Actualizado: 16/09/2019 12:05
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A debate

Adiós imposible

Que la política republicana y Fidel Castro atrajeran a su sartén el relato heroico, es harina de otro costal.

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Definir lo heroico es empleo superior a cualquier fuerza. Un costado de lo heroico se resuelve en el ademán que arriesga la vida en pos de un loable fin colectivo. Héroe histórico es el que piensa, persevera y actúa en favor común, ya sea a través de las armas o de la resistencia en las coordenadas de la paz.

El tiempo ha ido horneando una nueva estatura para lo humano, por eso difícilmente se encuentran en el siglo pasado personajes más cabales en su heroicidad que Gandhi o Luther King Jr. Jesucristo inauguró nuestra era con su entrega epónima. Hablamos de algo imperecedero, renunciable sólo en los dominios de la palabra. El espíritu se sustrae a poner lo heroico en el cajón desolado del olvido.

Con la salvedad de la esclavitud, el pueblo cubano sufre hoy la más extensa y profunda crisis moral y ética de su historia. Por eso se dificulta entender la invitación del autor de Desmontando la Cuba Heroica para que le digamos adiós a los héroes.

En el sin duda polémico artículo —tan polémico como el libro en que se fundamenta— se trastoca el devenir histórico, dándose por descaminadas posturas que sólo el tiempo —con mil factores y azares— empujaría al fracaso.

Una cosa es analizar lo que de adecuado a la realidad concibió el Partido Liberal Autonomista y otra tratar de colocarlo a la vanguardia ideológica y la forja del nacionalismo cubano en el siglo XIX. La positividad en la evolución abolicionista que parece ver el autor de Desmontando, habría que preguntársela a los esclavos, de ser esto posible.

Sería suficiente imaginar al hombre de espalda cruzada a latigazos en los cañaverales o a "niños y ancianos negros" que "son azotados por las calles, y mutilados a golpes, y viven muriendo así", como condenara Martí en la ciudad. Luego, de acuerdo con la respuesta, debería establecerse una posición respecto al evolucionismo que propugnó el Partido Liberal Autonomista. Y la pretensión arriba casi una década después que los mambises decretaran la total abolición, superados los consabidos titubeos.

Paradoja del autonomismo

En sustancia opositores de la guerra de independencia, los autonomistas cubanos fracasaron por lo que Antonio Maceo llamó "gestiones inútiles cerca del gobierno de la metrópoli". Uno de los principales dilemas del autonomismo fue equivocar la circunstancia y el método para lograr sus propósitos. La manera de resistir que escogieron no podía adquirir genuino valor para el contexto cubano.

En la obra de Martí se corrobora la resistencia pacífica, dispuesta para después de inaugurada la república democrática. Tal resistencia iría contra el poder y contra todo el que violara no muchos, "sino un derecho". Pero sabe Martí que por la violencia con que España regía a Cuba, un método de tal factura sería, sencillamente, ahogado en sangre. Y no eran ejemplos de crímenes masivos los que faltaban en la historia nacional.


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