bahía de Cochinos. Aquellos hermanos vivían en casa [Quinta Avenida y Calle 14] de su tío, el expresidente Ramón Grau San Martín, frente a un cuartel del G-2. Así y todo se engancharon en la red encargada de falsificar y tramitar documentos migratorios para la Operación Pedro Pan. Esta red giraba en torno a Israel [Borico] Padilla, quien ponía mejor cuño de visado que los propios americanos en pasaportes falsos, incluso para adultos. La embajada de USA en Cuba estaba cerrada desde enero de 1961, pero el Departamento de Estado había autorizado a Walsh para expedir visas volantes (waiver).

Polita estaba enredada también con el grupo Rescate Democrático Revolucionario, liderado por Tony de Varona [AMDIP-1]. De ahí que participara en “2 o 3” planes de atentados contra Castro, como aseveró a Miguel González Pando en 1997 para un proyecto de historia oral en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Coda

Y como el G-2 tenía emplantillada a la criada que atendía en casa de Ramón Grau San Martín a su cuñada Paulina Alsina, Polita y Mongo —hijos de esta con el finado Francisco Grau San Martín, hermano de aquel— no tardaron mucho en engrosar el expediente Caso Cura Manco [1]. Para agosto de 1965 caían en la cárcel por los atentados y por la Operación Pedro Pan. Polita contó a Pando que el oficial investigador del G-2 había espetado que sacar niños de Cuba era peor que arrancársela a Castro.

Nota

[1] Este expediente del G-2 documenta el plan de atentado que más se acercó a la eliminación de Castro. A fines de 1962, Polita recibió unas pastillas envenenadas a través de un diplomático [¿Massimo Mulatori?] que Tony de Varona había contactado en Florida. Procedió a entregarlas al jefe de Rescate en Cuba, Alberto Cruz, y una llegó a Santos de la Caridad Pérez-Núñez, dependiente de cafetería en el Habana Libre. Al pasar Castro por allí en abril de 1963 y pedir un batido de chocolate, Pérez-Núñez abrió la nevera donde guardaba la cápsula envenenada, pero se había adherido tanto al serpentín que al intentar extraerla se quebró. El líquido mortal se derramó en la escarcha para malograr el batido de mayor impacto en la historia de Cuba.


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