Actualizado: 25/09/2020 0:20
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Represión, Exilio

Los verdaderos cómplices de la dictadura

¡Cuanto tiempo hubiera soportado el totalitarismo cubano si Occidente hubiera cerrado filas empezando por los propios Estados Unidos!

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Dios nos regaló la Tierra y los nacionalismos se la repartieron levando fronteras. Dios nos regaló la Libertad y los políticos la secuestraron en papeles. Dios nos regaló la vida y los militares organizan sus juegos de poder con la muerte.

¿Queda algún regalo de Dios sin ser profanado por los hombres? Claro que sí, nadie puede controlar, esclavizar o asesinar tus pensamientos si tu no se lo permites. La verdad puede ausentarse de los libros, escuelas y templos pero nunca puede ser desplazada de tu conciencia. Ejercer tu derecho a expresar la verdad puede costarte incluso la vida pero sigue siendo tu derecho. Gracias a Dios hay espacios de libertad como éste, donde cada uno de nosotros puede expresar su verdad.

Los intereses propios antes que los derechos ajenos

Y para ser consecuente con la idea anterior voy a seguir expresándome con total libertad le duela a quien le duela, porque mi compromiso no es con la cortesía sino con la realidad de mi pueblo.

No le parece a usted que es muy triste ver como gobiernos democráticos electos en las urnas por voluntad popular se sientan en la mesa de diálogo a negociar con los tiranos de otras naciones echando por tierra todos los principios éticos y derechos ciudadanos que dicen defender.

El país más pacífico y quizás el más democrático de América podría ser Canadá. Pero contrariamente ha servido para sustentar uno de los sistemas más violentos y antidemocráticos de la historia de este continente «el Castrismo».

Canadá piensa antes en los intereses de su sólida economía que en la esclavitud de todo un pueblo. Por eso no les importa comprar a Cuba el mineral de donde se extrae el níquel para procesarlo en sus grandes industrias siderúrgicas. Y es que en la Isla se encuentra la tercera parte de todas las reservas probadas. Un botín muy valioso para dejarlo escapar.

A sus ciudadanos tampoco les importa venir a disfrutar los encantos de nuestros destinos turísticos. Casi un millón de canadienses visitan Cuba cada año y sus abultados bolsillos contribuyen a mantener en pie el mismo aparato represivo que depreda la economía de cada familia trabajadora cubana. Pero esto no les basta y además de fumarse nuestros puros y beberse nuestro ron también quieren alegrar sus frías camas con nuestras mujeres y todo eso por unos cuantos billeticos verdes que luego nos sacan vendiéndonos las materias primas y los bienes de consumo que los gringos no nos pueden mandar para acá, todos sabemos porque. Aunque ganas no les faltan de hacer lo mismo que sus vecinos del norte, por eso alguno que otro se le escapa al sistema y vienen a parar a la islita prohibida.

Luego va un cubano que se ganó su dinero honestamente (y les garantizo que no son muchos) a querer darse su brinquito por las tierras del Quebec para coger un aire, respirar un poco de libertad aunque solo sea por unos días y a tratar de conseguir un par de cosas que en la isla no se encuentran fácilmente y que te dicen: “Tú no tienes nada que ir a buscar a mi país sin una invitación explícita, tú no tienes derecho para hacer lo mismo que yo porque tú lo que quieres es salir del corral y del corral solamente se van los cerebros con enormes cuentas bancarias en mi país”. O sea, nos roban el capital humano y arriba de eso los pocos pesos que tenemos. No por gusto les va tan bien, estos chicos francocanadienses saben hacer muy buenos negocios con la desgracia ajena.

En el siglo XXI a José María Heredia le hubiera costado Dios y ayuda ver las Cataratas del Niagara.

No es sencillo nacer en este país, somos prisioneros del régimen y del mundo, argumentan ad ignorantica porque “todo cubano es culpable hasta que se demuestre lo contrario”.

Canadá es un buen ejemplo de la doble moral y los intereses nacionalistas que ponen en práctica muchos estados democráticos, pero no es un caso aislado. Qué decir de España, ¡ah la madre patria!, siempre dispuesta a recolonizar nuestro mercado escoltada por Holanda, Francia y media Europa más. Qué decir de México, Argentina y sobre todo Brasil. Todos quieren un trozo del pastel pero sin embarrarse las manos.

Entonces si este es el modo de actuar de los Estados que dicen apoyar los Derechos Humanos y se hacen de la vista gorda con los lamentables hechos que vienen aconteciendo ejecutados por el mismo Gobierno, y quiero enfatizar esto, es el mismo gobierno dictatorial y controlado por los mismos líderes durante 54 años, entonces ¿qué podemos esperar de las administraciones de izquierda más radicales?

