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Asamblea, Constitución, Cambios

Terminada la última puesta en escena... ¿Ahora qué?

Para ingenuos y democracias “complacientes”, en Cuba se terminó un libreto teatral con el final conocido de antemano

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Aprobada por unanimidad —en 42 años de creada nunca se ha producido un voto en contra de lo que presente la cúpula del partido&gobierno— la Asamblea Nacional del Poder Popular dio luz verde al proyecto de constitución luego de la puesta en escena para el exterior de miles de asambleas con la omnipresencia del Gran Hermano millones de cubanos Estado-dependientes “debatieron”. Recordar que el 75 % de la fuerza de trabajo y el 100 % de los estudiantes es estatal y una mala nota dada por inasistencia o pronunciamiento “no adecuado” en la asamblea que corresponda puede costar ascensos, viaje a exterior o hasta la propia plaza laboral o docente.

Como estaba previsto a pesar de los millones de propuestas hechas en las referidas asambleas el texto queda en esencia igual, algún cambio de redacción insustancial o el movimiento de artículos arriba o abajo del orden original. Por ejemplo, el artículo sobre el matrimonio igualitario se elimina, pero el cambio de redacción en otro artículo deja abierta la puerta para que una legislación posterior lo ponga en vigor. El señuelo lanzado para desviar la atención sobre otros aspectos fundamentales al parecer funciona, pero ¿qué sucederá si los defensores del matrimonio tradicional se dan cuenta de que más adelante se les impondrá la propuesta?, y ¿qué sucederá si los partidarios se ofenden porque más que el matrimonio igualitario lo que está en juego es la dignidad de género, reivindicada en el artículo eliminado? Entonces habrá más votos contra el proyecto y el fraude final será mayor obligatoriamente.

Aspectos cardinales estaban previamente fuera de discusión, como:

  • La existencia de un partido único y hegemónico, cuyo funcionamiento es antidemocrático: el que ascienda a la cúpula escoge su equipo y sucesivamente de arriba hacia abajo por cooptación.
  • La irrevocabilidad de un sistema que ata a futuras generaciones a algo que no ha funcionado en ningún lugar donde se implantó, incluyendo a Cuba cuya economía y sociedad ha destruido.
  • Y la vigencia de la pena de muerte por posiciones políticas no-socialistas, suspendida en su aplicación por la debilidad del partido&gobierno a partir del derrumbe del “campo socialista” pero vigente en el código penal y por tanto de consolidar su posición o ante una situación de que peligre su poder es legalmente aplicable. Recordar los miles de fusilamientos con juicios sumarísimos sin garantías procesales llevados a cabo por el mismo equipo gobernante menos las bajas por defunción.

En esencia es el mismo bodrio copiado de la homóloga soviética, maquillado con palabrería sobre derechos humanos que puede ser neutralizado por un acuerdo del buró político, la aprobación del comité central y por último de la asamblea, siempre unánimemente. Así ha sido hasta hoy y será mientras rija el fatídico artículo cinco, equivalente al seis en la soviética, el uno en la china y así en otras dictaduras unipartidistas, justificante “legal” de las arbitrariedades en todas esas sociedades.

Por último, hacer notar que, a pesar de la represión abierta o solapada, las presiones descomunales a los trabajadores y estudiantes Estado-dependientes y la ensordecedora fanfarria mediática hubo un 50 % de propuestas “no aceptadas” entre ellas un número no identificado “no compatibles con nuestros principios” y de los cubanos residentes en el exterior solo se aceptaron el 40 % de las propuestas. Esta información la brindó Homero Acosta a la asamblea y la publicó el órgano oficial. Esto implica una no aceptación del proyecto que pudiera conducir a un no mayoritario que obviamente el partido&gobierno no reconocerá, pero que establecerá un precedente claro, al interior y exterior del país, y si resulta masivo será imposible ignorarlo por las democracias complacientes ¿o cómplices? europeas.

El NO es necesario, que el fraude lo pongan ellos.


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