Actualizado: 16/10/2017 9:39
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Hospitales, Salud Pública

Salud en Cuba siglo XXI: ¿qué está pasando?

Se continúa perdiendo una de las grandes conquistas que siempre promocionó el Estado cubano

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En los últimos días se han destacado tres noticias relacionadas con el sector de la salud pública en Cuba. Se habló de la mortalidad infantil, de las palabras del Ministro de Salud ante trabajadores del sector, y de la subasta de humidificadores durante la XIV edición del Festival del Habano, que entregará sus beneficios al sistema de salud pública cubano.

La más lejana en el tiempo (31 de diciembre) es la relacionada con la página web de Radio Rebelde que publicó algunas declaraciones del Ministro de Salud Pública cubano, Roberto Morales Ojeda, ante funcionarios y trabajadores del ramo.

Dentro del texto, llama la atención la siguiente oración, mezclada en la noticia como carente de importancia: “entre los resultados más destacados del período citó la reducción del 7,7 por ciento del presupuesto asignado al sector”. En cualquier otro lugar sería un resultado triste, negativo, y muestra de que se continúa perdiendo una de las grandes conquistas que siempre promocionó el Estado, sin embargo para Morales Ojeda, utópicamente, es un resultado destacado.

¿Cómo se puede brindar mejor servicio al pueblo reduciendo un presupuesto que se ha ido lesionando en los últimos veinte años? De manera global las palabras suenan bellas y hasta cargadas de heroísmo, pero alguno de estos ministros y dirigentes deberían aterrizar en un policlínico o una farmacia de barrio y ver qué sucede. En fin, que son palabras de dirigente, de alguien que es atendido en el mejor hospital.

La segunda noticia, de los primeros días de enero de 2012, es donde el Gobierno se ufana de sus resultados en cuanto a la disminución de la mortalidad infantil, afirmando que es la más baja de América. El ciudadano de a pie se alegra de que la mortalidad infantil sea tan baja en Cuba, y estoy convencido de que si el costo de ello fuera un gran sacrificio para los padres e incluso para personas que no tienen hijos, lo harían con gusto. Nada hay más importante que la vida de un niño.

Mantener bajo el índice de mortalidad infantil es un gran logro de la sociedad y el Estado. Utilizarlo como método propagandístico por parte de un Gobierno que intenta mantener este indicador a toda costa, no refleja la realidad del deterioro de la medicina en Cuba en los últimos años. Es posiblemente el único hito positivo que en el área de salud beneficie a los padres cubanos y a sus hijos. Los otros indicadores hablan de cuántos extranjeros han sido favorecidos con la Operación Milagro y similares, algo que a los cubanos que necesitan este mismo tipo de operaciones les resulta incomprensible.

La noticia más reciente vincula al Festival del Habano con la salud pública. La razón no es la del remordimiento por el hecho de vender tabaco y saber que fumar daña la salud. La razón real no sabemos cuál será, pero es muy bien recibida por el Estado, teniendo en cuenta la depauperación que año tras año viene sufriendo el sistema de salud pública en la Isla. ¿Llegará a su destino este dinero?

Alejado del mundo de las noticias está el mundo real, el cotidiano, el día a día de los cubanos. Cuando un ciudadano común piensa en la salud pública, su pensamiento no es abstracto, sino que está enfocado en los tres aspectos fundamentales que lo afectan: las medicinas, los médicos y las instalaciones de sanidad.

Las medicinas

Si bien es cierto que numerosos medicamentos son subsidiados, y se venden a precios económicos en las farmacias, también es cierto que en incontables ocasiones muchos de ellos no se pueden encontrar. Entre los problemas más comunes se encuentra la demora en la recepción de los medicamentos asignados a través de la tarjeta sanitaria mensualmente, como los inhaladores para asmáticos, la entrega discontinua de almohadillas sanitarias que se realiza a través de la casi en desuso libreta de abastecimiento, y el intento de proponer la medicina verde como única alternativa. Los antisépticos hace años que dejaron de existir a nivel de farmacia. Medicamentos tan sencillos como el agua oxigenada no se ven desde el siglo pasado.