Alguien me dijo el 7 de marzo pasado: “Coño pero no seas tan cerra'o, Chávez era un buen tipo, se ocupaba de la gente necesitada no como el desgracia'o este”. No pude menos que reírme porque así es como piensan la mayoría de mi gente y lo único que pude contestarle fue: “El fin no justifica los medios, tan culpable es el que mata la vaca como el que le aguanta la pata y ese ‘buen tipo’ le cubrió todas las necesidades al desgracia'o este, pero además tuvo la desvergüenza de compararlo con Cristo, ese ‘buen tipo’ estaba consiente de la dictadura que sufrimos los cubanos y se aprovechó de eso para apuntalar sus ambiciones de poder, pero además andaba de lo más orgulloso al lado de cuanto tirano árabe encontraba, ‘dime con quien andas y te diré quien eres’”. Parece que entendió mi retórica porque no habló más de asunto hasta ahora. Y si esto se aplica al difunto también se aplica a cuanto mandatario en el mundo le abra las puertas de su economía a la dictadura cubana y se la cierre al pueblo. O todo o nada.

Lo más penoso en esto es que hasta la Iglesia Católica le está siguiendo el juego a los Jerarcas del Partido. Juan Pablo por lo menos le dijo un par de verdades a los Castro en su cara, pero Benedicto lo único que consiguió fue legitimar lo que no tiene perdón de Dios, mucho menos de un Papa, y Francisco acaba de recibir a Díaz-Canel como un legítimo representante del pueblo cubano. ¡Es que ni la Iglesia mide las consecuencias de sus actos!¡Cuanto tiempo hubiera soportado el totalitarismo cubano si Occidente hubiera cerrado filas empezando por los propios Estados Unidos! A los sistemas autoritarios como el cubano no se les derrota con atentados terroristas ni organizando conspiraciones secretas desde la CIA eso solo sirve para darles armas políticas que justifiquen sus retorcidos planes de control sobre la sociedad civil. Los sistemas totalitarios se derrotan privándolos del reconocimiento oficial por parte de los sistemas democráticos.

Pero vamos que es muy sabroso entrevistar cuatrocientos cubanos al día al precio de 160 USD por cabeza, 64.000 USD diarios! Para solo conceder cuatro visas, a los viejitos porque los jóvenes se nos quedan… pero “¡Bienvenido Silvio, la Colmenita, las nietecitas de los comandantes, las delegaciones culturales armadas en la UNEAC y que siga la fiesta!” Y ya que las autoridades consulares se toman el derecho de imaginar lo que pasa por la mente de un “cubano de a pie” yo me tomo el derecho de imaginar lo que pasa por la mente del Señor Presidente en turno: “A fin de cuentas necesito a esos sinvergüenzas gobernando en la Habana para recibir cifras millonarias de las organizaciones en el exilio a la hora de financiar mi campaña, después yo las sustentaré con dinero de los contribuyentes y al final es un buen negocio para todos”.

La única valoración que puedo hacer de todos estos hombres y mujeres poderosos pero indiferentes al sufrimiento de sus semejantes es que Dios se apiade de sus almas si es que aún les quedan.

La ley del cambio es una constante universal

La hipocresía en la política internacional no empieza ni acaba en Cuba. Es muy frecuente que hombres y naciones aparten la mirada de los problemas. Cuba es solo un penoso ejemplo de esta realidad aunque no precisamente el peor ni el único.

Por eso tengo un par de preguntas para estos señores todo poderosos, quizás especulando un poco sobre las predicciones que algunas instituciones científicas hacen del futuro. El propósito de mi curiosidad es fundamentalmente ético.

¿Qué actitud deberían asumir los países del Sur si los peores pronósticos sobre el cambio climático se cumplieran y toda Europa, Norteamérica y Asia quedarán bajo el hielo durante una nueva era glacial? ¿Deberíamos abrir nuestras fronteras y acoger a los refugiados porque la Tierra es de todos como manda Dios? ¿O cerramos los ojos y agradecemos la suerte de vivir en el trópico donde los días cálidos y las noches frescas nos garantizan rebasar una posible situación caótica como esta? Estoy proponiendo un escenario extremo que puede producirse de manera natural o accidental a causa de una supe erupción, la caída de un meteorito o por la interrupción de la corriente del golfo. ¿Le parece irreal? Eso mismo opinaban los ciudadanos de New Orleans tras el paso de Katrina y eso mismo pensé yo la mañana del 11 de septiembre de 2001 cuando vi las imágenes de dos aviones comerciales estrellándose sobre las Torres Gemelas de Nueva York. En ambas ocasiones se anticiparon voces de alerta y en ambas ocasiones los altos funcionarios ignoraron el peligro. Toda catástrofe parece irreal hasta que ocurre. ¿Pero ante una situación crítica que haríamos?

Si usted piensa que no hay punto de comparación, créanme hay sistemas de gobierno más letales que muchos volcanes en erupción y las ayudas nunca llegan.

En los últimos 54 años nos tocó bailar con la más fea pero nada es más bonito que un día atrás del otro. El mundo es un cachumbambé, hoy estas arriba, mañana no sé.


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