Actualizado: 15/10/2021 16:37
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Salud

Holguín duele

Hospitales en ruinas, falta de personal y desidia generalizada. Solucionar problemas de salud es ya tan difícil como alimentarse.

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En Banes, ya casi nadie tiene esperanzas de que el Hospital Clínico Quirúrgico deje de ser un monumento a las filtraciones. No sólo la falta de higiene, de personal médico o de equipamiento técnico menguan la imagen de la instalación: ahora se suma el descalabro constructivo del inmueble.

Encontrar un tomacorriente donde instalar un ventilador, una puerta que cierre correctamente, o un baño que descargue, es tarea titánica; tan azarosa como contar con el criterio de un especialista en cardiología o dermatología, o de un oftalmólogo que realice el "milagro" de devolver la vista a algún paciente, sin antes no haber dedicado meses enteros a franquear las infinitas listas de espera.

Tal vez por ello, Adela tenga que viajar hasta Santiago de Cuba, a más de cien kilómetros de su casa: "Allá tengo una prima que es enfermera y me resuelve turnos más fácil, porque lo que es aquí, con esta demora, me muero de un infarto", afirma.

Aunque en el municipio holguinero de Banes habitan más de 120.000 personas, existe solamente un especialista en cardiología.

"Había otro, pero se lo llevaron de misión", dice Lugo, un anciano aquejado de cardiopatía isquémica. El asunto para él es de vital importancia: "Los pocos médicos que quedan en Cuba tienen que hacer muchas guardias, no tienen batas para trabajar; muy mala alimentación y, encima, ¿voy a pelearles porque tengo que hacer colas?".

Otro tanto sucede con el resto de las especialidades. El caso más crítico se palpa en la prevención, en los consultorios del médico de la familia, los que "han tenido que transformarse en tres tipos, porque hay mucha escasez de doctores y tienen que cubrir las plazas con enfermeras", afirma Magdalena Toranzo, una vecina de Torrontera, a quien cada día le resulta "más difícil" atenderse sus achaques.

La plantilla de los profesionales de la salud en Banes "tiene más de un 20% en el exterior", informó una fuente gubernamental. "Los que se quedan, trabajan en condiciones infrahumanas, ya que tienen que asumir a toda la población que dejaron de atender los que están en otros países", agregó.

Imagen del país

El de Banes podría ser un ejemplo aislado para alguien que no conozca de cerca la realidad sanitaria cubana. Algunos botones sirven de muestra.

En Sagua de Tánamo, los vecinos del Hospital Juan Paz Camejo padecen alergias crónicas por los escapes continuos del filtro del crematorio. Ángel, un vecino, quiere hacer constar su opinión, ya que dice vivir "rodeado de muerte".

"Mi casa está entre el cementerio y el hospital, que lleva más de diez años lanzándonos toda la contaminación arriba. Nos quejamos y nos quejamos, pero es por gusto", dice.

La institución médica exhibe ventanales corroídos y falta de higiene hasta en las áreas con riesgo biológico. Los estudiantes de Medicina tienen que asumir guardias. La respuesta ante la duda tiene un matiz dramático: faltan especialistas.

En otras áreas de salud del territorio montañoso, la situación es igual de desfavorable. Una anciana que dijo llamarse Ana aseguró que en su policlínico "no se presta el servicio de prótesis dental desde hace más de siete años, y, en los demás lugares que supuestamente debían hacerlo, las colas tienen más de dos años de atraso". Dicha información fue confirmada por una asistente.

En el poblado de Santa Lucía, el Hospital Mario Muñoz Monroy presenta un avanzado deterioro estructural. Más de la mitad de los ventanales están destruidos y las filtraciones amenazan la integridad del inmueble. Muchos de los equipos técnicos presentan problemas de funcionamiento. Los laboratorios clínicos y microbiológicos no realizan varios análisis por falta de reactivos.

"Los reactivos casi nunca están en existencia, ya los médicos no indican exudados ni coagulogramas, porque hay muy pocos turnos", planteó una técnica de la institución que pidió no fuera revelada su identidad.

Los gibareños, por su parte, necesitan desplazarse 32 kilómetros hasta la capital provincial, cuando de conseguir el resultado de una biopsia se trata: "En el hospital (Gustavo Aldereguía) resulta casi imposible procesar una prueba citológica o una biopsia. Los atrasos son de meses y, en ocasiones, de años", consideró un técnico de la institución.

La falta de personal se intenta solucionar con un simple maquillaje. "No creo que pintando de rosado el hospital puedan ocultar el deterioro interno, tanto material como humano", aseguró Yudit, quien padece trastornos ginecológicos. "Pero, para cuando aparezcan los resultados de mi biopsia, si tengo alguna enfermedad mala, ya estaré muerta", se lamenta.

