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Mariel: 25 años después

La generación puente

¿Ha contribuido el triunfo de los marielitos en Miami a la pérdida de la identidad cubana o a aumentar la geografía de su patria?

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Las diferencias personales hacen que esta generalización sea imprecisa, pero se puede decir que tuvieron que adaptarse a una comunidad antes que a un país. No fue fácil, y en su contra tuvieron la falta de una adecuada ayuda federal. Pese a los esfuerzos por distribuir la carga que significó la llegada repentina de un número tan grande de refugiados, el Mariel marca el momento en que la mayoría de los que llegan opta por "pasar trabajos" en Miami.

Una vuelta a los años cincuenta

Quien se estableció en esta ciudad en los primeros meses de 1980, tuvo que pasar por dos procesos distintos de asimilación. Uno fue la adaptación clásica a un nuevo país, nuevas costumbres y un nuevo idioma. El otro fue el descubrir de que junto con una serie de principios elementales —que en Cuba se habían ido deteriorando y continúan aún en crisis—, en Miami subsistían una serie de valores caducos que él pensaba superados. Fue en parte una vuelta a los años cincuenta en el mundo de los ochenta: el futuro en forma de pasado.

Siempre hubo alguien que le leyó el catecismo de la humildad: trabajar duro y honradamente en lo que se presente, no volverse loco gastando dinero —si lo tenía, cosa difícil— y no independizarse antes de tiempo. A ello se añadía el seguir los consejos y obedecer a los que llegaron antes: ellos sabían más, porque lograron irse primero del infierno y ya estaba establecidos. Esta fue otra carga —económica y emocional— de la que en parte ha conseguido librarse, y en parte no, la generación del Mariel.

En relación con el aspecto económico, los marielitos son unos triunfadores. Su salario promedio se calcula en $32.210 por persona. De conocerse esta cifra en La Habana, Cuba podría quedarse vacía. Si Fidel Castro fuera un verdadero marxista, sabría que Miami le ganó la batalla. Este dato determina ("Es la economía estúpido", le gritaría Marx) el fracaso de un régimen que se contenta con ofrecer cazuelas.

Un álbum fotográfico de lo ocurrido en los días del Mariel y las imágenes de la vida actual de algunos de esos miles de protagonistas puede constituir un poderoso instrumento de propaganda. Entonces la historia se captó en blanco y negro. Fueron días extremos, de grandes contrastes. Ahora el destino de quienes vinieron hacinados en yates y barcos camaroneros, no es posible sin el uso del color. ¿Una comparación superficial y chillona? Es posible. Ello no la hace menos verdadera.

Si se pregunta a los que vinieron por el Mariel su grado de asimilación a Miami, casi to


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