Actualizado: 21/09/2018 11:18
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Fidel Castro, Moncada, Utopía

Tumba de Castro: ¿colmo de la utopía?

Aunque vienen matándolo desde que el periódico habanero Ataja notició —el 28 de julio de 1953— su caída en el ataque al Moncada, Castro perseveró en su dictadura

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Prophecies work out their own fulfillment
John Keats, 25 de octubre de 1818

Al jugar el doble ocho en el dominó del cumpleaños, Fidel Castro no sabe si podrá poner tres o cuatro fichas más para presenciar la transición pacífica de su Estado y Gobierno a jefe sin apellido Castro. Lo que sí sabe es que su muerte no será verdad por haber cumplido bien la obra de la vida que se propuso el 15 de abril de 1954 en la cárcel: “¡Con cuánto gusto revolucionaría este país de punta a cabo!”. Lo hizo tan bien que dejó al país hecho leña. Y eso que el 16 de febrero de 1959, al tomar posesión como primer ministro, soltó: “En el curso de breves años elevaremos el estándar de vida del cubano por encima del de Estados Unidos”.

Utopías y profecías

Castro resguardó habilidosamente su planteo utópico con la condición de “si no nos ponen zancadillas”. De este modo adelantó que echaría a otros la culpa si la utopía no se realizaba por cualquier motivo. Sin embargo, otros planteos utópicos suyos acabarían cumpliéndose por sí mismos y adquirieron esa calidad que Karl Mannheim definió en Ideologie und Utopie (1929) como “verdades prematuras”.

  • El 29 de julio de 1953, el presidente depuesto por el general Batista dio su opinión sobre el asalto al Moncada en el periodiquito El Camagüeyano: “Califica el Doctor Carlos Prío de ‘una tontería’ el suceso ocurrido en Santiago de Cuba”. La masacre de los asaltantes prisioneros permitió a Castro transfigurar la tontería en capital político. La noche del 25 de julio, Castro se había reunido en el motel Gran Casino de Bayamo con su lugarteniente Raúl Martínez Ararás y demás complotados en el asalto complementario al cuartel Céspedes. Antes de seguir hacia Santiago, Castro dijo a Martínez Ararás: “Vamos a entrar en la historia”. Así fue.
  • Tras breve cárcel y exilio, Castro desembarcó en Cuba el 2 de diciembre de 1956. Para julio de 1958, en pleno alarde ofensivo del ejército batistiano, comunicaba por escrito a sus comandantes de columnas guerrilleras: “Esta ofensiva será la más larga de todas. Después del fracaso de ésta, Batista estará irremisiblemente perdido”. Así fue.
  • Castro se afincó entonces en la historia de Cuba como el único exiliado que recurvó en son de guerra y tomó el poder. La CIA intentó arrebatárselo con la Operación Pluto. El 17 de abril de 1961, el batallón de la Escuela de Responsables de Milicias salió como pudo de Matanzas rumbo a Playa Larga para enfrentar a la Brigada 2506. Antes del mediodía los milicianos ocuparon el caserío de Pálpite. Al recibir este parte militar, Castro exclamó: “¡Ya ganamos la guerra!”. Así fue.

Lo que no pasa como verdad prematura son las engañifas, por ejemplo: que Rafael Díaz-Balart profetizó en 1955 que vendrían 20 años de dictadura si amnistiaban a Castro. Así no fue.

No se trata de que Díaz-Balart se quedó cortico en el augurio, sino de que ninguna profecía suya aparece por ningún lado en las actas de la Cámara de Representantes sobre la discusión de la amnistía. Lo que sí consta es que Díaz-Balart intervino y votó a favor de que amnistiaran a Castro y demás asaltantes del Moncada.

Viaje a la semilla

Aunque vienen matándolo desde que el periódico habanero Ataja notició —el 28 de julio de 1953— su caída en el ataque al Moncada, Castro perseveró en su dictadura y llegaría al colmo de ejercerla sin ningún atributo formal de mando, tras superar la crisis intestinal que Miami celebró, el 31 de julio de 2006 por la noche, como muerte anunciada y abandono del poder.

Ni una ni otro. Al parecer Castro va a morirse cuando le dé la gana y podría llegar entonces al colmo de la utopía en recto sentido etimológico [del griego ou (no) y topos (lugar)]. No habrá lugar puntual de sepulcro donde desfogarse orinando o escupiendo si su última voluntad es la orden de cremar y esparcir las cenizas en la Sierra Maestra y/o Playa Girón.

Coda

Castro acaba de firmar el manifiesto internacional En defensa de Palestina. Parece irónico que recurra en plena jubilación a la actividad de tantos opositores en edad laboral. A la espera del día proseguirán esas utopías que no han llevado ni llevarán a ninguna parte, desde los cuentos de camino del pueblo hasta cuba(no)lógicos sobre el “reemplazo de fidelistas por raulistas” o el entrenamiento secreto de Raúl a su hijo mayor para la sucesión. Entre tanto, Fidel y Raúl parecen arreglárselas para que su primer apellido se torne irrelevante en la continuidad del castrismo.


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