Actualizado: 05/04/2020 0:00
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Economía

La magia del 12,5%

Cae la agricultura, sube la inflación, el turismo se estanca. ¿Cómo crece la economía cubana?

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El último informe de CEPAL — Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe—, en su apartado relativo al estado y evolución de la economía cubana, continúa arrastrando la polémica abierta el pasado año con las autoridades de la Isla en relación con los procedimientos de cálculo de las principales macromagnitudes.

La polémica sobre los métodos estadísticos empleados, lejos de aportar serenidad al análisis económico, reafirma la clara apuesta del régimen por ofrecer una imagen, al menos desde las cifras, que no se corresponde con la realidad de pobreza, miseria y penuria que cualquier observador puede precisar al viajar a la Isla.

CEPAL constata que en los dos últimos años el continente latinoamericano atraviesa una etapa de expansión, con ritmos de crecimiento medios del 5,3%, dentro de un entorno mundial en auge que incrementa el volumen de las exportaciones y facilita las compras en el exterior a través de una favorable relación real de intercambio.

El crecimiento económico en la zona, además, ha ido acompañado de inversiones en infraestructuras, así como también de una menor tensión en la evolución de las variables monetarias, lo que ha permitido aumentar el empleo y el nivel de renta real y consumo en la práctica totalidad de países.

El informe analiza la información disponible de cada uno de los países, y como no cabría de otro modo, a pesar de las dificultades estadísticas con las autoridades de Cuba, el análisis de la economía de la Isla presenta una serie de ejemplos de la mala gestión de la economía y de la incapacidad para aprovechar el momento coyuntural favorable.

Inflación galopante

Así, por ejemplo, mientras que a nivel regional todos los países aumentan sus fuentes de suministro y de exportación en la actual coyuntura expansiva de la economía mundial, los datos permiten observar que Cuba sólo busca concentrar sus operaciones comerciales en el exterior con sólo dos países: Venezuela y China. Respecto a Venezuela, servicios de salud y educación; y con China, básicamente minerales, como níquel, cuyo precio ha experimentado un fuerte aumento durante este año. Estas prácticas comerciales no tienen su origen en una mayor competitividad de la economía cubana, sino en los tradicionales pactos políticos de "estilo CAME" y en la "solidaridad".

Quizás por ello el saldo comercial, situado en 141 millones de dólares, es muy similar al registrado dos años atrás, aun cuando es cierto que mejora respecto al ejercicio de 2005. De igual modo, las reservas internacionales se han vuelto a estancar, con un saldo en la cuenta de capital de 500 millones de dólares, similar al año anterior.

Esto ha servido para justificar la sensata decisión de los bancos suizos UBS y Credit Suisse de interrumpir sus relaciones crediticias con el régimen, tras los acontecimientos producidos en el verano relativos a la salud del máximo dirigente y el factor de inestabilidad que ello supone.

La capacidad exterior de generar riqueza de la economía cubana ha llegado a un límite y eso condiciona su nivel de endeudamiento.

Además, nuevas amenazas gravitan sobre la economía nacional. Así, el volumen de dinero en circulación se ha disparado durante 2006, ya que no existen canales eficaces para su traslación a los sectores productivos empresariales, como ocurre en otras economías.


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