Actualizado: 17/12/2018 10:04
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Médicos, Servicios, Economía

Esclavitud moderna y trata de (batas) blancas*

La falta de instituciones del Estado y la prohibición de entidades privadas para atender a las personas mayores o impedidas desmienten la atención a la tercera edad de que blasonan los medios oficiales

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La privación del disfrute de derechos universalmente reconocidos —paradójicamente consagrados en las constituciones cubana de 1901 y de 1940— proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (los dos últimos sin ratificar aun por el partido&gobierno), todos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) implica el retroceso de los ciudadanos —los trabajadores en particular— a épocas en que la esclavitud se consideraba parte de la organización de la sociedad e incluso se legislaba sobre cómo se llegaba a ser esclavo, la manumisión, etc., como ocurría en las repúblicas de Atenas y de Roma.

En esta ocasión nos referiremos a la violación de los derechos de los trabajadores en particular y su participación en la mayor fuente de ingresos del partido&gobierno de Cuba luego de la destrucción del patrimonio productivo estatalizados a partir de 1959 específicamente a consignados en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Al trabajo bajo “condiciones equitativas y satisfactorias”

Imposibles con salarios simbólicos, como han reconocido los propios personeros del partido&gobierno. Salario medio de 740 pesos cubanos, equivalentes a 30 CUC(1) actualmente equiparados a USD, con la anunciada reunificación monetaria y consiguiente devaluación resulta impredecible la consiguiente disminución de su poder adquisitivo. Los trabajadores del sector Salud Pública y Asistencia Social, aun después del incremento salarial que incluyó solo a personal médico y de enfermería, devengan una media de 816 pesos mensuales, unos 33 CUC.

El derecho a fundar y afiliarse a los sindicatos

Los sindicatos en Cuba siguiendo las normas leninistas constituyen “poleas de trasmisión de la política del partido a las masas”. Esta idea la expresó el líder bolchevique en muchos artículos durante las polémicas que sostenía con otros partidos o facciones dentro de su propio partido y de forma más elaborada en sus libros, principalmente en El Estado y La Revolución. Para V.I. Lenin los sindicatos no debían representar los intereses obreros ante el Estado, sino los del Estado ante los obreros.

Cualquier intento de crear organizaciones obreras (u otras) independientes es reprimida en Cuba violentamente, esto ha causado muertes, encarcelamientos y exilios forzosos a quienes lo han pretendido.

Seguridad social, incluso al seguro social

Pensión mínima de 200 pesos cubanos, equivalentes a ocho CUC equiparados artificialmente a USD y por tanto amenazados por la inevitable reunificación y consiguiente devaluación de la moneda nacional. La pensión media alcanza 276 pesos cubanos (11 CUC).

La falta de instituciones del Estado y prohibición de entidades privadas para atender a las personas mayores o impedidas —catorce mil 200 camas para 1,6 millones de personas mayores de 65 años— y solo cinco mil 500 personas impedidas con asistencia social a domicilio, desmienten la atención a la tercera edad de que blasonan los medios del partido&gobierno.

A un nivel de vida adecuado, incluso alimentación, vestido y vivienda, y la “mejora continua de las condiciones de existencia”

Estos derechos en la Cuba de hoy representan un chiste macabro para la inmensa mayoría de los cubanos, los de adentro y de abajo que no reciban remesas del exterior:

“El pueblo de Cuba prosigue bebiendo en los amaneceres un mejunje que no es café. Pone en su mesa engrudos de picadillos con alta proporción de soja, haciéndole creer que come carne. Compra en las trapishopping ropas de uso, donadas como limosna por otros países. Continúa ganando un peso que vale cuatro centavos. Asiste de vacaciones a campismos populares en las orillas de un río como los aborígenes, porque Varadero (y otras playas con sus instalaciones turísticas) está reservado para los extranjeros y los altos dirigentes. Su estrechez proletaria no le permite solventar ni el pasaje en avión para salir al exterior y carece de caudal para comprar un carro. El monopolio estatal se traga, a manera de embudo, la escasa producción agrícola a precios irrisorios”.

Así caracteriza P. A. Junco (Camagüey, 24 de agosto de 2016) la situación de ese cubano y pudieran llenarse muchas más páginas sobre la burla al derecho enunciado, pero baste con la muestra aclarando que la pésima situación financiera del país (endeudado hasta el cuello) limita las importaciones y las socorridas trapishopping se encuentran en extinción.

La promesa del general presidente de que “nadie quedará desamparado” cuando se lleve a cabo la reunificación monetaria e inevitable devaluación de la moneda nacional puede unirse a las incumplidas promesas de mejorías pronunciadas cuando asumió el poder absoluto, sintetizadas en el bajón del lugar 51º (2007) en el Índice de Desarrollo Humanos calculado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) al lugar 68º (2016), diecisiete menos, a pesar de las manipulaciones estadísticas habituales del partido&gobierno (tomado de http://www.undp.org).

