Actualizado: 20/09/2019 11:30
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Venezuela

Opositores y analistas temen que Hugo Chávez exporte fusiles Kalashnikov

A los detractores del presidente les preocupa que la fabricación de fusiles en el país sirva para armar a grupos ilegales de izquierda en la región.

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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, planea la construcción en su país de la primera fábrica de fusiles Kalashnikov en el hemisferio occidental, lo que ha desatado temores de que pueda comenzar a armar a los grupos ilegales de izquierda en América Latina con miles de unidades de la conocida arma de asalto rusa, informó la AP.

Chávez niega que tenga tales intenciones y asegura que su gobierno compró 100.000 fusiles de asalto AK-103 de fabricación rusa y una licencia para fabricar los Kalashnikov, para defender a Venezuela del "más poderoso imperio de la historia", en alusión a Estados Unidos.

Su opositores son escépticos ante las incesantes acusaciones de Chávez respecto a una inminente invasión estadounidense.

Muchos sospechan que el ex teniente coronel planea utilizar la fábrica de Kalashnikov, cuya instalación anunció la semana pasada, para proveer armas a su aliados, entre ellos Cuba y Bolivia, al tiempo que forja una alianza militar contra Washington.

"Nuestro presidente siempre ha tenido una mentalidad de guerra, pero ahora parece que esta mentalidad se ha convertido en una misión que fácilmente podría extender a otras partes de América Latina", dijo William Ojeda, que planea enfrentar a Chávez en las elecciones de diciembre.

La administración del presidente George W. Bush también está preocupada.

El portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack, dijo el viernes que Venezuela parece estar en el medio del "desarrollo de una capacidad militar que supera las necesidades de un país de ese tamaño y de la naturaleza de las amenazas en esa región".

"No estoy seguro de para qué (Venezuela) puede necesitar ahora una fábrica", señaló McCormack, tras recordar la compra de los 100.000 fusiles.

Los primeros 30.000 fusiles Kalashnikov ya están Venezuela, mientras el resto llegará antes de finalizar el año.

Chávez ha asegurado que "correrá sangre venezolana" si Estados Unidos invade Cuba o Bolivia, pero el líder, que se ve a sí mismo como un nuevo Simón Bolívar, nunca ha afirmado que Venezuela proveerá las armas.

"Si el presidente dice que mandaría venezolanos a defender otros países de América Latina, nadie debe dudar que es capaz de mandar armas como parte de su visión antiimperialista", opinó Ojeda.

Agregó que Morales se refirió esta semana a Chávez como "mi comandante", durante la conmemoración del 78 aniversario del nacimiento de Ernesto Che Guevara.

Chávez niega vehementemente que la reciente adquisición de equipo militar —estimada en 2,7 miles de millones de dólares— constituya un incremento del potencial bélico o que él represente una amenaza a la estabilidad regional, como asegura Washington.

Los asesores militares del mandatario argumentan que Venezuela necesita fusiles de asalto nuevos para sustituir armas obsoletas como los fusiles de asalto FAL, de fabricación belga, y para tener suficiente armamento para unos 2 millones de reservistas.

El general Alberto Muller, asesor de Chávez, comentó que la capacidad de fabricación anual de la fábrica Kalashnikov, que deberá comenzar a construirse dentro de cinco años, alcanzará entre 20.000 y 30.000 fusiles.

Hoy, los Kalashnikov se fabrican en una docena de naciones. Los utilizan las fuerzas armadas de más de 50 países, así como grupos militantes de Afganistán o Somalia.

"Hasta ahora no tenemos ningún proyecto de exportación porque las necesidades internas son tan grandes… primero tenemos que cubrir el mercado interno", dijo Muller.

Los adversarios de Chávez afirman que el presidente podría intentar enviar armas y municiones a los grupos izquierdistas armados de Colombia. Pero analistas argumentan que la corrupción dentro de una fuerza armada no muy bien pagada es más probable.

"Colombia ciertamente estará preocupada por la fábrica de municiones que se construirán en Venezuela", afirmó Anna Gilmour, experta en defensa latinoamericana en el londinense Grupo de Información Jane.

A diferencia de los fusiles de asalto, la falta de números de serie en las municiones no permite que puedan rastrearse.

Se suman además los temores respecto a los recién armados cuerpos civiles de Venezuela.

"Entiendo que los fusiles serán desviados a las nuevas milicias civiles, entonces será extremadamente difícil rastrearlos, y probablemente entrarán en el mercado gris inmediatamente", asegura Gilmour.

Las autoridades militares afirman que estrictos controles, incluyendo la inscripción de los códigos seriales en cada fusil, evitará que sean robados o vendidos.

Venezuela está comprando además 15 helicópteros rusos por unos 200 millones de dólares. Las autoridades de Estados Unidos también están preocupadas por el anuncio hecho por Chávez la semana pasada de que comprará aviones de combates rusos Sukhoi este año.

McCormack puntualizó que Washington pedirá a Rusia reconsiderar las transacciones.

Después de entregar personalmente los nuevos Kalashnikov a los soldados el miércoles, Chávez les dijo radiante que Venezuela estaba desafiando exitosamente a Washington.

"Con este acto de hoy estamos derrotando la pretensión hegemónica imperialista del gobierno de los Estados Unidos", señaló Chávez. "No pelo (fallo) con este fusil", añadió.