Actualizado: 17/10/2017 10:31
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huracán Wilma

Brigadas del Ejército reparan el Malecón

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Brigadas del Ejército cubano comenzaron la reconstrucción de 13 tramos del Malecón habanero, afectados por el huracán Wilma, informó la AFP.

"Las tropas llegaron al amanecer para cumplir la misión", afirmó el subteniente Eliécer Barbán, al frente de una unidad de ingeniería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que revisó el área para "calcular la magnitud" de los daños de Wilma y "organizar el trabajo".

Según Barbán, sus hombres trabajarán "las 24 horas del día" hasta dejar "como nuevo" el muro de contención, las aceras y las dos vías de la avenida costera que enlaza a varios municipios del este y el oeste de La Habana.

Los tropas ingenieras de las FAR también trabajan en la extracción de agua en dos de los tres túneles de La Habana —el tercero ya está abierto al tráfico— que quedaron totalmente inundados con el paso de Wilma.

El Malecón está cerrado a la circulación desde que en la noche del domingo Wilma empezó a impactarlo con olas que llegaron la madrugada del lunes hasta seis metros de altura.

La fuerte marejada levantó el asfalto, las aceras, y derrumbó sectores del muro.

Las penetraciones del mar que generó Wilma en la costa norte habanera "superaron" los registros de 1977 y 1986, e incluso los de 1993, cuando la capital fue embestida por la llamada Tormenta del Siglo, según el Instituto de Meteorología (IMC).

"Ahora trabajamos en el alcantarillado, luego en las aceras, y luego el muro", dijo a la AFP Abundio Díaz, jefe de una de las brigadas constructoras que laboran en el Malecón, cuyo tráfico habitual ha sido reemplazado por retropalas, retroescabadoras y camiones de la construcción.

"Somos 120 hombres, el trabajo es duro, pero estamos aquí para devolverle el Malecón a los cubanos y a los extranjeros que nos visitan", añadió el constructor de 51 años, mientras daba órdenes a sus jóvenes operarios.

La febril actividad de las brigadas militares y de los constructores en el Malecón motiva la curiosidad de cubanos y extranjeros, que miran sorprendidos los destrozos de Wilma.

"Jamás pensé que el mar tuviese tanta fuerza, mira que mover esos bloques y lanzarlos a la vía", dijo a la AFP Marianela Fariñas, una musicalizadora de 30 años, que paseaba la mañana del jueves por el área con su hija Lola María, de tres años.