Actualizado: 08/02/2023 20:13
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Rusia

La Fiscalía implica a agentes de los servicios secretos en el asesinato de Anna Politkóvskaya

Entre los 10 detenidos por el crimen de la periodista estaría el autor material del atentado.

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Los servicios secretos rusos, herederos del temido KGB, se han visto otra vez implicados en un caso de asesinato de un personaje incómodo para el Kremlin. La Fiscalía General de Rusia desveló que un agente del Servicio Federal de Seguridad (FSB) y cuatro funcionarios del Ministerio del Interior (tres retirados y uno en activo) participaron en la trama del asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya en Moscú el 7 de octubre de 2006, informó desde Moscú el diario español El Mundo.

"Lamentablemente, en el seguimiento y en la reunión de información [sobre Politkóvskaya] participaron cuatro funcionarios del Ministerio del Interior y un agente del FSB", anunció el Fiscal General, Yuri Chaika, en rueda de prensa. Seguidamente, el FSB confirmó que un teniente coronel identificado como Pavel Riaguzov había sido detenido el 21 de agosto en conexión con este asunto.

A diferencia de la investigación sobre el ex espía ruso Alexander Litvinenko, asesinado en Londres en noviembre del pasado año, en esta ocasión la Fiscalía rusa sí ha reconocido la implicación de agentes de los servicios secretos.

El caso es que Politkóvskaya, nacida en Nueva York en el seno de una familia de diplomáticos soviéticos de origen ucraniano, tenía doble ciudadanía, rusa y estadounidense.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, exhortó en varias ocasiones al Kremlin a esclarecer este caso, que conmocionó más a Occidente que a la propia Rusia, donde sus artículos eran leídos por una minoría liberal preocupada por los derechos humanos.

La fallecida Politkóvskaya, desde 1999 miembro de la plantilla de la revista opositora Nóvaya Gazeta, era considerada la periodista más crítica con la política del presidente ruso, Vladimir Putin, en Chechenia, república donde trabajaba varios meses al año, y se convirtió en una especie de abogada defensora de las víctimas de la represión policial.

De hecho, Politkóvskaya, de 48 años, fue asesinada cuando escribía un reportaje sobre las torturas sistemáticas en Chechenia, que fue publicado póstumamente por sus colegas, cinco días después de su muerte. Colaboradores cercanos al actual presidente de Chechenia, Ramzán Kadírov, calificado por Politkóvskaya como el "Stalin de nuestro tiempo", fueron señalados en un primer momento por Nóvaya Gazeta como posibles inductores y autores del asesinato.

Chaika también confirmó la detención de 10 personas, entre ellas "los organizadores, los cómplices y los ejecutores del crimen (el asesino)". Según la investigación oficial, el organizador del asesinato sería el jefe de una banda criminal moscovita oriundo de Chechenia y "especializado en asesinatos por encargo".

Por su parte, Nóvaya Gazeta aseguró que el asesinato de su periodista había sido "preparado minuciosamente por profesionales". En una nota colgada en su página web, el bisemanario no descartó que el anuncio del Fiscal sea una "maniobra política" de cara a las elecciones parlamentarias de diciembre y las presidenciales del próximo mes de marzo. "No tenemos todavía ninguna garantía de que los apellidos de los que encargaron el crimen y los que figuran en el acta inculpatoria serán los mismos".

Los propietarios de la revista, entre ellos el ex presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, ofrecieron una recompensa de casi un millón de dólares a cambio de información que facilitara la captura de los asesinos de Politkóvskaya.

En el mismo sentido, Igor Yakovenko, secretario general de la Unión de Periodistas de Rusia (UPR), manifestó a El Mundo que las revelaciones eran, cuanto menos, "extrañas" y se enmarcarían dentro de la "precampaña electoral".