Actualizado: 23/04/2024 20:43
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| Cuba

Crisis Económica, Escasez, Apagones

Un modelo fallido y en crisis

Cuba atraviesa por la peor crisis en las últimas tres décadas. A la aguda escasez de alimentos se suman los cortes de electricidad, que para la población se hacen cada vez más insostenibles

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“Lo primero que yo digo cuando me tiro de la cama es qué le voy a dar de comida a mi hijo y cuando me acuesto qué puedo darle para merendar, para su desayuno”. El testimonio recogido por la agencia AFP pertenece a un ama de casa de 31 años y embarazada de cuatro meses, que vive en Nuevo Vedado, La Habana. Desde que abre los ojos por la mañana hasta que los cierra por la noche, Diana Ruiz solo piensa en la comida que necesita para su pequeño de seis años. Es el mismo dilema de muchas madres cubanas, ante la escasez de alimentos y los apagones que sufre la Isla. En su alacena guarda un poco de arroz y unos cuantos panes, y la nevera que conserva una hamburguesa, dos pomos de agua y un batido de fruta congelado. “Ahí está todo”, dijo desesperanzada en su casa, en donde vive con su padre invidente.

Aunque la capital no sufre los largos apagones que afectan al resto de las provincias, para muchos los alimentos llegan a cuentagotas. “Vienen por poquitos, una librita hoy y dentro de X días otra librita (…) tenemos problemas con los alimentos”, contó a AFP Aracely Hernández, de 73 años y habitante de Bacuranao. Está jubilada y dice que recibe una pensión de 1.500 pesos (12,5 dólares al cambio oficial), y cuenta que, fuera del sistema de racionamiento, un paquete de pollo le cuesta 3.000 pesos. “Hay que apretar y darle a los pedales porque todo está muy caro”, lamenta. Desde 2021, las tiendas privadas también venden leche, pan, pollo y otros productos básicos, pero su precio es excesivamente elevado en relación al salario promedio.

Ya el año pasado, las autoridades admitieron problemas por falta de divisas para importar el 100 % de los productos de la canasta básica que distribuyen a precios subsidiados a los 11 millones de cubanos. Por otro lado, según cifras oficiales la producción agropecuaria cayó un 35 % entre 2019 y 2023. A principios de este año, las autoridades también tuvieron dificultades para entregar el pan. Eso se debió debido al retraso de los barcos con trigo que Cuba compra en el exterior y a las averías en cuatro de los cinco molinos que tiene el país. Estas solo pudieron producir poco más que la tercera parte del total que se demanda. A todo ello se agrega que en la que es su peor crisis económica en tres décadas, Cuba registra una escalada inflacionaria. En 2021 se disparó un 70 %, en 2022 un 39 % y en 2023 un 30 %, niveles no vistos por los cubanos desde el triunfo de la revolución.

Tan difícil es la situación económica en Cuba, que el pasado mes de febrero, por primera vez el gobierno cubano solicitó oficialmente ayuda al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas para mantener la distribución de leche subsidiada a los niños menores de siete años. Una portavoz de la organización internacional confirmó a BBC Mundo que el PMA recibió formalmente la petición por parte del gobierno de Miguel Díaz-Canel y que ya se encuentra asistiendo al gobierno de la Isla. Con el apoyo de la organización humanitaria, el gobierno intentará mantener la entrega mensual de un kilo de leche a los niños de la Isla.

Centrales eléctricas obsoletas y sin combustible

A la escasez de alimentos se suman los cortes de electricidad, que para los cubanos se hacen cada vez más insostenibles. Las centrales eléctricas de Cuba están obsoletas y carentes de combustible, y llevan semanas sin lograr alcanzar la demanda, una situación que provoca agobiantes apagones. En algunas localidades del país se han producido apagones de hasta más de veinte horas. Eso, a su vez, trae como consecuencia que a muchas familias se les echen a perder los alimentos o que no puedan cocinar. Asimismo, muchos reconocen que han tenido que preparar la comida con leña.

Los reclamos por falta de alimentos sumados a largos apagones, que afectaron a casi toda la población cubana en las últimas semanas, llevaron a cientos de personas a salir a las calles el 17 de marzo en al menos cuatro ciudades del país. Se trata de las mayores protestas registradas desde las históricas marchas antigubernamentales del 11 de julio de 2021.