Una enfermera que labora en el Hospital Gustavo Aldereguía testificó, bajo la condición de anonimato, a CUBAENCUENTRO.com: "Se han realizado cursos emergentes de enfermería, así como de otras ramas paramédicas, pero la plantilla aún no se ha podido cubrir. La guardia física la realiza un solo médico, en ocasiones ni siquiera es especialista, y hasta la han tenido que asumir residentes. También existen casos de consultorios, principalmente en zonas rurales, sin médicos y con enfermeras empíricas", aseguró en Gibara la fuente consultada.

Para los que viven en el municipio de Cacocum, enfrentarse a los avatares de la policlínica Rubén Batista Rubio constituye un verdadero reto. Al hacinamiento de los pacientes se suma la falta de personal médico.

Tal vez, por esa razón, sea más práctico "viajar hasta el Hospital Lenin, en Holguín, y allí pasamos menos trabajo", según aseguró Aroldo, un cacocumense que la pasada semana tuvo que trasladar a su esposa hasta la institución médica, ubicada en la capital provincial (18 kilómetros), para poder practicarle una radiografía de columna vertebral.

Todo a medias

El caso del Hospital Clínico Quirúrgico Lucía Iñiguez recuerda en gran medida el de su homólogo banense. Luego de una década esperando por su terminación, el entonces líder del Partido Comunista en la provincia de Holguín, Jorge Luis Sierra, organizó un "contingente" para entregar la obra "en saludo al 26 de julio", y ahí comenzaron los problemas.

Alrededor de la mitad del inmueble aún espera por la terminación. La otra parte que presta servicios, se encuentra dañada considerablemente por la pésima ejecución civil. Las filtraciones han invadido el hospital, sobreviven muy pocos falso-techos y el equipamiento especializado ha sufrido daños estructurales.

La prensa oficialista anunció que el Hospital General Docente Vladimir Ilich Lenin recibiría una reparación capital, la primera en sus cuarenta años de existencia. Pero la alegría duró poco: sólo hubo pintura en zonas visibles, algunos retoques en los elevadores y la colocación de señales.

El laboratorio de anatomía patológica está clausurado desde hace más de un mes, por las filtraciones que anegan su salón principal. En Holguín están prácticamente detenidos los estudios de este tipo.

"Tenemos atrasos de trece meses en los casos de mama y cérvico-uterinos. En los menos complejos, los resultados están en siete u ocho meses", confirmó una especialista.

María espera por el resultado de su prueba citológica desde hace once meses. Refiere que se le informó que "las muestras se contaminan constantemente, porque hay presencia de roedores que deterioran los colectores de tejidos".

Las especialidades de ortopedia y traumatología están prácticamente detenidas, en cuanto a la parte quirúrgica se refiere. "Sólo se están interviniendo a los pacientes con traumas severos, debido a que no tenemos asignados horarios en el salón de operaciones", informó una facultativa.

La falta de material estéril, avituallamiento y de cirujanos convierte el área en una zona de alto riesgo para la salud humana. Una enfermera del área de geriatría se negó a confirmar las pésimas condiciones de trabajo, aunque coincidió en que "no alcanzan los guantes para trabajar y están en falta muchos materiales desechables, como jeringuillas".

Agravantes medioambientales

El Hospital General Docente Dr. Guillermo Luis Fernández, del municipio de Moa, mereció un acto laudatorio en la televisión. Según un reporte publicado en las últimas jornadas, el empeño más grande de la localidad minera es "incrementar la natalidad".

Quizás obviaron un simple detalle: el deterioro del medio ambiente y las deplorables condiciones de salud convierten a Moa en una de las zonas con peores estándares del país: tiene las más altas tasas de pacientes con cáncer de piel, problemas respiratorios y del sistema digestivo, según un informe clasificado al que tuvo acceso CUBAENCUENTRO.com.

"Las condiciones de vida en Moa son pésimas: aire y agua contaminados, mala alimentación y, ahora, para complicarnos más la existencia, se está deteriorando la industria niquelífera, que sustenta a la región", admite Alberto Jorge, un moense aquejado por trastornos respiratorios.

La batalla de la imagen

El Ministerio de Salud Pública, alentado por la llamada "batalla de ideas", ha invertido millones de dólares en salas de rehabilitación y policlínicas. Algunas de ellas ya se van sumando al grueso de instituciones que desfallecen por los errores constructivos o por el deterioro de sus equipos, pero la inversión mayor, la de los principales centros de salud, aún espera.

La cortina de humo que sólo deja ver las "bajas tasas de mortalidad infantil" o los "altos índices de esperanza de vida", no permite visualizar los problemas y peligros de los servicios de salud en Holguín.

Quizás por eso, Alberto, un anciano aquejado de neoplasia en el esófago e ingresado en el hospital Lenin, plantea: "No tenemos otra salud, esta es la nuestra; pero, ¿por qué han dejado de la mano esa potencia que era la medicina?".

Sobre el tema no habló Raúl Castro la víspera, en su ya habitual discurso sobre "batallas ganadas" y "logros colosales" de la revolución.


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