Actualizado: 22/05/2019 9:03
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Michael, Parmly, SINA, guerra de los carteles

El gobierno acelera las obras frente a la Sección de Intereses de EE UU

Michael Parmly asegura que en Estados Unidos 'no hay ninguna intención' de romper relaciones y cerrar la representación diplomática de La Habana en Washington.

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El gobierno cubano agiliza las obras de lo que parece ser una "plaza de banderas" frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) en La Habana, informó EFE.

Decenas de mástiles gigantescos han sido levantados este fin de semana ante las puertas de la representación diplomática en la capital cubana, aunque aún se mantiene la incógnita sobre cuál será el resultado final.

Fidel Castro, que se presentó por sorpresa en las obras la pasada semana, no quiso desvelar en qué consistirá el proyecto para no estropear la "sorpresa".

Los diplomáticos estadounidenses afirman que el objetivo es obstaculizar la visión de los mensajes que emite la SINA desde las pantallas instaladas en su quinto piso.

En los últimos días han circulado por La Habana todo tipo de rumores sobre el tema, aunque con la instalación de los mástiles parece confirmarse que el antiguo estacionamiento de los funcionarios de la SINA albergará una gran plaza de banderas.

Las obras, que se desarrollan frente al Malecón habanero y a espaldas de la llamada Tribuna Antiimperialista —popularmente conocida como "protestódromo"—, arrancaron pocos días después de que la Sección de Intereses comenzara a emitir noticias, fragmentos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y frases del líder de los derechos civiles, Martin Luther King.

Las emisiones continúan, mientras decenas de operarios trabajan por turnos frente a la SINA, durante las 24 horas del día.

Castro considera que la iniciativa estadounidense es un "disparate y una basura" que, a su juicio, tiene el objetivo de tratar de forzar una ruptura de las mínimas relaciones diplomáticas existentes entre Washington y La Habana.

La idea ha sido rechazada por el jefe de la SINA, Michael Parmly, quien asegura que las acusaciones del gobernante cubano se deben a "miedo al cambio".

"Por parte nuestra (de Estados Unidos ) no hay ninguna intención" de romper relaciones y cerrar la Sección de Intereses de La Habana en Washington, señaló el diplomático estadounidense en una entrevista concedida a la agencia EFE.

Según Parmly, con el cierre de las secciones de intereses, abiertas en las capitales de ambos países en 1977, "Estados Unidos perdería y ellos (Cuba) también", además de que "el pueblo cubano perdería una apertura al mundo".

"Si el gobierno cubano está empujando hacia eso es porque tiene miedo al cambio. Para que no haya cambio tiene que provocar una crisis", opinó.

El diplomático estadounidense se mostró convencido de que "el cambio ya ha comenzado en Cuba", aunque agregó que "será el pueblo cubano quien determine finalmente el cómo y el cuándo".

Parmly insistió en negar que la emisión de mensajes políticos desde la oficina estadounidense en La Habana tenga el objetivo de "provocar", como han denunciado las autoridades de la Isla.

"No es una provocación", dijo, sino "el principio de un diálogo" y "una línea continua de lo que venimos haciendo desde hace años en Cuba con la meta de llegar al pueblo".

"No me importa lo que puedan decir los líderes del país, sino lo que dice el pueblo", agregó, y repitió en que la proyección de mensajes se mantendrá.

El jefe de la SINA rechazó además que Washington pretenda romper los acuerdos migratorios firmados en 1994 con La Habana.

Sí reconoció que su gobierno "presiona" a los empresarios estadounidenses que negocian con el gobierno cubano para que se ajusten a la legislación que permite las ventas de alimentos y productos agropecuarios a la Isla.

"El hecho de que se haga presión sobre los hombres de negocio y las empresas para cumplir con la ley no debe ser ninguna sorpresa para nadie", apuntó.