Actualizado: 15/10/2019 9:25
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Sociedad

«Vendo, compro, me desnudo»

A pesar de las prohibiciones, internet muestra que «algo huele a podrido en el reino de Fidel».

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Una chica posa desnuda ante un espejo y busca pareja para una fiesta house, un hombre muestra un superpene trucado para la extranjera que desee embaucarse, alguien ofrece 12.000 CUC a quien lo saque del país y promete represalia si es delatado, un joven se brinda como efebo bilingüe para cualquier turista varón que lo requiera.

Una Cuba procaz y lastimera, ávida y por momentos patética, siempre atrevida en cualquier caso, repta por las márgenes de la información online que cualquier internauta puede husmear en una lista interminable de clasificados.

Para el gobierno todavía no es un problema crítico, porque sólo unos privilegiados acceden a internet, por tanto —suponen— el fenómeno puede ser contenido. Para los sociólogos, casi siempre alarmistas, es una tragedia moral.

"Lo que aquí puede sonar escandaloso, en España o en Costa Rica son ríos de tinta en los periódicos. Las referencias cambian, porque la normativa defendida por el poder en Cuba es diferente", asevera un experto en ética social y literatura isabelina que ya no trabaja más para el Estado. Ahora es cerrajero.

"Obviamente, esa no es toda Cuba (la de los clasificados), aunque sí una parte de ella, no sé cuál, y cualquier análisis al respecto tendrá que admitir que algo huele a podrido en el reino de Fidel", puntualiza.

A despecho del mundo oficial

Una serie de portales en la red, presuntamente cargados en servidores estadounidenses, mantienen un febril mercado virtual en la Isla, a despecho del mundo oficial, y que "muestra que muchos cubanos ya no tienen miedo a nada y que el sistema continúa agrietándose".

Para una sociedad cerrada y autovigilada por décadas, como la cubana, parece que algunos ya pulsaron la máquina del tiempo y viven una escapada hacia el futuro. Son los pioneros de una neomoralidad maquiavélica que legitima cualquier acto, si la recompensa es dinero fácil y rápido u otra ventaja de tipo material.

"Soy joven y apuesto, sirvo de stripper, llámame al _________ y pregunta por Daniel, con discreción por favor y sólo los o las interesados", se lee en uno de los anuncios que a lo sumo serviría para una contrata en un show clandestino.

Otros pegan su imagen sin remilgos en la promoción y ponen las reglas. "Soy modelo fotográfica de experiencia y hago desnudos para fotógrafos profesionales por 50 CUC la sesión de una hora", pero aclara: "Sólo poso para fotos".

Esos lances, impensables hace tan sólo diez años, hablan de varias Cuba. El politólogo y filósofo Miguel Limia comparte la hipótesis de un país partido en dos.

"De ahí que puedan distinguirse sentidos de la vida reducidos al placer, al hedonismo, frente a otros que aspiran a realizaciones más elevadas y sublimes, que comparten tanto lo sensorial-sensual como lo espiritual", manifiesta en un trabajo de corte filosófico sobre las motivaciones existenciales en la Cuba contemporánea.

La misma dicotomía no es ajena a un funcionario como Eliades Acosta, jefe del Departamento de Cultura del Comité Central del Partido Comunista. Para él, Cuba ya tiene más de una cara, una de ellas bastante sórdida.

"Es la que soborna y es sobornada; la que se abraza, no a la bandera, sino a la antena parabólica ilegal", dice el ex director de la Biblioteca Nacional.

Limia, graduado en 1983 en la extinta Unión Soviética, enfatiza que el "ideal de hombre que ha de promoverse no puede ser el de hombre de éxito, porque la construcción socialista no está encaminada a hacer de la vida humana una empresa comercial, sino el del hombre de mérito socialmente eficiente".

La propia realidad, sin embargo, mete un portazo a ese paradigma.

La falsa moral imperante

Un administrador de cafetería o un barman de hotel continúan siendo modelos exitosos, mientras que un neurocirujano o un ingeniero informático viven condenados, por sus salarios, a una vida de penurias.

El dinero y peor aún, su ostentación obscena en bienes y servicios, es un patrón de conducta que trae prestigio a sus practicantes, sobre todo en ciertos sectores juveniles, abanderados de un capitalismo rufianesco que germina como hongos sobre las ruinas del sistema.

Ante esa marea consumista e individualista, ya nada exótica, Limia invita a promover "en todo su esplendor el proceso de masivización de la cultura", una estrategia seguida por el gobierno para mediatizar los impactos de un proceso de disgregación moral.

Otra de las instituciones muy preocupadas por el fenómeno es la Iglesia Católica, no por ello más respetada, dado sus férreos códigos de conducta que muchos entienden puritanos y traicionados, en algunos casos, por el propio clero.

En unas observaciones para Palabra Nueva, uno de los escasos medios de la Iglesia, Carlos Manuel de Céspedes, vicario de La Habana, estima que los cambios en Cuba "no pueden ser reducidos a cosas, llámense estas estructuras de poder, reorganización de la economía, sustitución de responsables de algunos sectores de la administración pública".

Monseñor De Céspedes, cuya amistad con Fidel Castro data de la formación jesuita de ambos en los años cuarenta, insiste en que la prioridad debe estar en transformar "el mundo interior de cada uno de nosotros", algo con lo cual estaría muy de acuerdo el convaleciente líder comunista.

En un estudio titulado La familia cubana ante la crisis de los 90, Mareelén Díaz Tenorio pone su atención en los estándares de la falsa moral imperante.

"El ejemplo personal, en muchos casos, contradice los mensajes o normas que pretenden mostrar, o educa en patrones sociales insatisfactorios, transmitiendo normas y valores que contradicen al proyecto social", reconoce esta estudiosa del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas de Cuba.

De todo un poco

No todo en los clasificados en la red hace subir los colores a la cara. Hay quienes venden hasta sus presuntos poderes adivinatorios, en un país donde poco importa el futuro, salvo si una herencia o un viaje al extranjero están en ciernes.

"Lo que quieras saber o no, conmigo todo o nada. Sólo x 10 CUC sabrás lo que las estrellas te deparan. Que tu estrella te guíe por caminos luminosos, Lola".

Otros buscan la compra de una reservación hotelera, otorgadas a vanguardias sindicales que prefieren el dinero al disfrute en una playa, porque le es imperioso vestir a sus hijos o arreglar los techos de la casa.

Todavía la literatura, sea cual sea, tiene cabida en este comercio virtual.

"Vendo los 6 primeros tomos de Harry Potter en 50.00 CUC (el paquete entero) y está en espera el 7 libro. Son libros de uso pero bien conservados de tapa dura", promociona uno de los clientes de la red.

Otro anunciante se dedica al tráfico de literatura sincrética: "Al que me escribió por los libros del tratado de Ifá, que su correo me está dando problemas".

Hasta las letras cubanas del XIX asoman en la red. "Compro libro sobre la vida de la condesa de Merlin. Puedo ofrecer hasta 5.00 CUC, lo compro nuevo o usado también, eso sí, debe estar en buen estado. No aprieten que sé que lo sacaron en la Feria del Libro en MN (moneda nacional)".

Y aunque nadie venda o compre en la red las novelas de Leonardo Padura, su personaje favorito, el ex policía e investigador criminal Mario Conde, lanza la pregunta indicada para cerrar esta historia:

"¿Por qué hay tanta gente jodida… es cierto que viene el fin del mundo?".


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