Actualizado: 17/10/2017 10:31
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huracán Wilma

Cuba retorna lentamente a la normalidad tras los destrozos de Wilma

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Cuba empezó el martes a recuperarse lentamente, después de que las aguas bajaron de nivel dejando al descubierto los destrozos de las inundaciones históricas que provocó el huracán Wilma a lo largo de toda la costa noroccidental, incluida La Habana, informó la AFP.

Desde temprano, los habitantes de La Habana comenzaron limpiar escombros, sacar las aguas y retirar el fango de sus viviendas, en tanto buscaban reabastecerse de alimentos en los pocos mercados agrícolas y supermercados que abrieron sus puertas.

A lo largo de la costa de la capital se observaban muros caídos de edificios. El mar levantó en peso bloques de varias toneladas del muro de contención del Malecón, totalmente desbordado entre la madrugada del domingo y el lunes, cuando Wilma pasó a 130km de las costas de Cuba, rumbo a la Florida, Estados Unidos.

Algunos sectores del Malecón aún estaban anegados, al igual que los tres túneles de La Habana. Varias vías de la capital permanecían cerradas mientras brigadas levantaban los escombros y retiraban la basura.

En el teatro Karl Marx, el mayor de La Habana, ubicado frente a la costa, el mar penetró a la altura de cuatro metros, dañando severamente todo el sistema eléctrico de la instalación, constató la AFP durante un recorrido por el lugar.

En Santa Fe, a unos 20km del centro de La Habana, uno de los sectores más inundados, tractores y carretas con caballos levantaban escombros de las casas que arrasó el mar.

Las autoridades no reportaron víctimas fatales, ni heridos, pero señalaron que comenzarían la evaluación de los destrozos en las viviendas, vías públicas e infraestructura de la capital.

"Más de 2.000 viviendas fueron cubiertas por el agua y otras 2.000 resultaron dañadas sólo en Santa Fe", afirmó el segundo jefe de la Defensa Civil (DC), coronel Luis Ángel Macareño.

"Acabó con todo, cuando el mar se pone bravo, no hay quién pueda con él", dijo a la AFP Arelis de la Caridad, un ama de casa de 32 años que vive en ese barrio del oeste de La Habana.

"No tengo ni dónde dormir, ni dónde estar. Mire por dónde me entró el mar, arrasando con todo", afirmó abatida.

"Esto fue apoteósico. De los únicos zapatos que tenía sólo me quedó uno", añadió mientras recorría, cuarto por cuarto, lo que quedó de la humilde casa, en la que vive con sus dos hijas, de 7 y 12 años, y otros cinco familiares.

Ella y su familia, al igual que todos sus vecinos, fueron evacuados ante la amenaza de Wilma, que provocó en Cuba las peores inundaciones de los últimos 28 años.

"No tengo nada, y vamos a ver si nos van a ayudar", lamentó.

Según la DC, en total de 790.000 personas fueron evacuadas en la Isla. De ellas 120.800 en Ciudad de La Habana —donde muchas viviendas son antiguas y están maltrechas por falta de mantenimiento— y otras 186.000 en la zona rural de la capital.

"Todo esto se inundó. Las olas se llevaron los muros y la puerta se partió, el mar entró por completo y no me ha dejado nada", dijo también en Santa Fe, Evangelina Hinojosa, una jubilada de 71 años.

Sus dos nietos, de 20 y 22 años, con quienes vive desde que enviudó, trataban de habilitar un poco la casa, armados de picos y palas.

Mientras, frente a su vivienda, Irán Rodríguez, de 72 años, contemplaba las olas del mar desde una ventana sin cristales.

"Él está bravo todavía, pero ya no se mete más", dijo. Una ola salvaje, relató, llegó la madrugada del domingo, y no quedó "otra cosa más que huir de aquí". Los muebles del comedor y la sala, quedaron hechos pedazos. De su vajilla no quedó un plato.

"Mi casa fue muy linda, en 1993 fue afectada por la Tormenta del Siglo, cuando el fenómeno del Niño también nos trajo inundaciones. Cada vez que pasa una cosa de éstas me la van apocando", agregó.

La provincia de Pinar del Río, fue duramente castigada con inundaciones, tornados y lluvias, pero su escasa densidad poblacional y la temprana evacuación de más de 261.000 personas evitó consecuencias mayores.

De acuerdo con la DC, miles de evacuados retornaban gradualmente a sus hogares en las tres provincias más afectadas, y se reanudó la actividad docente en las localidades donde las condiciones lo permiten.

Las fuertes marejadas que desató el huracán Wilma originaron desbordamientos de la línea de costa de hasta dos kilómetros e inundaciones de metro y medio de altura.

La red eléctrica, ya de por sí deteriorada por problemas de mantenimiento, sufrió también graves daños. Gran parte de la capital seguía sin energía el martes desde que en la noche del domingo fueran desconectados los circuitos para evitar accidentes.

En algunas zonas no había suministro de gas ni agua. Las autoridades señalaron que los servicios básicos retornaría paulatinamente.