Actualizado: 25/09/2020 0:20
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Reformas, Burocracia

El fin de una época

No importa desde donde se promueve el cambio, desde arriba o desde abajo la tarea de nuestros burócratas y tecnócratas es postergarlo

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Los burócratas y tecnócratas son funcionarios profesionales que durante años han proliferado como el marabú en nuestros campos. Pero las similitudes con esta planta invasora no terminan aquí, además de su extenso crecimiento en cualquier terreno ocioso (que por desgracia son muy abundantes) nuestros burócratas y tecnócratas hacen tremendamente difícil y hasta doloroso el tránsito por la maquinaria estatal e institucional. Al punto que muchos de nosotros evitamos por todos los medios llevar adelante hasta el más sencillo trámite con tal de evitarnos meses y años rodando de oficina en oficina sin una idea muy clara de quien o quienes son los responsables de emitir una sentencia definitiva.

Ya sea que nuestra demanda sea procedente bajo la enrevesada telaraña legal o no (cosa de la que nunca estamos muy seguros) el cubano de a pie sabe que lo mejor que puede hacer es desentenderse de esa situación si es posible. Pero si no le queda más remedio que ir adelante debe pensar en buscarse un “socio”, alguien bien conectado dentro del sistema que le encamine su situación o está literalmente embarcado.

El problema es que los burócratas y tecnócratas no solamente acaban con la paciencia de la gente común sino que además terminan por entorpecerles la vida a los propios dirigentes que los crearon.

Para quienes abandonaron hace mucho estas tierras o nunca han vivido en ellas les explico. Supongamos que el Estado debe lidiar con el tema de la baja producción agrícola, entonces después de veinte años con el pueblo pasando hambre y debatiendo el problema en reuniones al más alto nivel resuelven que la solución es darle la tierra al que quiera trabajarla. Luego se ocupan de crear todo un rollo legal y en eso se meten dos años más, ahora deciden implementar su brillante solución con la mayor agilidad posible y al cabo de unos años descubren que la cosas no marchan con la velocidad que ellos esperan. Conclusión ¿nuestro sistema está fallando? ¡No! Está cumpliendo exactamente el rol para el que fue diseñado que es el de entorpecer hasta el límite de lo posible cualquier proceso de cambio.

No importa desde donde se promueve el cambio, desde arriba o desde abajo la tarea de nuestros burócratas y tecnócratas es postergarlo. Luego que a nadie le asuste si los Lineamientos del Partido quedan como un eslogan más, como lo fue la Rectificación de Errores, el Perfeccionamiento Empresarial o la Batalla de Ideas. Todos planes a medias.

La mejor solución a un problema es siempre la más sencilla pero si esa solución implica que los intereses de cierto grupo privilegiado son afectados pues sencillamente esa no es la solución correcta. Así que debe haber otra, incluso si no es una solución real.

Los Jerarcas del Partido siempre han temido que los encasillen en la imagen de líderes autoritarios, así que han diseñado todo un cuerpo legal e institucional para servir de plataforma administrativa. Es decir que al final del día nadie pueda acusarlos de ir contra las leyes y aunque ya sabemos que eso es una ilusión a ellos les gusta dormirse con sus propios cuentos. No les queda de otra o tendrían que admitir su papel de tiranos y déspotas en los medios de prensa y en los foros de Internet y nunca lo hacen. Dirigen el país a golpe de decretos y manipulando las leyes como le viene en gana pero se molestan cuando la maquinaria estatal se les pone perezosa.

Una vez más compraron cabeza y le cogieron miedo a los ojos. Mucho tendrá que hacer la señora Gladis Bejarano al frente de la Contaduría General de la República. En ese sentido el hermano mayor era más práctico que el “joven heredero” aquel sabía que cuando una casa tiene comején es mejor dejarla como está y no cuquearla mucho porque cuando menos lo piensas te cae en la cabeza.

Desmontar la burocracia, la corrupción, las plantillas infladas y el bajo rendimiento laboral es como suspenderle a un cocainómano la dosis de golpe y porrazo luego de cincuenta años pinchándose. Aclaro que esta es una opinión subjetiva, en Cuba no se hacen nunca sondeos de opinión pero la popularidad de Raúl Castro debe ser con mucho la peor de toda la historia revolucionaria, incluso dentro de sus propias filas, y no son mentiras mías.

Algunos hasta lagrimean recordando aquellos buenos tiempos de las manillas[1], el tanque lleno y el aire acondicionado conectado las ocho horas sin tener que vigilar el metro contador, los congresos y reuniones semestrales en los mejores hoteles, los frecuentes viajecitos de trabajo, los cocteles, las cenas de “trabajo” y cuanto capricho pasaba por la cabeza del director. Ahora si quieren algo tienen que hacer magia con la contabilidad de la empresa y siempre ronda el temor de caer en el explote.

Son tiempos difíciles para nuestros burócratas y tecnócratas que ven “el fin de una época” y el comienzo de otra donde sus servicios ya no son tan apreciados como antes. La premisa será la misma que la de ciertos vertebrados gigantes de finales del Cretácico, adptarse al nuevo clima o morir. Aunque es mejor no pecar de ingenuos y creer que sencillamente se harán a un lado, antes ofrecerán una tenáz resistencia. Pero claro, eso también eso también forma parte del Plan. ―En lo que Cuba cambia ya tendremos tiempo de morirnos, y quizás a lo mejor salvar el barco―.

Y así las cosas no quiero terminar sin proponerles esta parodia que me parece muy oportuna a propósito del tema.

EL PLAN[2]
En el principio era el plan.
Y luego vinieron las suposiciones.
Y las suposiciones no tenían forma.
Y el plan no tenía ninguna sustancia.

LOS TRABAJADORES
Y la oscuridad se veía en la faz de los trabajadores mientras
Hablaban con sus Jefes de Grupo diciendo:
«Es un montón de caca y apesta».

LOS JEFES DE GRUPO
Y los Jefes de Grupo fueron ante sus Jefes de Sección y les dijeron:
«Es un cubo de excremento y no se soporta el hedor».

LOS JEFES DE SECCIÓN
Y los Jefes de Sección fueron ante sus Administradores y les dijeron:
«Es un contenedor de estiércol, tiene un olor muy fuerte;
Y puede que nadie lo soporte».

LOS ADMINISTRADORES
Y los Administradores fueron a su Director y le dijeron:
«Es un recipiente de fertilizante y nadie soporta su fuerza».

EL DIRECTOR
Y el Director fue al Vicepresidente y le dijo:
«Fomenta el crecimiento y es muy potente».

EL VICEPRESIDENTE
Y Díaz-Canel fue al Presidente y le dijo: «Este nuevo y potente plan promocionará
activamente el crecimiento y la eficiencia de la empresa»

LA POLÍTICA
Y el Presidente miró el plan y vio que era bueno,
Y el plan se convirtió en política.



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