Actualizado: 03/07/2020 15:57
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Contrarrevolución, Castro, Anticastrismo

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Sobre la guerra civil en Cuba tras la llegada de Fidel Castro al poder

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El 12 de junio de 1964, el capitán Floro Camacho fue capturado por las milicias de Castro en la cueva natural El Jagüey, entre Yaguajay (Las Villas) y Florencia (Camagüey), casi muerto de hambre y sed. De este modo finalizó un combate que duró cuatro días y marcó el inicio de la debacle de la agrupación guerrillera anticastrista Frente Norte Camagüey-Las Villas.

El combate

El martes 9 comenzaron los enfrentamientos de alzados contrarrevolucionarios al mando de los capitanes Camacho y Frías [Everardo Díaz] contra las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y las tropas de los sectores B (Yaguajay) y E (Camagüey) de la Sección de Lucha Contra Bandidos (LCB) del Ejército del Centro, que como resaca de la primera Limpia del Escambray (1960-61) se había oficializado el 3 de julio de 1962 por el comandante Juan Almeida.

Al día siguiente cayeron el capitán Frías y otros guerrilleros, pero algunos lograron romper el cerco y refugiarse en El Jagüey, donde capearon el temporal de bazucazos y granadas de mano. La unidad LCB procedió a minar la cueva natural —último reducto— con más de 150 libras de explosivos. Mal heridos y casi sin municiones, los guerrilleros fueron entregándose, a excepción del capitán Floro, quien terminaría siendo fusilado el 28 de junio junto con su hermano José.

Agonía

El despliegue contra aquel frente copó también a las fuerzas comandadas por Mario Bravo en Blanquizal de Mayajigua, quien resultó gravemente herido al intentar romper el cerco y fallecería el 25 de junio. Los demás serían cazados en la zona de Bella Mota.

El cuero contra los alzados prosiguió con la batida de la partida insurgente de José Martí Campos, alias Campito, cerca de Los Arabos (Matanzas). Por allí mismo caerían enseguida su hermano Juan Benito y Leocadio Rivera, jefes de otras partidas. Igual suerte correría en Los Ramones (Camagüey) el comandante en jefe de aquel frente guerrillero anticastrista, Juan Alberto Martínez Andrade.

Certificado de defunción

Para el 26 de julio de 1965, Fidel Castro largaba en Santa Clara: “De los contrarrevolucionarios solo quedan tres, y no organizados en forma de bandas, sino tres fugitivos”. Así mismo resumió que “295 combatientes revolucionarios perdieron la vida en servicios, en combates contra el enemigo, en accidentes ocasionados por el propio servicio; y fueron capturados en parte, y en parte aniquilados, 2.005 contrarrevolucionarios”.

El historiador Pedro Corzo alega que Castro admitió allí y entonces que la resistencia había causado al gobierno “más de 500 muertes y pérdidas estimadas en 1.000 millones de pesos de la época”, así como que “en el momento de su discuros (sic) todavía permanecían alzados José Reboso y Luis Vargas” [1]. Ambos guerrilleros del Escambray serían capturados a principios de diciembre y poco antes fueron igualmente apresados los últimos alzados en Camagüey: Ningo Montero y Clemente Aragón. Para la jefatura de LCB, la guerra del Escambray había concluido el 11 de marzo de 1964, con la liquidación de la columna de Blas “El Astuto” Tardío en Hoyo del Pinto, y sólo quedaba terminar el papeleo.

Saldos numéricos

El Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado (CIHSE) estima que las pérdidas de vidas humanas “se acercan a las 700” entre caídos en combate, víctimas civiles de los grupos insurgentes —“hubo 299 bandas y unos 3995 alzados”— más otras personas que murieron por diversas razones relacionadas indirectamente con la guerra civil. Al respecto de las operaciones de suministro a los alzados, el Inspector General de la CIA Lyman Kirkpatrick informó: “Alrededor de 151.000 libras de armas, municiones y equipos se enviaron por aire, pero no se lanzaron realmente más de 69.000 libras, pues el resto fue devuelto a la base. Y de estas 69 000 libras por lo menos 46.000 fueron capturadas por fuerzas de Castro, que se apoderaron de diez cargamentos, mientras que nuestros agentes solo pudieron recuperar tres”.

Invasión demográfica

Una vez ganada la guerra civil, Castro aprovechó su siguiente discurso —el 28 de septiembre de 1965 en la Plaza de la Revolución— para soltar: “Creo que es una buena ocasión aquí, en este acto de los Comités de Defensa, reírnos un poco de nuestros enemigos”. Y así jugó una broma colosal a Estados Unidos: Abrir “el puerto de Camarioca, en Matanzas, que es uno de los puntos más próximos, para que todo el que tenga algún pariente le damos permiso para venir en el barco, sea quien sea, con todas las garantías, avisando con tiempo por correspondencia (…) y si quieren, 48 horas de permanencia en el puertecito, para que una vez allí les avisen a los familiares que los vienen a buscar y se los lleven por un medio seguro”.

Esta invasión por mar empezó en octubre y se interrumpió en noviembre, luego de que salieran casi 3.000 cubanos, pero se reiniciaría por aire al principiar diciembre. Más de tres mil vuelos hasta abril de 1973 llevaron 260 mil cubanos más a USA para socavar el anticastrismo militante tanto del insilio como del exilio con ese sentir que viene del Padre de la Patria: “Yo pensé morir por Cuba sin abandonarla, pero ¿si ella me abandona? ¿No tengo entonces derecho a mirar por mí y mi familia sacrificada? [2].

Coda

Al parecer la respuesta es que sí se tiene ese derecho, sin perjuicio del derecho de los líderes opositores a luchar por la libertad y la democracia de un pueblo que por más de medio siglo ha venido demostrando que ni los quiere ni las quiere.

Notas

[1] Cronología de la lucha contra el totalitarismo, 1959-2006, Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo (20062), 240. Aunque Luis Vargas [Luis Santana Gallardo] se considera por muchos el primer alzado del Escambray, todo parece indicar que fue más bien Ramón Trujillo, a mediados de 1959, en la zona de La Macagua.

[2] Carlos Manuel de Céspedes: El diario perdido [Entrada del domingo 5 de octubre de 1873], La Habana: Ciencias Sociales (1994), 113.


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