Actualizado: 23/10/2017 19:03
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La denuncia de hoy, Padura, Escritores cubanos

Guillermo Rodríguez Rivera, ensayista y poeta cubano

El profesor cubano recurre a una retórica gastada y a una argumentación vencida

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En un texto reproducido en la edición del 12/5/2014 del diario digital oficialista Cubadebate, el ensayista y poeta cubano Guillermo Rodríguez Rivera (GRR), residente en la Isla, toma espacio para criticar ciertas declaraciones dadas a conocer por su compatriota y novelista Leonardo Padura (LP) —también residente en su tierra— en una entrevista que este concediera al diario argentino La Nación.

En sus respuestas en la entrevista referida, según GRR, LP rechaza lo que determina como “jugar a hacer política desde el arte”, puesto que “los artistas comprometidos de una manera militante con un partido, estado, filosofía o poder, terminan siendo siempre –o casi– marionetas de ese poder”.

A lo anterior, replica GRR en el texto de Cubadebate, con un decir filosófico, en mi opinión suficientemente pesimista: “Quisiera comenzar afirmando que esa voluntad de independencia en los seres humanos es muchas veces más deseo que realidad”.

Pues como todo deseo que aún no es realidad, diría este humilde servidor. “Desear la voluntad de independencia”, al menos. Desearla. ¿Verdad? ¿O estaremos condenados a ni siquiera aspirar a la independencia, según alguna estadística?, o porque, como agrega GRR “esa voluntad de independencia (...) demasiadas veces se usa como una coartada política”.

Yo diría que es cierto: los regímenes totalitarios, sobre todo los comunistas, así suelen creerlo, o mejor sería decir, establecerlo: que la “voluntad de independencia” es un aviso de disidencia.

En su texto, GRR da a conocer una porción más o menos larga de su currículum, así como avisa sobre “el complejo entorno del mundo actual”, sin dejar de hacer un recorrido por la obra de varios importantes poetas y otros artistas que, con toda justeza, se sumaron a los movimientos de izquierda en uno y otro sitio del planeta. Pero de eso, aclararía yo, hace mucho tiempo, cuando el comunismo estalinista aún no había “demostrado” su ineficacia en lo económico, lo político y lo social.

Asimismo, no debemos extrañarnos por la información que posee GRR acerca del “complejo entorno del mundo actual”. Él, como parte de eso que llaman la supraestructura, tiene acceso a la Internet, un “deseo”, una quimera para el ciudadano promedio de la Isla. Y cuando decimos ciudadano promedio quedan incluidos ingenieros, arquitectos, médicos, científicos, sociólogos, poetas, ecologistas, jineteras, albañiles, jineteros, filósofos, economistas, trabajadores por cuenta propia, amas de casa, etcétera.

Para refutar algunos rasgos que, según se afirma en el artículo aludido, indican en los personajes de LP algo así como “desencanto”, “ilusiones perdidas”, “frustración histórica”, aclara GRR que “Cuba no ha sufrido una frustración histórica. Cuba zanjó —está zanjando— su diferendo histórico con Estados Unidos, la gran potencia que la convirtió en 1902, en un protectorado suyo y luego en una neocolonia y ahora, tras bloquearla por más de 50 años, hace lo único que tiene a mano: incluirla en una espuria lista de ´países promotores del terrorismo´ para desacreditar lo que no ha conseguido vencer”.

Yo esto lo hallo un poco traído por los pelos, ¿verdad; digamos que muy lejano del núcleo del tema y muy cercano a un discurso del 1° de enero o del 1° de mayo. Pero bueno... será cuestión de estilo...

Lo mismo que he escrito en el párrafo anterior lo copiaría y pegaría para rebatir la siguiente exposición del texto de GRR: “El fin del socialismo del siglo XX determinó otra crisis que vino a sumarse a la que representaba el bloqueo norteamericano. Ahí se generó no una frustración histórica, sino una abrumadora frustración material. Pero Cuba se mantuvo, cuando parecía que no podía ser: no pudo regresar la ultraderecha de Miami para hacerse del poder y llevar adelante eso que uno de ellos ha llamado el ´destriunfo´ de la Revolución”.

¿Verdad que tampoco viene muy al caso este discurso, en mi respetuoso criterio, un poco viejito, retórico? Y no muy objetivo, añadiría este servidor, porque eso de que “Cuba se mantuvo, cuando parecía que no podía ser...” me suena un poquitín inexacto. ¿El poeta no estará tomando al gobierno existente en Cuba, por Cuba toda y los cubanos todos? Es decir, ¿habrán realizado en la Isla algunas elecciones libres, en las cuales participaron los 11 millones de cubanos sobrevivientes radicados allá y así estos dieron la aprobación para “mantenerse”, se supone, fiel a la revolución, a las penurias, a la pérdida de la libertad de expresión? Quién sabe, quizás se realizó esta consulta pública y uno, tan lejos, ni lo sabía.

