Actualizado: 26/11/2022 10:59
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Disidencia

«No admitiremos venganza. Pediremos justicia»

Entrevista con Juan Carlos González Leyva, presidente de la Fundación Cubana de Derechos Humanos.

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Su casa de Honorato del Castillo, en Ciego de Ávila, permanece vigilada constantemente por la policía. Todo el que entra o sale de esta es minuciosamente requisado, y en caso de no residir en la provincia, las autoridades lo expulsan del territorio con urgencia. Juan Carlos González Leyva, abogado invidente, ha sido golpeado con brutalidad; en la prisión intentaron envenenarlo con sustancias tóxicas que quemaban cerca de él.

Su hogar es uno de los mayores centros de recepción de denuncias de violación de derechos humanos. En medio del ajetreo por la noticia de que a Normando Hernández se le había confirmado la tuberculosis, cedió un par de horas y conversó con Encuentro en la Red.

¿Cómo llega Juan Carlos González Leyva al acto temerario de defender los derechos humanos en la Cuba actual?

Al estudiar Derecho, y sobre todo La Biblia, que es el libro que más llega a humanizar el alma, el corazón del ser humano. La Biblia me creó un compromiso de amor al prójimo, de amor a Dios. Y al estar en un entorno social donde se violan los derechos humanos y la situación económica no es la mejor, sentí la obligación de cristiano de expresar mi opinión sobre la situación de Cuba.

El 20 de diciembre de 1993 le envié una carta a Fidel Castro donde le planteaba sobre la situación económica, política y social del país; le decía que el "hombre nuevo" no fue formado por la Revolución, que había una alta corrupción política dentro del PCC y que la Revolución Cubana no era el proyecto que soñó Martí.

En 1994 le hice otra carta a Fidel Castro por el hundimiento del remolcador 13 de Marzo, donde murieron 20 niños y unas 40 personas. Acusé al gobierno cubano de genocida. Por esa carta fui citado por el MININT y la Seguridad del Estado me abrió un expediente. En 1996 fui expulsado de la Asociación Nacional de Ciegos, donde ya había sido presidente de la provincia, miembro del Congreso y del Consejo Nacional de esta organización.

En 1997 ingresé en la corriente de Abogados Agramontistas y comencé a trabajar como reportero de la Agencia de Prensa Independiente Patria. Cuando hice la carta en 1993, no aspiraba a ser un defensor de los derechos humanos. Solamente actué porque lo consideraba un compromiso con Dios denunciar la situación que estaba afectando al entorno, al prójimo, al pueblo. Esa es la situación de inicio.

Usted trabaja con el espíritu de Gandhi, coincidiendo en esta profesión con el líder indio. Al denunciar, relata, informa: ¿cómo se concilia un periodismo sin cortapisas, directo, y una actitud responsable de observación y denuncia?

Admiramos grandemente a Gandhi, aunque no lo hemos estudiado como hubiéramos querido. No hemos llegado nunca a la estatura de él y creemos en Jesucristo, y es una felicidad para mí el hecho de poder hacer algo a favor del ser humano, inspirado por Jesucristo, tanto como Gandhi, y otros ejemplos.

Como otros reporteros independientes en la Cuba actual, aunque participa en videoconferencias y programas radiales de análisis político-social, la nota informativa y la noticia van en ventaja respecto a géneros como la entrevista, la crónica y el reportaje. ¿No influye esto en su entrenamiento periodístico?

El periodismo independiente que se hace en Cuba no es el mismo de otras partes del mundo. Está muy cercano a la actividad de denuncia de la situación de los derechos humanos y de la denuncia en las prisiones. Esto hace que las actividades sean conciliatorias y que se confunda periodismo independiente con la actividad y los activistas de derechos humanos. Eso me permite hacer muchas veces la misma labor, por estar trabajando muy cercanamente a los periodistas.

La FCDH tiene como esencia de trabajo la defensa de los derechos humanos. La fundación no sólo es para hacer denuncias, sino que también trata de crear un clima en el país a favor del Estado de derecho, el pluripartidismo y una democracia donde se respeten los derechos humanos. Por eso es que desarrollamos una amplia labor a favor de la sociedad civil, creando agencias de prensa, bibliotecas independientes…

A pesar de ser invidente, la condena a prisión no le amilanó. ¿Cuál es su actitud hacia aquellos represores, los responsables de su enjuiciamiento y los carceleros a cargo de su penitencia? En este mismo ámbito, de cualquier forma se mantiene un vínculo (aunque a distancia) con usted, al ser también un profesional de las leyes… ¿qué opina?

Martí me enseñó a no odiar y La Biblia también. Hay un pensamiento de Jesucristo donde dice que "si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, y si tu enemigo tiene sed, dale de beber, y así amontonarás ascuas de fuego sobre su cabeza".

Sí quisiera que esas personas no siguieran haciendo daño. Sentí mucho cuando el caso de Normando y su tuberculosis inoculada o facilitada por los carceleros, y pensamos que los soldados, los guardias, los oficiales, son instrumentos de represión que al final responden a un sistema: el sistema comunista, a la ideología comunista o al castrocomunismo, que es algo en Cuba muy sui géneris. Porque no hay socialismo, no hay comunismo, sino un castrocomunismo, un partido de izquierda déspota.

La lucha de nosotros es contra el sistema, contra un aparato de gobierno creado por los seres humanos, contra un estado de cosas que existen y dañan a seres humanos, pero no contra las personas. No nos alegramos de la muerte de Fidel Castro, ni del sufrimiento de nadie. Nos alegramos de la felicidad de todo el mundo y de la organización de las personas, la humanización, el progreso y los logros que pueden beneficiar a todos los seres humanos, el amor, la amistad, las virtudes de las personas.

Esa es la esperanza para nosotros, de la humanidad, e independientemente de que en Cuba habrá, cuando Dios lo disponga, un Estado de derecho y unos tribunales totalmente independientes e imparciales que van a administrar justicia a todas las personas que han cometido crímenes bajo la propia ley que lo cometieron. O sea, estas personas que han torturado y han asesinado tendrán que responder ante los tribunales imparciales e independientes por los crímenes que cometieron bajo las leyes actuales, las leyes socialistas que crearon.

No tiene nada que ver esto, pero estamos en contra de cualquier espíritu de venganza que por parte de disidentes o del gobierno se quisiera aplicar sobre estas personas. No admitiremos venganza. Pediremos justicia.


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Al centro, con gafas, el opositor Juan Carlos González Leyva, flanqueado por miembros del Consejo de Relatores de Derechos HumanosFoto

Al centro, con gafas, el opositor Juan Carlos González Leyva, flanqueado por miembros del Consejo de Relatores de Derechos Humanos.