Actualizado: 05/12/2022 11:09
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El problema equivocado

Ni izquierda ni derecha: Mejor democracia, Estado de derecho, economía de mercado y libertades individuales.

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Vale para los "avances sociales" esta frase del autor: "lo mínimo que requiere una política contraproducente por décadas, se llame comunismo o embargo, es mostrar cómo funcionará en el futuro, si ninguna condicionante esencial ha cambiado en los últimos quince años".

Estos criterios muchas veces se etiquetan de neoliberales, cavernícolas, extrema derecha, pro imperialistas, insensibles, como si se pidiera desconectar equipos de terapia intensiva a quien no pueda pagar, o desalfabetizar personas. Primero fueron Lenin, Stalin, Dimitrov, Mao, Castro y el tío Ho; ahora Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega o los comunistas nostálgicos. Aunque siguen gritando lo mismo, no pueden multiplicar panes y peces sin economía de mercado ni Estado de derecho. Los dictadores totalitarios no son dioses, aunque ellos mismos se lo crean.

Ni izquierda ni derecha

Pensar diferente a López-Levy no santifica el crimen del avión de Barbados, ni lo considera una acción patriótica. De igual manera, coincidir con el autor no significa aplaudir el hundimiento del remolcador 13 de Marzo o justificarlo con cualquier pretexto.

Los cubanos tendemos a pensar en extremos de blanco y negro: nos quedamos cortos o nos pasamos. Ocurre cuando se discute de pelota y sobre los peloteros, pero es peor en el caso de la política. En la Cuba oficial, todo el que no apoye incondicionalmente al régimen es, cuando menos, pichón de traidor. Si no compartes todas las opiniones de los líderes del exilio "oficial", suenas a castrista. El Partido Comunista te pregunta cuándo te integraste a la "revolución" para clasificarte, pero algunos en la Calle Ocho te preguntan en qué año llegaste, con el mismo fin.

Estar de acuerdo en algunos temas, no obliga a estar de acuerdo en todos. Discrepar en algunos, no es estar contra todo. Comparto algunos análisis y posiciones de los congresistas cubanoamericanos por Florida y discrepo de otros; pero no olvido que cada dos años ellos deben presentarse a elecciones y ser reelectos por los votantes. Es decir, que en alguna medida representan el criterio de los votantes cubanoamericanos.

Podrán decirme que no todos votan, y que no siempre…, pero así funciona este sistema, que no será perfecto, pero ha demostrado ser insuperable. La más imperfecta democracia, con congresistas con los que no siempre coincido, es superior a la más perfecta dictadura con "legisladores" cínicos como Alarcón o facinerosos como Hassan Pérez.

López-Levy plantea como alternativa un "nuevo amanecer". Paradójicamente, ese es el nombre de una lúgubre prisión por donde han pasado miles de cubanos que enfrentaron "esa decadencia moral que apela al miedo", llamada gobierno revolucionario cubano. Es una coincidencia nada más, pero confieso que hubiera preferido otro nombre.

Para el autor, la "derecha cubana exiliada" falla en tres dimensiones: 1) definición del problema; 2) respuesta a tal reto; y 3) exiguo apoyo a la agenda que propone. De acuerdo o contra esta opinión, vale preguntarse si López-Levy falla también en la definición del problema, su respuesta a tal reto y el exiguo apoyo de la agenda que propone.

Tampoco quiero ver hecho escombros el Parque Vidal. Pero el Parque, Santa Clara y toda Cuba van camino a los escombros, no por la hipotética invasión americana en la que creen exiliados trasnochados o cederistas destacados en Cuba, sino por la permanente destrucción de país y nación que por casi medio siglo ha llevado a cabo el Comandante en Jefe. Valeriano Weyler, sin ser cubano, hizo menos daño.

Ni izquierda ni derecha. Creo en la democracia, el Estado de derecho, la economía de mercado y las libertades individuales. Regímenes brutales y criminales como el cubano, el norcoreano, el libio, y muy pronto el venezolano, no tienen justificación alguna. Los hipotéticos factores positivos que estos pudieran mostrar, no perdonan la eliminación de libertades individuales, la miseria, la represión y la destrucción de la nación.

Esa debía ser la prioridad. Después, en Cuba libre, hay tiempo de discrepar, respetuosa y seriamente, con extremas derechas, izquierdas, y todas las posiciones intermedias. Si algo ha sobrado en nuestra historia es quienes lo saben todo. No vendría mal tener un país donde todos sepan de algo y desconozcan de mucho, para crear una sabiduría colectiva mesurada, responsable y consensuada, donde tener razón sea menos importante que ser capaces de lograr lo razonable.


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