Al mismo tiempo, se desarrolla un mercado paralelo de vendedores de medicamentos primarios, que pueden encontrar las personas avisadas cerca de las farmacias y en algunos mercados agropecuarios como el de la calle Egido. Durante mucho tiempo el paciente solo podía comprar el medicamento en la farmacia que le correspondía, y de no haberlo, un personal de la misma debía localizarlo por teléfono, encontrarlo, hacerle un desvío al paciente por escrito, con cuño y firma, y enviarlo donde se encontraba la medicina. En estos momentos ya se pueden comprar las medicinas en la farmacia donde las encuentre el propio paciente, sin tener que estar obligado a ir siempre al mismo establecimiento.

Los que tienen familiares en el extranjero continuamente solicitan medicinas muchas de las cuales son tan sencillas como Vicks VapoRub, Omeprazol y Paracetamol, por solo mencionar algunas. Al respecto, desde hace años la Aduana General de la República de Cuba permite la entrada de los medicamentos sin pesarlos y cobrarlos como parte del equipaje.

Se habla de la reducción del presupuesto de salud pública. ¿Cuánto representa un 7,7 % en dinero? Cuántos medicamentos se dejan de comprar y producir. En los años 80 eran famosos algunos medicamentos cubanos, ya hoy desaparecidos sin saberse a ciencia cierta si se debe a que se descubrieron en ellos efectos secundarios indeseables o simplemente por falta de materias primas, exportación masiva de los mismos, o simple desidia.

En los 90 se hablaba mucho de una panacea que disminuía y hasta eliminaba el vitiligo. Fue muy promocionada y hasta los turistas extranjeros compraban algunos frascos para ellos o sus amigos. Ya desapareció. Resultaba realmente efectiva una crema llamada Factor de Crecimiento Epidérmico, para quemaduras de todo tipo. Ya desapareció. Más cerca en el tiempo, se habla en los medios de comunicación muy favorablemente del Heberprot-p, prodigioso medicamento que ayuda a curar las úlceras de los diabéticos. Como otros medicamentos, están a nivel de hospital, a nivel de socios o al más alto nivel. ¿Quién sabe?

Los médicos cubanos que trabajan en Venezuela y otros países reciben cada mes una asignación de medicamentos fabricados en Cuba. El Gobierno no solo envía al médico, sino que también se encarga de las medicinas sin tener en cuenta si quedan o no existencias para la población nacional.

Los médicos

Otra de las frases del ministro Roberto Morales que incidió profundamente en mi lectura fue “la importancia de proseguir el trabajo para incrementar la calidad de los servicios al pueblo”. A pesar de que el estado de la medicina en Cuba es deplorable en los momentos actuales, su mayor tesoro son los médicos y especialistas. Los doctores cubanos tienen una amplia preparación tanto teórica como práctica y sobresalen por ello entre sus colegas de otras partes del mundo.

No abundan fehacientes ejemplos en el descubrimiento de nuevos medicamentos o elaboradas ponencias científicas. Sí es válida la rutina adquirida desde el primer año de carrera con las prácticas en centros de salud, las largas horas de trabajo en consultorios con nulas condiciones laborales y de higiene y las experiencias ganadas trabajando en países adonde son enviados como mano de obra, y adonde acuden soñando en las posibilidades de mejorar su vivienda y condiciones de vida una vez de regreso en casa.

Cuando un médico cubano es exportado hacia otro país, no va a trabajar en los hospitales más importantes y de mejores condiciones, sino en los lugares más recónditos e insalubres. Casi a diario la televisión cubana ofrece reportajes sobre la labor de los médicos cubanos en el mundo, donde se puede ver claramente en qué condiciones trabajan. Aun así, para ellos es un premio, y larga es la lista de los galenos que solicitan realizar misiones en el extranjero.

Tampoco en los centros de salud de Cuba la situación es óptima. Además de tener que cubrir los turnos y atender los pacientes de sus colegas que salen al extranjero, los médicos tienen que recetar a los enfermos en dependencia de los medicamentos que haya en las farmacias. Esta situación también afecta a los pacientes, que deben esperar mucho más para ser atendidos, e ir “resolviendo” con la medicina que haya aunque no sea la idónea para su enfermedad.

El ministro cubano de Salud habló de la necesidad de “cumplir con los Lineamientos” del congreso del Partido Comunista. ¿Qué lineamientos son los relacionados con la carencia de medicamentos y la mala práctica de doctores y enfermeras algunas de las cuales se deben a negligencias y otras a las nefastas condiciones de trabajo? Posiblemente ninguno, pero como lo que está de moda son los lineamientos, pues a cumplirlos. Ya el personal de salud fue involucrado en la Batalla de Ideas, la devolución de los 5 héroes, el regreso de Elián, el hacer más con menos y el resto de las consignas inventadas en más de medio siglo.

