Actualizado: 06/12/2019 17:18
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Elecciones

En Cuba elecciones generales sin libertad para obrar

En Cuba existe un solo programa político, y los candidatos designados desde el Partido Comunista se “propondrán” en las asambleas a nivel de base-circunscripción, donde serán aprobados a mano alzada

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Una nueva campaña mediática sobre las elecciones en Cuba destinada a la opinión pública internacional se inició, ante la indiferencia de los cubanos, acostumbrados al prolongado ejercicio de relaciones públicas de las autoridades y la asistencia compulsada a depositar su boleta en la urna colocada a pocos pasos de su hogar, como garantía de que el Comité de Defensa de la Revolución de la cuadra visitará a los lentos o remisos para enarbolar el casi 100 % de participación a nivel nacional.

El Consejo de Estado convocó elecciones generales según una nota publicada en los medios el 5 de julio. Se especificó que para elegir a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular por un término de dos años y medio se efectuarán el 21 de octubre y la segunda vuelta el día 28. Sin embargo para los delegados provinciales y los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, por un período de 5 años, la fecha será dispuesta posteriormente. Dos días después se publicaron imágenes del acto de constitución y toma de posesión de la Comisión Electoral Nacional, designada por el Consejo. La integración fue anunciada por Homero Acosta Álvarez, secretario del mismo, que presenció la firma del juramento.

Las palabras finales de la actividad, efectuada el 6 de julio, estuvieron a cargo de Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, quien manifestó que en el camino hacia la actualización y el perfeccionamiento de modelo económico son vitales el lugar y el alcance que tendrá el proceso de elecciones generales en marcha, y en particular el papel de la CEN, como máximo responsable, y que “calificáramos como una batalla política”, según reportó el diario Juventud Rebelde.

En Cuba existe un solo programa político, y los candidatos designados desde el Partido Comunista, se “propondrán” en las asambleas a nivel de base-circunscripción, donde serán aprobados a mano alzada, sin que argumenten opciones diferentes a las estipuladas en el Congreso de ese único partido, ni siquiera como recomendaciones para estimular la participación ciudadana en su eventual mejoramiento. Aunque en nuestro país para todo se esgrime la guerra contra las administraciones de Estados Unidos, la calificación de batalla política a estas elecciones denota que la conflagración será contra el pueblo, y parece una reacción al ambiente de insatisfacción y pérdida de confianza de la ciudadanía respecto a las autoridades, que pasaron de las promesas a la postergación.

No obstante, es notorio el carácter formal del Presidente y la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuyos diputados siempre han aprobado por unanimidad los proyectos, y los debates publicados no han pasado de supuestos análisis sobre asuntos de gran malestar público, o los comentarios, conocidos como bolas, abordados como críticas osadas a sucesos inadmisibles por la moral socialista. La inoperancia de los delegados a nivel de circunscripción y municipal se aprecia a simple vista en las calles llenas de huecos, las aguas albañales desparramadas, los edificios en ruinas, las industrias y la agricultura que no producen, para lo que ellos solo recogen las quejas y traen respuestas evasivas a la próxima reunión, cada vez menos concurrida porque hace muchos años que se escuchan las mismas tonterías. Supuestamente, se está experimentando con otorgar mayores potestades en las nuevas provincias de Mayabeque y Artemisa. Sin embargo, acordar que el partido no suplante las funciones de esas organizaciones, como tampoco de las administraciones, no elimina la interferencia evidente en la sola posibilidad de ejecutar sus decisiones.

Desde hace meses las Mesas Redondas de Cubadebate en la televisión, y los demás medios, exponen y critican los procesos electorales en todas partes, con particular detalles muy negativos a España, Grecia, México y Libia, aunque tendenciosas favorablemente hacia Putin en Rusia. Pero se intensificará con la comparación bien explicita de las bondades del sistema cubano en relación con el norteamericano. El desguace comenzó durante la contienda para seleccionar el candidato republicano y el ensañamiento contra Barack Obama, evidencia del interés por lograr reproducción en los más renombrados medios de Estados Unidos, en particular de Fidel Castro con sus Reflexiones. No hay que ser muy avezado en política para percatarse de la intensión de perjudicar al actual mandatario, cuyas medidas para facilitar el acercamiento de los cubanoamericanos y estadounidenses al pueblo cubano está rindiendo frutos, inconvenientes para el totalitarismo isleño. Una victoria republicana, con el retorno a las políticas de aislamiento sienta de maravilla a quienes han mantenido el poder absoluto en gran parte gracias al decrépito embargo.

Ciertamente en Cuba no se hace campaña electoral, ni siquiera los candidatos exponen sus programas. Apenas se ven sus fotos y biografías en los lugares donde se exhiben las listas de votantes para que los interesados puedan solicitar corrección a los datos personales. Donde se critican despreciativamente los gastos en otros países, el Estado destina un presupuesto electoral y se desarrolla una aplicación informática como soporte técnico. Derroches para escenificar una farsa en una nación donde los resultados están garantizados e Internet es monopolio de la élite gobernante, pues muy pocos ciudadanos tienen acceso en sus hogares y los sitios públicos son escasos y muy caros. Bien podrían continuar utilizando los sistemas arcaicos en casi todo el mundo, y las bondadosas palomas mensajeras.

Tienen derecho a ser elegidos los ciudadanos cubanos, hombres y mujeres, que se hallen en pleno goce de sus derechos políticos, según el Artículo 134 de la Constitución. No obstante, en Cuba los derechos políticos se coartan bajo la acusación de contrarrevolucionario o mercenario al servicio del imperialismo yanqui, simplemente por emitir una opinión distinta a la oficial. Los insultos en las asambleas y los linchamientos políticos en los mítines de repudio con agresiones verbales y hasta físicas, podrían ser parte de la batalla proclamada por Ricardo Alarcón, quien sabe que está en juego su reelección. Presidente de una asamblea donde democracia es una palabra soez.


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