Y me surge otra interrogante al respecto: ¿será, tendrá que ser, únicamente “la ultraderecha”, la que requiriera alguna vez “el poder” en la Isla. ¿No habrá por ahí, y dentro de Cuba misma, otras personas que no sean ultra nada, y deseen regresar a la Isla a un régimen democrático, si bien compartido, plural? Quién sabe.

Bueno, uno desearía continuar leyendo la réplica de GRR a LP, pero, de pronto, ahí tienen que nos cae una arribazón sobre América Latina, que incluye a Jacobo Árbenz, la invasión a República Dominicana, la CIA, Pinochet, Rafael Videla, el “proyecto bolivariano”, “la argentina (sic) antimilitarista de los Kirchner”... y más... más...

Miren ustedes..., uno, al menos yo, ni imaginaba que lo dicho por un escritor cubano en un diario extranjero, diera pie para un ensayo político a favor de la redención de los humildes y el antiimperialismo y la guerra de todo el pueblo y los diez millones van y esas cosas...

Y aborda GRR el llamado Quinquenio Gris (1971-1976), cuando, según afirma, “Muchos artistas y sobre todo escritores —después de todo manejan el mismo peligroso instrumento del pensamiento, que es el lenguaje— fueron puestos a un lado por no trabajar dentro de los ´parámetros´ que la burocracia cultural del momento consideraba pertinentes. Ese fue también el tiempo de un intenso auge de la homofobia. Pero fue un período que acabó y esos artistas y escritores recuperaron su lugar en la cultura del país”.

Aquí, de nuevo, tengo mis dudas. Vaya, no estoy muy de acuerdo con que ese Quinquenio Gris haya sido implantado o aplicado por la “burocracia cultural”. ¿Alguien, en Cuba, ha podido implantar algo desde 1959 hasta la fecha, sin tener, más que la anuencia, la iniciativa y la orden del régimen?

Así, si partimos del párrafo citado podemos concluir que el llamado Quinquenio Gris finalizó hace más de 30 años. De modo que podríamos dar por seguro que hoy ya han sido publicados los escritores, periodistas, historiadores, filósofos, sociólogos, economistas, poetas tanto cubanos como extranjeros, otrora censurados, bien por sus idearios, bien por el contenido de sus obras. Y asimismo allá se ven y escuchan los cantantes, músicos y otros creadores prohibidos en la Cuba revolucionaria. ¿Será?

Y otro detallito del mismo párrafo: de verdad, de verdad, “el tiempo de un intenso auge de la homofobia”, corresponde a la década anterior al Quinquenio Gris; claro, sin desdorar las posteriores.

Bueno, volviendo al tema, el poeta hace saber al final de su artículo, luego de un recorrido por Casa de las Américas, el ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos) y su Grupo de Experimentación Sonora, que “le satisface la divulgación de la obra del buen narrador cubano que es Padura”.

Y bien, pues no podría ser de otra manera: en los comentarios en el foro de Cubadebate referido al artículo que nos ocupa, podemos hallar algunos como estos:

Pienso al igual que el profe que se puede ser crítico y valiente, lo que no se debe ser es hipercrítico y ver sólo las manchas del sol mientras se ignora por completo la luz.

Lo felicito PROFE. Cuando se habla de COMPROMISOS creo que la cuestión no tiene que ver con la afiliación a PARTIDO alguno...

—Aunque no he leído la citada entrevista aparecida en La Nación, mi conocimiento previo de la obra ensayística y crítica del profesor Guillermo Rodríguez Rivera me hacen confiar en su buen juicio y objetividad,...

—Lamento que alguien con talento como narrador trabaje contra la imagen de su patria.

El intelectual Atilio Borón y el profesor Guillermo Rodríguez Rivera han abordado con mucha sabiduría la cuestión sobre la dolorosa pero real costumbre de Leonardo Padura de denigrar a la Revolución Cubana y por tanto a la mayoría del pueblo, que no está ni desencantado, ni frustrado, ni rememorando todo el tiempo lo vivido en épocas pasadas. Padura, en su egocentrismo, nos presenta como personas que no tenemos ni principios, ni ética, ni identidad al calificarnos como marionetas. Y me pregunto ¿Quién está realmente detrás de esa máscara?

—Con esa arrogancia para descalificar a otros a los que se cree superior, Padura debe ser efectivamente la Marioneta de algún poder, pero por una razón contraria a la que él plantea: independientemente de sus ideas, la lucha de clases existe para todos, incluidos los intelectuales y artistas; declararse apolítico, no comprometerse (ser militante) con la causa del pueblo batallador donde él se formó es una toma de posiciones que marca muy claramente de qué lado está en la guerra cultural contra nuestro país, contra nuestros valores.

Para mí su metamorfosis lo ha llevado a ser un objeto más, un libro en la repisa y no un contemporáneo vivo y coleando del que uno se enorgullece por la coherencia de su calidad literaria y humana.

Gracias, Guillermo por su análisis crítico de cuestiones que otros prefieren no abordar en público, con lo que estimulan los giros reaccionarios.

Ya ven. Así van las cosas.



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