Esas manifestaciones tuvieron mayor importancia en las provincias orientales, cuyos habitantes pasaban hasta 13 horas diarias sin electricidad. En el diario español ABC, publicó un artículo en el cual contó que a gritos de “libertad”, “patria y vida”, “electricidad y comida”, cientos de cubanos se lanzaron a las calles en las ciudades de Santiago de Cuba y Bayamo, para protestar por los cortes de luz, la falta de alimentos y la creciente crisis económica.

En Bayamo, decenas de personas marcharon por las calles de la ciudad ante una fuerte presencia policial. Además de protestar por los cortes de electricidad y la falta de comida, videos difundidos por medios de prensa independientes registraron que los bayameses gritaban “libertad”. En algunas imágenes se ven jóvenes, algunos de ellos encapuchados para evitar el reconocimiento posterior por parte de las autoridades.

Una publicación en Facebook del sitio oficialista Cubadebate afirmó que durante las protestas “ningún policía ha intervenido”. “Solo están custodiando la manifestación y dialogando directamente con los ciudadanos, en el ejercicio del deber, pero permitiendo que la manifestación ocurra con total libertad”, aseguró.

En cambio, según a la organización Prisoners Defenders, con sede en España, a raíz de las protestas del 17 de marzo unas 38 personas fueron detenidas en el país, incluidos varias en Santiago. Autoridades cubanas usaron como pretexto que se cometieron supuestos delitos como el desacato y el vandalismo. Actualmente existen en la Isla 1067 presos políticos, la mayoría de ellos por protestar en 11J y en las manifestaciones que le siguieron. Grupos de derechos humanos, la Unión Europea y Estados Unidos sostienen que la dura respuesta de Cuba a las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021, las mayores en décadas, también han llevado a muchos a pensarlo dos veces antes de salir a manifestarse. La Constitución de Cuba de 2019 otorga a los ciudadanos el derecho a la protesta, pero una ley que defina más específicamente ese derecho está estancada en la legislatura, dejando a los que salen a las calles en un limbo jurídico.

La culpa, como siempre, es del bloqueo

El presidente Miguel Díaz-Canel admitió días después “una acumulación de largos apagones que molestan mucho a la población”. Cuba también tiene “carencias de alimentos” por las “fracturas en la distribución oportuna de la canasta básica”, agregó. En su cuenta en la red social, hizo referencia a “las personas” que ‘han expresado su inconformidad con la situación del servicio eléctrico y la distribución de alimentos” y culpó al bloqueo norteamericano de la caótica situación del país. “Este contexto se intenta aprovechar por los enemigos de la Revolución, con fines desestabilizadores”, añadió.

“La electricidad es la chispa de cualquier estallido”, declaró el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O’Levy en DesdeLaPresidencia, un nuevo espacio de comunicación con la participación del presidente Miguel Díaz-Canel. Por su parte, Díaz-Canel visitó Santiago tras las protestas y repitiendo el discurso oficial que no por gastado y manido deja de emplear, culpó a políticos estadounidenses y los “medios de comunicación capitalistas” por avivar las protestas, y sostuvo que su Gobierno está dispuesto a dialogar con ciudadanos molestos.

Entrevistado por AFP, Arturo López-Levy, investigador asociado a la escuela de Estudios Internacionales en la Universidad de Denver, expresó que la agudización de las sanciones de Washington dificulta todos los esfuerzos de Cuba. Sin embargo, considera que “el gobierno cubano ha optado por un sistema muy hostil a las estructuras del mercado” y que “el modelo está en crisis”. El gobierno “trata de predicar una moral de cualidad igualitaria que no puede sustentar”, agrega.

Asimismo, se refirió a las manifestaciones del 17 de marzo. “¿Qué hay detrás de las protestas? Fundamentalmente escaseces y una ruptura del pacto social” entre la población y el gobierno comunista. “Ese pacto no se puede sostener en el pasado”, afirma López-Levy, refiriéndose a las primeras décadas de la revolución, cuando Cuba tuvo mejores condiciones de vida gracias al fuerte apoyo que recibía de la desaparecida Unión Soviética.


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