Actualizado: 24/01/2022 15:55
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Sucesión

Castro y la 'banda de los cuatro'

Lecciones para 'talibanes': En la China post-Mao el sucesor designado fulminó a los más cercanos colaboradores del dictador.

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Un ejemplo en la historia

Esta situación crea un grave problema para el futuro de Cuba. Si la enfermedad de Castro se prolonga y va perdiendo gradualmente sus facultades físicas y mentales se puede repetir el episodio que en China dio lugar al surgimiento de la tristemente célebre "banda de los cuatro".

El presidente Mao Zedong, ya postrado y apenas balbuceante, llegó a comunicar sus orientaciones a través de su tercera esposa, Jiang Qing, quien después de la Revolución Cultural ascendió vertiginosamente al Buró Político del Partido Comunista de China (PCCh) en el X Congreso, en agosto de 1973.

Junto a la entonces viuda de Mao, también llegaron a la máxima instancia del PCCh sus más cercanos colaboradores: Yao Wenyuan y Zhang Chunqiao, que habían dirigido la Revolución Cultural desde Shanghai, y un joven casi desconocido, Wang Hongwen, quien pasó a ocupar una de las vicepresidencias del partido, tras Mao y Zhou Enlai.

No intento trazar aquí una similitud entre lo ocurrido en China y lo que pueda producirse en Cuba. Es cierto que hay grandes diferencias entre una y otra situación. Pero conviene no olvidar estas lecciones de la historia.

Lo cierto es que Fidel Castro, con su temperamento caótico y caprichoso, se ha rodeado de un grupo de jóvenes que hacen lo indecible por imitarlo y agradarle. El ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, es uno de esos ejemplos y no es casual que su nombre aparezca en la Proclama, precisamente en la comisión para administrar los fondos especiales para los planes que anima y dirige el Comandante en Jefe.

Chivos expiatorios

En el caso chino, a pesar del poder que "los cuatro" habían acumulado, la muerte de Mao —el 9 de septiembre de 1976— dejó la autoridad máxima en las manos de Hua Guofeng, el sucesor nombrado por él poco antes de morir (Zhou Enlai había fallecido antes).

Consciente de que una lucha por el poder con Jiang Qing y sus seguidores iba a ser inevitable, Hua Guofeng aprovechó su autoridad para ordenar el arresto de los cuatro. Juzgados y condenados, fueron convertidos en el chivo expiatorio de todos los males de la Revolución Cultural. La caída de la "banda de los cuatro" marcó el final de una década de fervor revolucionario y de luchas por el poder que afectaron profundamente a la sociedad china del momento.

La viuda de Mao se suicidó en la cárcel, en1991. Wang Hongwen murió de cáncer en Beijing en 1992, cuando cumplía una pena de cadena perpetua; Zhang Chunqiao murió también de cáncer en abril de 2005, tras 18 años en prisión. Yao Wenyuan fue el último miembro de la llamada "banda de los cuatro" que murió, a los 74 años, el 23 de diciembre de 2005; pero la agencia oficial Xinhua lo informó el pasado 6 de enero.

Yao había sido condenado a prisión en 1981 por sus crímenes y había sido liberado en 1996. Desde entonces vivía en Shanghai, su ciudad natal, estudiando historia. Su muerte se debió a complicaciones ocasionadas por la diabetes.

Llegado el momento, al sucesor designado en Cuba, Raúl Castro, probablemente no le temblará la mano para borrar del mapa a los jóvenes talibanes, en caso de que estos consiguieran organizarse como una alternativa de poder. Sería oportuno que el 'clan de jóvenes entusiastas' tomara nota de la historia.


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