Actualizado: 04/08/2020 9:23
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Música

«El olor del monte me falta»

Alain Pérez, considerado el artista cubano que más ha aportado al flamenco, cuenta parte de su recorrido por la música.

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Para cualquier amante o sencillamente aficionado al jazz que busque en la noche madrileña, obligatoriamente chocará con algunos nombres propios: Javier Masó Caramelo, Antonio Serrano, Pepe Rivero, Román Filiú, Alain Pérez, entre otros, pueden ser una buena referencia.

Sin duda, es este último uno de los nombres importantes en el panorama musical español actual.

Nacido en Manaca-Iznaga, en el centro de la Isla, Alain Pérez encarna la imagen del virtuosismo y derrocha cubanía por dondequiera que pasa.

Ganador del Premio Internacional a la Mejor Composición en el Festival de Jazz de La Habana (el premio lo concede la SGAE), en el año 2002, y con una labor de productor intensa (el último disco de la banda Habana Abierta fue producido por él), estas impresiones fueron compartidas después de verle durante incontables noches. Después de tener el privilegio de conocerle y admirarle.

Considerado el "músico cubano que más ha aportado a la música flamenca" y muy admirado por las nuevas generaciones, Alain Pérez cuenta parte de su recorrido por la música y nos invita a escuchar su último trabajo discográfico: En el Aire.

"Llegué en el año 1998 como director musical de la banda de Isaac Delgado, después de cuatro años viajando por Europa, América y un poco de Asia, pisando los mejores festivales de jazz y salsa de estos circuitos. Finalmente nos quedamos en España produciendo el disco La Primera Noche, siendo esta la experiencia más interesante que había tenido hasta el momento como arreglista en la dirección musical de un disco", rememora Alain.

"Tocar el bajo fue la oportunidad que tuve en ese momento para establecerme en La Habana y echar pa'lante, como un tren", comenta el músico de sus comienzos.

"Estudié guitarra clásica (en la Escuela Nacional de Arte) y me gradué. En numerosas ocasiones era el bajista en las descargas de la escuela. Los comienzos fueron duros. Soy de Manaca-Iznaga. Aprender a tocar el punto guajiro con mi primo Reguar, mi papá y mi abuelo no me costó tanto como llegar a Cienfuegos con 9 años y separarme de mi familia para cumplir aquel sueño. Tengo mucho que contar".


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