Actualizado: 13/12/2019 11:14
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Literatura

«Una cultura fracasada no da un Tropicana»

Entrevista con Rosa Lowinger, autora, junto a Ofelia Fox, de 'Tropicana Nights. The Life and Times of the Legendary Cuban Night Club'.

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En su edición del 16 de enero de 2006, la revista Times reportaba el fallecimiento, "a los 82 años de edad, en Burbank, California", de Ofelia Fox, "administradora y 'primera dama' del famoso cabaret habanero Tropicana, que en su época de gloria, en los años cincuenta, contó entre sus clientes a Marlon Brando y Joan Crawford. Sus casinos, vedetes y suntuosos espectáculos lo convirtieron en el lugar de moda antes que Castro tomara el poder en 1959".

Rosa Lowinger habló con Encuentro en la Red.

¿Cuándo empezó este libro?

Hace tres años. Hace cinco que el periodista cubano Reinaldo Taladrid me dio el teléfono de Ofelia Fox. Demoré en llamarla, y después que nos vimos pasaron muchos meses antes de volver a hablarnos y ponernos de acuerdo. Creo que fue en 2002.

¿Qué tiene que ver Reinaldo Taladrid con Tropicana?

Lo conocí en un café de La Habana Vieja… Era uno de los cafés preferidos del director de cine Humberto Solás. Estábamos sentados en el café, conversando, y Humberto me preguntó en qué estaba trabajando. Le dije que cuando terminara la novela que estaba escribiendo quería escribir algo sobre Tropicana, y sobre los cubanos en Las Vegas. Casualmente Taladrid se encontraba ahí, en una mesa vecina, y Humberto me dijo: 'ah, ¿sabes que su tía abuela estaba casada con el dueño de Tropicana?'.

Taladrid, el de las Mesas Redondas de la televisión cubana, es quien le conecta con Ofelia Fox, la esposa de Martín Fox…

Hay dos ironías al respecto. La realidad es que cuando terminé mi novela todos los agentes de Nueva York querían representarme, pero al final no se vendió. Yo estaba con el ánimo en el piso. Cuando fui a ver a Ofelia me di cuenta de que la historia tenía fuerza, que me caía del cielo en un momento en que lo necesitaba mucho. Había conocido a Taladrid como un mes antes de lo de Elián González, él todavía no estaba en las Mesas Redondas… Inmediatamente me dejó entender que quería hacer algo.

¿Algo como qué?

Como todos los cubanos en posiciones altas, él representa dos papeles, y parece que veía la posibilidad de algún proyecto para HBO, y me empezó a explicar lo que quería que escribiera: algo sobre una showgirl, con un jugador y un tipo de [Fulgencio] Batista. Más bien como la película de Andy García que va a salir ahora. Bien hollywoodense. En principio, no me interesó como colaborador. Además, me di cuenta de que era un personaje un poco atrevido, metiéndose en mi mundo intelectual. Después, cuando se involucró en las Mesas Redondas, me dije: 'Oh, espérate, yo no quiero ser parte de esto'.

Taladrid me dio el teléfono de Ofelia Fox y me dijo que ella vivía en alguna parte de Estados Unidos, aunque no sabía dónde. Reconocí el código de área, porque era el mismo mío. También me advirtió que tuviera cuidado con ella, que era una persona muy difícil y que me iba a pedir dinero. Fue todo lo contrario. En ese momento, Ofelia buscaba a alguien que la ayudara a contar su historia. Ya tenía cincuenta páginas escritas. Cinco páginas de anécdotas y cuarenta de reflexiones, "¿Qué nos pasó?", "¿Qué va a pasar?", y cosas por el estilo.

Y Taladrid, ¿supo que finalmente usted escribió un libro sobre Tropicana?

Me imagino que puede haberse enterado; él se entera de muchas cosas. Hace tres años, cuando estaba iniciando el proyecto, me escribió: '¡Óyeme!, ¿tú estás haciendo algo con lo de Tropicana?'.

¿Cómo decidió el tratamiento que iba a darle al libro?

Soy novelista primero, pero también trabajo en restauración. Si tengo que hacer un informe sobre un jarrón cuarteado, digamos, eso ya es un cuento, tal y como pasó, porque si no, nadie podría entenderlo; sería como leer un libro de texto. Toda mi vida ha estado dedicada a entretener con un cuento. Igualmente mi editor, Tim Bent, comprendió que aquí había una historia muy humana sobre Martín y Ofelia, y se dio cuenta que a través de esta historia se podrían entender muchas cosas de Cuba. Fue él quien me animó a hablar en el libro de la historia del ballet cubano, de la historia del béisbol, e incluso de la lepra, por el caso de Rodney, el coreógrafo de Tropicana.

¿Se propuso escribir un bestseller ?

Mi propuesta original fue hacer un non-fiction bestseller, pero sin dejar de lado nunca el hecho de que Tropicana es un producto ciento por ciento cubano. Me propuse explicarles a los americanos qué cosa es ser cubano. Hablo de todo: de la música, del tabaco, de la pelota, de los dictadores. De todo lo que somos. ¡Y por supuesto que quiero que mi libro sea un bestseller!


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