Actualizado: 28/02/2020 11:27
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Mariela Castro, Yoani Sánchez

Texto de Mariela Castro publicado en la web del Cenesex

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Estimado Arturo:

Me han comentado que el programa de "Erótica", en el Museo Nacional de Bellas Artes, ha funcionado de maravillas, bien organizado y con amplia participación de la población.

En mi conferencia me sentí muy bien. Había dormido toda la noche y me levanté más lúcida que de costumbre. No siempre me gustan las respuestas que doy a las preguntas de los participantes y, en esas ocasiones, me paso varios días rumiando una mejor manera de ser más precisa y esclarecedora; pero esta vez me encantaron mis respuestas. Todas las preguntas me gustaron, me pusieron ante el reto de volver a pensar sobre el tema que trabajo, me dieron la ocasión de ampliar mis puntos de vista, los cuales me veo obligada a sintetizar en los limitados tiempos de exposición de una conferencia.

Efectivamente, una muchacha joven me hizo una pregunta que no tenía nada que ver con el tema de la reunión, ni con el contexto de rigor profesional y científico de la convocatoria; sin embargo, su desorientación me invitó a mantener el hilo conductor de mis respuestas sobre cómo se pueden cuestionar y proponer estrategias de cambios a la sociedad cubana, desde una posición altruista y no destructiva. Después supe que se llama Yoanis, que tiene un blog y sustanciosos honorarios favorecidos desde el exterior, aunque sus patrocinadores le exigen una fachada de humildad.

Hoy me escribieron algunos amigos para comunicarme que la joven ha armado una gran algarabía en algunos blogs dedicados a desacreditar a la Revolución Cubana, en los que se hacen eco de una filmación con graves problemas de audio que la obligaron a “transcribir” una versión libre de su pregunta y de mi respuesta.

No me sentí provocada por su inquietud. Me encanta el debate, pero ella no me ofreció esa oportunidad. En su breve introducción demostró una profunda ignorancia del contenido de la conferencia y usó erróneamente los conceptos.

Con su única interpelación deseaba saber si la tolerancia por orientación sexual se extendería a otros temas. Yo le respondí: No lo sé. Mi espacio de debate político, ideológico, profesional y del derecho lo desarrollo en el campo de la Sexología.

No preguntó más. Tal vez no supo desarrollar su misión monotemática, pero cumplió su tarea. Algunos medios de comunicación del mundo estaban esperando para divulgar su fabulación. ¡Pobre mujer! Está presa en el círculo vicioso del machismo universal. Tiene Amo en su casa, que responde por ella, sobre todo cuando es interpelada por otro hombre, pero tiene otro más poderoso que le compra su honestidad intelectual. Las especialistas del CENESEX estaríamos muy complacidas de ayudarla a librarse de ese padecimiento común.

Disfruto la confrontación coherente, civilizada, limpia, cara a cara, sobre todo cuando estoy convencida de algo, pero no soporto la mentira y esta muchachita se las está dando de “gallita” jugando a las mentiritas, bajo el amparo de sus dueños, que no han encontrado mejor arcilla para fabricarla. No parece estar interesada en los derechos de cubanas y cubanos, sino en sabotear los esfuerzos que hacemos para legitimarlos. Con este servicio asegura su estipendio.

Mi trabajo se desarrolla en el campo de las ciencias. La sexualidad, como realidad inherente al ser humano, se expresa en las políticas. La misión del CENESEX está centrada en proponer cambios en las políticas sociales, sobre la base de resultados de investigaciones científicas.

La oposición del incipiente imperio norteamericano a la soberanía de Cuba comenzó a principios del Siglo XIX y no ha cesado. Todo parece indicar que a nuestros opositores se le han agotado los recursos intelectuales, cuando recurren a personas insignificantes y mal preparadas, que lejos de ponernos en dificultad, facilitan nuestro campo de trabajo.

Saludos,

Mariela Castro

La Habana, 15 de diciembre del 2008


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