Actualizado: 07/12/2018 12:04
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Escalante, Kennedy, Asesinato

Mito exiliar: Escalante en Dallas

La compartimentación operativa del G-2 descarta que Fabián Escalante haya contactado a Oswald en Ciudad México, pero si esto no bastara cabe subrayar que la CIA jamás reportó nada sobre él allí

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Otro aniversario del asesinato de JFK propicia esclarecer entre cubanos que Fabián Escalante, exjefe (1976-96) y actual historiador de la Seguridad del Estado, no estaba en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963, como difunde la mitología exiliar de que Fidel Castro mandó a matar a Kennedy, aunque así no conseguía nada y corría el riesgo de perderlo todo.

Sobre la base del documental Rendezvous mit dem Tod (2006), del cineasta alemán Wilfried Huismann, quien urdió el guión con el investigador estadounidense Gus Russo, autor de Live by the Sword (1998) y co-autor de Brothers in Arms (2008), ambos libros enfilados a demostrar la conexión entre Castro y Lee Harvey Oswald, el exiliado político Carlos Bringuier Expósito fijó los hitos cronológicos de la participación de Escalante en el asesinato de JFK así:

  • Septiembre 27, 1963. Oswald establece contacto con agentes de inteligencia cubanos en Ciudad México, entre ellos Escalante.
  • Noviembre 22, 1963. “Por la mañana un pequeño avión procedente de México aterrizó en el aeropuerto privado Redbird (Dallas) con el jefe de los servicios secretos cubanos, General Fabián Escalante (…) Por la noche, tras haber sido arrestado Oswald, el avión pequeño salió de Redbird para llevar al General Fabián Escalante de vuelta a Ciudad México, como se documenta en un memo secreto por Marty Underwood, asistente del presidente Lyndon B. Johnson”.

Desmentido histórico

En 1963 Escalante se desempeñaba en la Sección Q del G-2 como oficial de contrainteligencia en el enfrentamiento de “la contrarrevolución y el exilio”, sin nada que ver con wet affairs, esto es: con asesinatos y otras operaciones en que corriera la sangre. La compartimentación operativa del G-2 descarta ya que haya contactado a Oswald en Ciudad México, pero si esto no bastara cabe subrayar que la CIA jamás reportó nada sobre Escalante allí. Y eso que tenía a los cubanos bajo férreo control con vigilancia fotográfica, teléfonos pinchados, micrófonos ocultos e incluso topos, como el attaché cultural Luis Albero (LITAMIL-9), quien precisamente identificaba para la CIA a toda la gente de paso por la embajada cubana[1].

Tampoco Underwood documentó nada al respecto en memo secreto, sino que metió a Russo el cuento de Escalante en Dallas, junto con otros que empinan a Underwood como mitómano a la altura de nuestro Guillermo Fariñas.

  • Underwood echó a Russo la jácara de haber viajado a Ciudad México en misión secreta de LBJ para averiguar qué sabía el jefe de estación de la CIA, Winston Scott, sobre el “Cuban blowback”, esto es: la presunta represalia de Castro ante los intentos de asesinato que planeaba la administración Kennedy. Esta misión resulta igual de imposible por la compartimentación en la Casa Blanca. Underwood era solo advance man: un empleado que marchaba con anticipación a coordinar programas, publicidad, seguridad y demás asuntos concernientes a la visita o aparición pública del presidente[2].
  • Según Underwood, Scott se reunió con él en una casa de seguridad de la CIA y le confió que el “known Castro henchman” Fabián Escalante no solo había coincidido con Oswald en Ciudad México [Septiembre 27-Octubre 2, 1963], sino que estuvo en Dallas el día del asesinato de JFK. Ni Escalante era esbirro conocido de Castro ni su presencia en Ciudad México y Dallas se reporta en ningún cable de la CIA ni en ningún papel de Scott[3].
  • Underwood entregó a Russo fotocopias de las notas manuscritas de aquella reunión con Scott, a condición de que solo fueran divulgadas post-mortem, pero Russo detonó esta bomba informativa en la Junta de Revisión de Archivos del Asesinato (ARRB), que venía desclasificando documentos para discernir mejor entre las conclusiones de la Comisión Warren [el asesino solitario] y del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre Asesinatos [la conspiración].
  • Ante el panel de abogados de ARRB, Underwood declaró que ni siquiera recordaba haber mencionado a Russo las notas del viaje a México, pero los abogados tenían a mano las fotocopias y Underwood se acordó entonces de haber escrito esas notas en medio de la investigación de Russo para el libro de Seymour Hersh The Dark Side of Camelot (1997).
  • A instancia de ARRB, Underwood remitió más tarde las notas originales de su viaje a México en 1966, como advance man de la visita de LBJ. Estas notas mecanografiadas no indican absolutamente nada sobre el asesinato de JFK, pero sí una breve reunión con Scott, solo que al único efecto de preparar la bienvenida más entusiasta y multitudinaria posible a LBJ en Ciudad México. El panel de ARRB convocó entonces a Underwood a declarar bajo juramento, pero nunca lo hizo “due to health problems[4].

Hace rato que Underwood quedó desacreditado como “a serial bamboozler[5], con arrancada a mediados de 1965 colándose entre los testigos presenciales del juramento presidencial de LBJ a bordo del Air Force One, aunque realmente Underwood regresó de Dallas a Washington en otro avión. A su vez el documental de Huismann fue tachado por la crítica alemana como Rendezvous mit dem Bluff[6]. Así y todo, el forro de Escalante presente en Dallas al momento del asesinato de Kennedy pervive en el anticastrismo de corta y clava, porque este último ni se detiene ante las chapucerías ni se avergüenza por incurrir en ellas.



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