Cuentan que Stalin tomó una gallina y la desplumó viva, cuando la soltó el atormentado animalito corrió a refugiarse entre las piernas de su torturador. La situación de los cubanos permite al partido&gobierno contar con fuerza de trabajo calificada para enviar a cualquier remoto lugar del mundo y trabajar en el interior del país por miserias mientras las Entidades extranjeras pagan a las “entidades empleadoras” estatales en Euros o USD. La lección del dictador soviético a sus cercanos ayudantes fue bien aprendida por sus seguidores cubanos.

Según entrevista realizada al ministro de Salud Pública (Granma, agosto 17 de 2017) 55 mil colaboradores cubanos de la salud generan más de $8.000 millones de ingresos. Considerando $11.102 millones como el valor de las exportaciones y concediendo a la exportación de servicios (de verdad, no renta de fuerza de trabajo) una cifra similar a las importaciones de $900 millones, la renta de fuerza de trabajo exceptuado la de la salud quedaría en unos $2.000 millones.

La importancia para el partido&gobierno del “negocio” de la renta de fuerza de trabajo se comprende más aún si consideramos que la exportación de mercancías solo alcanzó $2.546 millones, un raquítico 18,6 % del total de ingresos por exportaciones del país, el resto, 81,4 % lo aporta de denominada “venta de servicios” en verdad renta de fuerza de trabajo.

Dos acotaciones: desde la existencia de la nación cubana hasta 1960 la balanza comercial de bienes resultó favorable y sin la exportación y renta interna de fuerza de trabajo la balanza comercial de bienes y servicio sería negativa en casi $9.000 millones. Ambas reflejan gráficamente la destrucción de la economía nacional llevada a cabo durante seis décadas.

La incautación de los salarios que devengan los trabajadores rentados viola la Convención 95 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que prohíbe explícitamente la confiscación del salario por los empleadores. El gobierno cubano ratificó esta Convención y es Estado parte desde 1959. Se viola contra los trabajadores de las empresas mixtas y 100 % de capital extranjero radicadas en Cuba y contra los trabajadores cooperantes en el extranjero mediante contratos interestatales.

Los trabajadores en el primer caso perciben el salario en pesos cubanos, media que no llega a mil equivalentes a unos 40 CUC mensuales, y en algunos casos, en el turismo por ejemplo, el 10 % de lo que cobra la entidad empleadora estatal en divisas en CUC. Para evitar el hábito cubano “el Estado hace que me paga y yo como que trabajo” el extranjero paga directamente un sobresueldo variable según el patrón y según el trabajador del cual ¡El colmo del cinismo! el Estado cobra una gabela. Resultado: al extranjero se le encarece la fuerza de trabajo y el trabajador cobra migajas, gran ganador resulta el partido&gobierno que cobra el salario del trabajador en divisas (USD o euros) más la gabela de lo recibido directamente del patrón (en moneda nacional).

Los trabajadores rentados en el extranjero reciben por lo general una cantidad como “gastos de vida” muy variable según el país en que se encuentre (en Venezuela con su inflación descomunal la pasan muy mal), el partido&gobierno cobra el salario contratado y entrega una fracción variable pero siempre muy pequeña en CUC, que deposita en una cuenta en Cuba al trabajador, el cual si “deserta” la pierde. Además, al retorno recibe una tarjeta que otorga un 30 % de descuento sobre el precio de las mercancías en las tiendas recaudadoras de divisas estatales que cobran una tasa de hasta más del 250 % sobre el precio de esas mercancías ¿Enredado? Ciertamente, pero el partido&gobierno gana por todos lados, cuando cobra el salario del trabajador rentado en divisas entregando a éste una pequeña fracción en moneda nacional y cuando como monopolista de la red comercial le vende artículos fuertemente gravados.

Aun así, el estado de miseria de los trabajadores y jubilados cubanos causa que un trabajo en entidades extranjeras en el territorio nacional o una “misión internacionalista” en cualquier remoto lugar sea acogido con júbilo por el afortunado y su familia que solo así pueden resolver problemas acuciantes de la vida cotidiana, incluyendo alimentación, vestido y calzado y algún electrodoméstico inalcanzable de otra forma.

Los daños a la familia, sobre todo para los hijos menores de edad, de miles de padres cubanos abandonando sus hogares para mejorar en algo sus carencias en las “misiones internacionalistas” se unen a los causados por la migración para causar trastornos irreparables a la “célula fundamental de la sociedad”, tema obligado para otro análisis pues: “Es grande el peligro (…), porque sólo es de padres la continua ternura conque ha de irse regando la flor juvenil, y aquella constante mezcla de autoridad y cariño, que no son eficaces por la misma justicia y arrogancia de nuestra naturaleza, sino cuando vienen ambas de la misma persona”. José Martí, O.C. t 5, p 260.

Notas

* Término prestado por Pedro Campos.

(1) Todas las cifras se obtienen del Anuario Estadístico de Cuba, última edición (2017) salvo indicación en contrario.


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