Actualizado: 20/10/2017 18:43
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Economía, Cambios, Capitalismo

El cambio de mentalidad, una piedra en el zapato

“Hay que cambiarle la mentalidad a la gente, tienen que entender que tener ‘rezagos del capitalismo’ no es necesariamente malo”, afirma un periodista jubilado en Cuba

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La burocracia en Cuba es el gran lastre de la revolución. La mentalidad de los burócratas es de hecho, el gran adversario de las reformas. Es una de las cosas que queda clara cuando se comienza a conversar con la gente en la Isla y muchos ciudadanos se quejan de ello.

Como todo en la vida, las opiniones respecto a este tema están divididas, y cada bando parece tener un argumento muy fuerte sobre el asunto. Para algunos es al gran cáncer del país, que fue creado por el sistema durante los últimos 50 años. Ahora, para sobrevivir, quieren verse libres de la carga de empleados estatales, principalmente en oficinas y dependencias políticas.

Cuando se propusieron las primeras medidas para reducir la maquinaria gubernamental, el plan del Gobierno fue sacar de la plantilla del Estado al menos a 1,5 millones de empleados. Al intentarlo, bajo el razonamiento de que la mayoría iba a emigrar hacia el incipiente sector privado, se dieron cuenta de que no había espacio ni estructuras para todos. “Fue como un embudo. No había, todavía no hay donde meternos a todos. Esa es la realidad”, explica Odalys Serguera, empleada de una tienda estatal donde trabajan otras cinco mujeres, pero con dos es suficiente ya que casi no se vende nada.

En su opinión, y en la de muchos otros, una solución sería la apertura de más espacios para la iniciativa privada, la creación de más permisos en una mayor variedad de trabajos por cuenta propia.

Habría, como expusieron muchos consultados, que llevar a cabo un cambio en la mentalidad de la gente. Sacarlas de una especie de camisa de fuerzas mental donde se han refugiado y hacerles ver que el país no sale del atolladero sin un cambio en la forma de ver las cosas. Al menos desde una perspectiva de empleado del Gobierno.

“El gran problema de nuestros burócratas es que le tienen miedo al capitalismo. Muchos de ellos, no hablo de los dirigentes grandes, pero los cuadros intermedios, se han habituado a vivir casi sin hacer nada. A no tomar decisiones, esperar que todo ‘venga de arriba’ y ahora, que Raúl [Castro] lleva ya años hablando de abrir la sociedad, ser más críticos y creativos, pues nadie hace nada”, explica un periodista jubilado que pide no ser identificado.

En su opinión, el problema no es el sistema como tal, que tiene responsabilidades con los ciudadanos, pero estos también obligaciones. “Hay que cambiarle la mentalidad a la gente, tienen que entender que‘ tener rezagos del capitalismo’ no es necesariamente malo. Te puede mejorar la vida en nuestra sociedad”, afirma el periodista. Y apunta un detalle: “Muchas de las cosas que ahora los chinos nos mandan, de mucha mejor calidad que las de los soviéticos, no serían posibles sino fuera por la existencia allí de una sociedad mixta”.

Uno de los detalles que intensifica la “resistencia” de la burocracia a los cambios son los salarios. Aunque se han incrementado en algunos sectores estatales, lo cierto es que, a diferencia de otros estamentos de la sociedad —como los trabajadores del turismo, intelectuales y empleados destacados—, la inmensa mayoría sigue recibiendo sus sueldos en pesos cubanos y no parcialmente en CUC, la moneda convertible.

“Es un motivo de descontento. Los jubilados tampoco tienen acceso a la moneda convertible y como es fácil constatar, no mucho se logra en moneda nacional”, enfatiza el periodista.

Según el profesor universitario Enrique López Oliva, el cambio de mentalidad es algo que está siendo “empujado” por el Gobierno y el Partido Comunista, pero no es parte de la educación de la nueva hornada de estudiantes.

“La gente está aprendiendo el capitalismo en la calle. Es la vida diaria la que está contribuyendo a un cambio de mentalidad. Aunque tú aprendes el capitalismo rápido, lo cierto es que la gente no ve las oportunidades de desarrollarse”, subraya. ¿Qué sucede entonces?

“Se están yendo del país. No ven otra posibilidad”, contesta.

El parlamento cubano (Asamblea Nacional) abordó el tema y reconoció que los jóvenes están buscando otras áreas laborales. La vicepresidenta de la comisión parlamentaria que atiende a los niños, jóvenes y mujeres, Yoerky Sánchez, “resaltó como positiva la motivación de los jóvenes trabajadores por cuenta propia, de poder aportar al presupuesto del Estado y a su vez tener la garantía de jubilación. Ellos consideran que contribuyen a la sociedad mediante sus servicios y a su vez perciben mejores salarios”, ha reseñado el diario oficial Granma.

Sin embargo, “trascendió que estos jóvenes recomiendan ofrecer una mayor cantidad de cursos de modo asequible, que los capaciten para desarrollar sus actividades, pues muchos no fueron formados para ejercer estas labores; mientras que algunos de ellos poseen nivel universitario y se encuentran ejerciendo trabajos no afines a sus especialidades”, agrega el diario.

También muchos trabajadores estatales consideran que, al aproximarse el momento de la jubilación, sus perspectivas de futuro no son las mejores e intentan asegurar el puesto el mayor tiempo posible. “Aquí no están contratando a los jubilados. Viven prácticamente del aire”, puntualiza el profesor universitario.

En la misma reunión del parlamento se habló claramente de la necesidad de proceder a un cambio de mentalidad, si se quiere salir del atolladero. Según la directora general del Ministerio de Comercio Exterior, Deborah Rivas, todavía falta mucho para que los funcionarios cubanos tengan una preparación adecuada, como en sus capacidades de negociar inversiones, falta una mayor autopreparación e, incluso, de dominio de la ley de inversiones.

Rodrigo Malmierca, el ministro de Inversiones, fue incluso más incisivo: “La inversión extranjera no es un retorno al pasado como han juzgado algunos, sino una vía de fortalecernos económicamente. (…) la Ley, no pone en riesgo el sistema socialista”, aseguró.

Es “el bloqueo mental, la falta de preparación y la excesiva cautela lo que ha impedido que buenos negocios avancen”, precisó.

Según la opinión de algunos entrevistados, uno de los que más presión está ejerciendo para promover un cambio de mentalidad es el primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, considerado el sucesor del presidente Raúl Castro.

En un discurso en mayo pasado, en la ciudad de Bayamo, y que sorprendió a muchos, Díaz-Canel se quejó de que la prensa oficial no aborda el día a día de la población.

“Hay que igualar las agendas mediáticas y públicas” en el marco de un periodismo ciudadano, en las cuales están presentes problemas, vicisitudes, motivaciones, aspiraciones, desengaños y todos los colores de la vida”, apuntó el primer vicepresidente.


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