Actualizado: 05/04/2020 0:00
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Represión

Simpatizantes del régimen realizan un 'acto de repudio' contra el Arco Progresista y la revista 'Consenso'

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Varias decenas de simpatizantes del gobierno cubano se congregaron desde las primeras horas de la mañana de este lunes ante la residencia de dos opositores cubanos para impedir que se realizara un encuentro de miembros del opositor Arco Progresista y del Consejo de Redacción de la revista digital disidente Consenso.

Según denunció a Encuentro en la Red el portavoz del Arco Progresista, Manuel Cuesta Morúa, el "acto de repudio" comenzó sobre las 08:00 (hora de Cuba) y en los primeros momentos participaban en él unas 300 personas.

La sede de la revista y de la organización se encuentra en la casa de los disidentes Marta Cortizas y Eugenio Leal, en un edificio del barrio habanero de Nuevo Vedado.

Cortizas dijo que la reunión de este lunes estaba destinada a preparar el número 5 de Consenso. Los manifestantes impedían la entrada y salida de personas del edificio.

Cuesta Morúa y el periodista independiente Leonardo Calvo Cárdenas relataron a este diario que, al intentar acercarse a la residencia para dar apoyo a Cortizas y Leal, recibieron "empujones, tirones y manotazos por la espalda".

Al cierre de esta información, unos 80 simpatizantes del régimen seguían en el lugar. Cuesta Morúa dijo que, al parecer, el acto iba a durar todo el día. Varios medios de prensa extranjeros se habrían acercado al sitio.

En un comunicado de prensa, el Arco Progresista, que agrupa a organizaciones de la izquierda socialdemócrata cubana, dijo: "Ahora mismo una 'guardia revolucionaria' está apostada en los bajos del edificio, altavoces e himnos mediante, para impedir el acceso al lugar a los 'blanquitos y negritos contrarrevolucionarios'".

De acuerdo con el comunicado, los participantes en la acción progubernamental "en su mayoría ancianos" proferían "injurias, ofensas y mentiras en torno a la revista digital Consenso, su financiamiento y proyección".

"Los mismos tópicos de siempre: en este caso vinculando nuestros esfuerzos a la Oficina de Intereses (de Estados Unidos en La Habana), al financiamiento externo (…) y a una supuesta edición de la revista en Puerto Rico", dijo la organización en su nota.

"Todas infamias que no se sostienen con argumentos ni pruebas, que no merecen nuestra contesta y que indican la manipulación desfachatada de la inocencia de personas que en su tercera edad lo han perdido todo, excepto su estado de ánimo revolucionario, defendiendo una revolución en bancarrota", agregó.

El Arco Progresista afirmó que su determinación es continuar con sus encuentros y proyectos, "con un claro llamado de no a la violencia" y en defensa de su "derecho a la asociación y reunión pacíficas".

"Esa es nuestra determinación. Una determinación dirigida a construir la paz y no a una confrontación entre cubanos que las autoridades de la Isla alimentan con estos actos de violencia contra pacíficos luchadores pro democracia", dijo la organización.

Además, advirtió que la reanimación de los "actos de repudio" comienza "a definir un momento peligroso e interesante al mismo tiempo".

"Peligroso porque constituye un ejercicio de fría y calculada violencia psicológica que puede derivar en violencia física; costosa para muchos cubanos y muchas familias. Interesante porque está definiendo la pugna entre civilización y barbarie, entre quienes aman y defienden la vida por sobre todas las cosas y quienes se regodean en el odio, la humillación y la destrucción de los que pensamos diferentes", explicó el Arco Progresista.

"Para los que defendemos la tolerancia, el respeto y la paz, se trata de defender con determinación las precarias bases de la civilización en Cuba; amenazadas por los que confunden el poder de los que hicieron la revolución con el poder de la revolución misma, cuando la verdad es que mientras aumenta el poder de aquellos se debilita el poder de ésta", añadió.

La organización alertó también sobre "la desconexión" creciente del gobierno con la realidad. "Y en una nueva dimensión porque ya no le interesa enmascarar el ejercicio público de la violencia: ahora lo exhibe con desfachatez medieval para escarmentar la conciencia de los ciudadanos a través del linchamiento verbal y público de sus opositores", dijo.

Para la agrupación, "el gobierno debería darse cuenta de que al orquestar la violencia en la sociedad con grupos de ciudadanos organizados está debilitando la legitimidad del Estado que se basa, entre otras cosas fundamentales, en el monopolio de la violencia para garantizar la paz y tranquilidad ciudadanas".

"Hay, no obstante, una buena noticia: muchos cubanos que han participado en estos actos de repudio se han disculpado con sus víctimas de turno; esperamos que esta sea también una ocasión para el arrepentimiento. Lo que significa que la paz está ganada dentro de esas turbas organizadas y lo que estimula el desafío de quienes estamos comprometidos con que la paz, entre otras, sea la virtud de Cuba", concluyó el Arco Progresista.