Actualizado: 13/07/2020 12:18
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Otras voces necesarias

Las revistas católicas: ¿Un oasis en el país del pensamiento único y la censura?

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Haciendo un rápido balance de sus contenidos, estas publicaciones han tratado de no restringir el campo temático a los intereses de la política editorial puramente eclesial, sino que han sabido diversificar sus indagaciones y llegan a explorar rasgos de la sociedad, la cultura, el pensamiento, la historia local y universal, la filosofía y las artes en general, con enfoques que saben distanciarse de lo habitual y pedestre aparecido en los medios estatales.

Dos de estas revistas quizás sean las más conocidas dentro y fuera de Cuba: Vitral (Diócesis de Pinar del Río) y Palabra Nueva (Arquidiócesis de La Habana). Han sido las de periodicidad más sostenida y las de mayor calidad visual y textual. Pero existen otras que no andan muy rezagadas en su quehacer, entre las cuales resaltan Amanecer(Diócesis de Santa Clara), Imago (Diócesis de Ciego de Ávila), Verdad y Esperanza y Vivarium (La Habana), e Iglesia en Marcha y Claras Luces (Arquidiócesis de Santiago de Cuba), entre otras. Y hasta existe una dedicada exclusivamente al cine y los audiovisuales, adscrita a la antigua Oficina Católica Internacional de Cine (OCIC).

Discrepancias… y diversidad

Se puede discrepar del enfoque de algunos trabajos, sobre todo de aquellos que expresan o se ciñen de alguna forma a polémicas posiciones oficiales de la Iglesia frente a candentes debates de actualidad, como la eutanasia, el aborto y la homosexualidad. Algunos también consideran que por lo general estas revistas son todavía muy tibias en materia de política, rehuyen la confrontación y sus críticas no van más allá de la superficie de ciertos temas que aquejan a la sociedad, sobre todo teniendo en cuenta el perenne estado de guerra que mantiene el régimen contra toda articulación de un pensamiento divergente.

Tengan o no razón sus críticos, nadie podrá negar que existe diversidad en estas páginas. Es precisamente en estas publicaciones donde se viene desarrollando, con mayor asiduidad y en un territorio muy próximo al de la sociedad civil fortalecida que queremos para mañana, un criterio al margen de lo estatal y de las viciadas tendencias del periodismo oficialista.

Se rescatan del miserable olvido figuras y hechos esenciales de la historia de Cuba que los manuales escolares revolucionarios dejaron en la cuneta. Se analizan con mayor o menor acierto problemáticas sociales de reciente data, como la arbitraria imposición del peso convertible en tanto moneda única de cambio y compraventa. Todo sin perder el sentido y el carácter de su existencia, aquello que les da vida y alienta su circulación: ser voceras de la labor de la Iglesia.

Con sus diferencias en cuanto a perfiles y estilos de trabajo, son estas revistas magníficos vehículos para la libertad de expresión, justo cuando más requiere nuestro presente de visiones plurales, contrapuestas y ceñidas a la verdad, lejos del maniqueísmo castrista y su esclerótica política informativa y cultural. Con ellas hay que contar hoy y habrá que contar mañana para edificar el país que queremos.


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