Actualizado: 20/04/2019 14:23
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Club de Madrid

Ex gobernantes llaman a respetar la democracia y los derechos humanos

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El Club de Madrid, integrado por ex cabezas de Estado o primeros ministros que comparten la decisión de apoyar la democracia y sus valores, lanzó este fin de semana en la capital checa un llamado a todos los líderes del mundo para que respeten los derechos ciudadanos y para que se adhieran a los estándares de la democracia y los derechos humanos.

La exhortación fue hecha al concluir la IV Asamblea General y Conferencia Anual del Club, primera que se realiza fuera de España, y a la que asistieron 25 ex presidentes, ex primeros ministros y expertos de más de 120 países, entre ellos Bill Clinton, Vaclav Havel, Felipe González, Lionel Jospin, Mikhail Gorbachov, Milan Kucan, el ex secretario general de la ONU Javier Pérez de Cuellar y el secretario general de Liga Árabe, Amro Musa.

Durante la reunión, que sesionó en el lujoso Palacio Renacentista de Cernin, sede del Ministerio de Exteriores checo, se eligió además a un nuevo presidente, el chileno Ricardo Lagos, que sustituirá en marzo de 2006 al brasileño Fernando Henrique Cardoso quien ha dirigido el Club durante los últimos dos años.

Esta reunión de Praga estuvo centrada en el tema "La democracia en el mundo postcomunista, asignaturas pendientes, lecciones aprendidas y su posible aplicación a otras transiciones".

De las discusiones y experiencias recogidas durante las sesiones se publicará una serie de recomendaciones políticas consideradas útiles para la consolidación del sistema democrático en los países que han pasado ya por la transición desde el comunismo hacia la democracia, pero también para los que aún están en ese proceso o tienen problemas.

En su mensaje final, el Club de Madrid reconoce los sobresalientes avances hechos en Europa Central y del Este en la construcción de los componentes claves de estados democráticos y libres, particularmente en el campo de los derechos humanos, el imperio de la Ley, la independencia del Poder Judicial, el desarrollo de partidos políticos fuertes, medios de prensa libres e independientes, gobiernos responsables y ciudadanos involucrados en la vida pública.

Al mismo tiempo, deja constancia de ciertos temores sobre lo que ocurre en Bielorrusia, Uzbekistán y Turkmenistán. Pide a los líderes de estos países que respeten los derechos de sus ciudadanos y se encaucen hacia caminos democráticos. Esta exhortación se hizo extensiva a la zona de los Balcanes.

En este sentido, el Club dio la bienvenida a la designación de Marti Ahtisaari, ex presidente de Finlandia y miembro del Club de Madrid, como mediador en Kosovo; aplaudió los esfuerzos de Ucrania, Georgia y Kyrgizstán "por implementar reformas democráticas" y resaltó el importante papel que juega la Unión Europea en la región para apoyar a las democracias emergentes.

Con estos resultados se confeccionará la agenda de trabajo para los próximos años que versará sobre corrupción y democracia, así como sobre la crisis energética ante el encarecimiento del crudo. También el Club de Madrid trabajará en la democratización de los países árabes, la integración de los Balcanes y el Caúcaso, la reforma constitucional de Bolivia y Ecuador, y mantendrá conversaciones sobre democracia en China, Corea y Cuba.

Vaclav Havel: El postcomunismo, progreso y lados oscuros

La situación que viven los países postcomunistas en la actualidad fue expuesta de manera clara y crítica por el ex presidente checo Vaclav Havel durante su intervención en la reunión de Praga.

"El postcomunismo, es algo que no debe entenderse como un término técnico que se aplica al período posterior a la caída del comunismo", dijo Havel. Más bien se debería hablar "sobre lo que es característico para esa etapa de desarrollo. En la misma medida en que no hubo en la historia una idea clara de lo que es el comunismo, tampoco se pudo pronosticar cómo terminaría, ni se pudo precisar lo que vendría después".

"Hoy, con una experiencia de 16 años, creo que el postcomunismo tiene dos dimensiones; una es alentadora, muestra que la democracia se ha renovado, que es posible transformar toda una economía estatizada en una economía funcional de mercado y que incluso, luego de una larga pausa, los mecanismos democráticos empiezan a funcionar. Es evidente que eso es un proceso irreversible", afirmó el ex presidente checo. Sin embargo, resaltó que se observan algunos "lados oscuros".

"Consideremos que aquí no existían elites democráticas que hubieran permitido la continuidad, no había cultura política democrática, se rompió con la privatización la tradición del poder económico. Nacieron entonces elites político democráticas improvisadas y todo fue privatizado de manera muy rápida y radical. Era necesario", explicó Havel.

"De esta manera nació una nueva tradición del poder económico, no fundamentado en las tradiciones ni en la continuidad cultural. Por eso, este poder económico inició la tendencia natural de conectarse con el poder político y así edificar una especie de sistema cerrado hacia su interior. Estas nuevas capas, que carecían de legitimidad jurídica por la ausencia de leyes democráticas, temieron de pronto perder su poder y quisieron cerrar ese sistema", añadió.

"Esto provocó la idea de que el mecanismo funciona sólo con asistir a depositar un voto, de crearnos una imagen humana de la libertad y la democracia con ir a las urnas, pero la cosa no es así de simple", advirtió.

"Por supuesto que las elecciones son muy importantes", continuó Havel, "pero aún más lo es el medio en el cual se desarrollan. Este contexto de las elecciones decide lo que las elecciones pueden o no pueden lograr, lo que puede alcanzar la sociedad civil estructurada creando un medio democrático en el cual, después, puedan florecer los partidos políticos. Y sólo después se puede cambiar hacia una democracia institucionalizada, formal", dijo.

"Pero eso, como toma demasiado tiempo —llevamos 16 años—, encuentra a las nuevas generaciones que se despiertan bajo condiciones de libertad, sin las deformaciones del sistema anterior y su presión desmoralizadora, y empiezan a opinar, a dejar de estar contentas y a apreciar más los malos ejemplos y el peligro del sistema cerrado", agregó.

"¿Y qué podemos ver que sucede entonces?", se preguntó Havel. "La Revolución Naranja en Ucrania, la Revolución en Georgia y otros tipos de cambios sociales profundos. Son revueltas no contra el comunismo, sino justo contra el postcomunismo sobre el cual hablo, más precisamente en contra de sus peligrosas dimensiones. Es evidente que la paciencia humana es grande pero no interminable y que hay cosas, como las mafias, que hacen que la masa deje de serlo y pase a expresarse como ciudadano", afirmó.

"En cada país postcomunista esto sucede de manera diferente, en ocasiones ocurren antes, en otras después. No creo que el caso de la República Checa sea necesario una revolución, pero estimo que tarde o temprano, en las elecciones, se manifestará el deseo del cambio, un deseo que percibo en la sociedad. Y pienso que es muy bueno que exista ese sentimiento en la sociedad".

El ex presidente checo terminó invitando a los miembros del Club de Madrid a involucrarse en los temas postcomunistas. "Lo necesitamos", dijo.