No todo el personal de salud cubano es digno de encomio. Existen negligencias y errores que cuestan vidas humanas. El sistema está organizado de manera tal que es muy difícil realizar una acusación al respecto y que la misma prospere. Tampoco “existen” noticias sobre errores y prácticas fatales más allá de los comentarios de los perjudicados. Cualquier situación de este tipo se oculta muy bien y solo cuando es imposible esconderlo, sale a la luz, como el caso de las muertes en el Hospital Psiquiátrico de La Habana a inicios de 2010.

También la propaganda acerca de la Operación Milagro, que es muy humana, pero cuyo costo lo pagan los ciudadanos de a pie, trae opiniones muy encontradas. Hace algunos años circuló la leyenda sobre una cubana que fue a la embajada de Venezuela en La Habana para solicitar la nacionalidad de este país, explicando que lo hacía para poderse operar de la vista, pues siempre le decían que los extranjeros tenían prioridad.

¿Cuánto recibe el Gobierno cubano a cambio de las operaciones masivas de extranjeros en instalaciones cubanas? ¿Cuánto recibe por cada médico y personal sanitario enviado a los lugares más recónditos del planeta? Se habla de 3.700 millones de euros anuales, pero se omite el costo para el ciudadano común con el déficit que esta exportación ha creado internamente.

Las instalaciones

Durante la primera década del nuevo siglo se terminaron las labores de mejoramiento de algunos policlínicos en cuanto a sus edificaciones. Con la continua disminución del presupuesto posiblemente sean las últimas en mucho tiempo.

Si bien hay hospitales que se mantienen en relativo buen estado constructivo como el hospital Hermanos Almeijeiras de Centro Habana, hay otros en la misma capital cuya fama negativa crece. Posiblemente el único hospital que se mantenga en buenas condiciones son las instalaciones del CIMEQ, que no está disponible para todos los ciudadanos.

Existen lugares cuya fama negativa los supera. Por mencionar solo dos, el hospital La Covadonga, una serie de edificaciones que se han ido deteriorando con el tiempo y donde pueden encontrarse desde filtraciones hasta inescrupulosos personajes, que de noche saltan los muros traseros para entrar a los pabellones y robar lo que encuentren.

El otro es el hospital Calixto García, que consta de varios edificios, donde el deterioro alcanza niveles escandalosos. La entrada al Cuerpo de Guardia de dicho hospital durante muchos años careció de puertas. Todo el que pasaba y los pacientes que tenían que esperar de pie en el estrecho pasillo podían ver a los médicos auscultando a los enfermos. En estas instalaciones escasea el agua y el personal de servicios no está dispuesto a realizar un trabajo tan sacrificado por el salario que establece la ley.

No solo se encuentra deteriorada la parte constructiva. También existen continuas quejas sobre el mal estado de las camas, colchones, baños, y en general todo lo que rodea al paciente que debe quedar ingresado. La comida ha ido perdiendo calidad y cantidad, y corre por parte de los familiares del enfermo suplementar la alimentación hospitalaria.

Algunos ciudadanos han expresado su deseo a tener la opción de pagar por un mejor servicio de salud. Hospitales como el Cira García, solo para extranjeros, no aceptan cubanos aunque estos tengan la intención de asumir los costos derivados de su atención.

Como mismo ocurre en otros países, Portugal, por ejemplo, donde ya se ha establecido el copago sanitario, y España, donde puede ocurrir en cualquier momento, en Cuba cuando un ciudadano paga por un servicio de salud lo está haciendo por partida doble.

Todos los servicios de salud, tanto en Cuba como en muchos otros países, están siendo pagados desde hace años por sus ciudadanos. En Europa hacen sus aportes a la Seguridad Social, en Estados Unidos se afilian a las diferentes modalidades de seguros de salud. En Cuba, la propaganda acerca de la gratuidad en teoría oculta las maneras que utiliza el Gobierno para cobrar los gastos de salud a sus ciudadanos.

Y al lento paso que va el Gobierno cubano, presupuestos como el de la salud pública continuarán reduciéndose hasta que solo quede lo necesario para mantener la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina.


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