Actualizado: 06/12/2021 17:08
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El ‘regreso’ de Fidel: enfoques e interrogantes

Los corresponsales y observadores extranjeros han intentado explicar el significado de la súbita reaparición de Fidel Castro, pero han pasado por alto cinco puntos básicos

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A pesar de todas las predicciones y “valoraciones emitidas por fuentes fiables”, Fidel Castro no ha muerto (algo que sucederá, sin lugar a duda), ni está incapacitado. Se encuentra de nuevo en el candelero y no sólo en vídeos o televisión, sino también paseando por las calles de La Habana e incluso asistiendo a una celebración en Artemisa, emplazada a una hora de Ciudad de La Habana. Sus presentaciones en la televisión, el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), donde se reunió con más de cien embajadores cubanos, decenas de intelectuales, periodistas, artistas y otras personalidades, se han prolongado una o dos horas.

Nada despreciable para un sobreviviente o alguien a las puertas de la muerte, como lo describieron Negroponte y Suchliki, los incontables médicos y “expertos” invitados al programa de Oscar Haza y muchas otras personas en Miami y sus alrededores.

Muchísimos corresponsales y observadores extranjeros han intentado explicar el porqué y el significado de esta súbita reaparición o regreso inesperado, y el razonamiento más generalizado es que ha vuelto para demostrar que todavía se encuentra al mando y señalar ―implícitamente― que apoya todo lo que está ocurriendo bajo la dirección de su hermano Raúl Castro. Pero este argumento no resulta acertado del todo. Como sucede a menudo, estos expertos han pasado completamente por alto cinco puntos básicos:

1.- No hay tal “regreso”. Fidel ha estado al mando todo este tiempo, no como administrador, pero sí tomando las decisiones. Incluso en sus momentos más difíciles, entre 2006 y 2008, continuó siendo el líder y el “Comandante en Jefe”. No tiene que aparecer en público para demostrar que el “diálogo de la troika”, conformada por el gobierno cubano, la Iglesia católica y España, la liberación de los presos políticos y otros temas importantes que irán aflorando en los próximos meses resultan de cierta forma ajenos a su pensamiento y sus decisiones. Pocos en Cuba dudan que esto sea así.

2.- Sus paseos por las calles y la vida normal que lleva, para un hombre de su edad y estado físico, han seguido un modelo evidente a lo largo de los dos últimos años, incluso ante la mirada de muchos de sus vecinos, tal y como ha informado Cuba News anteriormente. La impresión general de aquellos que se han mantenido al tanto de sus presentaciones, y de la gente de a pie en general, es que se encuentra en buenas condiciones físicas, que su mente sigue siendo aguda, articulada, penetrante y que ―como solía hacer en el pasado― se mantiene muy bien informado y goza de una memoria prodigiosa.

3.- La razón para aparecer en público puede encontrarse en las Reflexión publicada en Granma el 5 de julio, sobre todo en las últimas cuatro líneas: “Desdichadamente, no tengo nada que rectificar y me responsabilizo con lo escrito en las últimas Reflexiones”. ¿A qué se refiere? ¿Quién le pide que rectifique? ¿Alguien está poniendo en duda su responsabilidad? Estas son, precisamente, las grandes interrogantes que se mueven en La Habana.

4.- Evidentemente, este derroche de actividades públicas durante las dos últimas semanas de julio, sin una palabra de alabanza, reconocimiento o apoyo explícito hacia el Gobierno en general, o hacia su hermano Raúl en particular, tiende a enviar señales confusas sobre los poderes reales de ambos, el Gobierno y el propio Raúl, en lo que se refiere al diseño de políticas y la toma de decisiones. Además, socava el mérito y la autoridad de Raúl y confirma ―más allá de toda duda― que la lentitud en la estructuración de los cambios y reformas se debe precisamente a Fidel y no a su hermano.

5.- Lo explicado anteriormente no sugiere que se esté produciendo un cambio de dirección o contrarreforma. Sin embargo, debe brindar una mejor comprensión de la forma en que todavía funciona la política en Cuba y de que las diferencias en la cúpula pueden llegar a enfrentamientos. No es nada nuevo. Siempre han existido diferencias y conflictos, que hoy están relacionados claramente con la magnitud de las reformas y el ritmo o velocidad que se les debe imprimir.

En los próximos meses se podrá percibir con mayor claridad en qué dirección irán los cambios. Su ritmo, claro está, continuará siendo lento, mientras se sopesan los diferentes pros y contras y se intenta proceder de la manera más segura posible, pues el fantasma de un efecto dominó que puede conducir a la pérdida del control sigue siendo un argumento muy sólido.



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