Actualizado: 18/01/2022 16:22
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Política

La tragedia de los rebaños ciegos

¿Estarán, dentro de unos años, orgullosos de su comportamiento los jóvenes que participaron en el mitin de repudio a Reinaldo Escobar?

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El mitin de repudio del viernes 20 de noviembre contra el periodista Reinaldo Escobar me recordó la obra de Cai Guo-Qiang, uno de los artistas chinos contemporáneos más reconocidos. En su pieza De Cabeza (Head on), Cai esculpió una jauría de 99 lobos de talla natural, avanzando cuesta arriba en un arco fiero de coraje, disciplina colectiva y poder. Al final, los lobos se estrellan contra un muro transparente del ancho y alto del de Berlín.

Con De Cabeza, Cai, quien apenas adolescente formó parte de la maquinaria propagandística maoísta durante la Revolución Cultural, reflexionó sobre la tragedia de las muchedumbres aguerridas, marchando hacia metas colectivistas, sin reparar en otra individualidad que la de sus líderes. Los lobos retorcidos en el suelo tras chocar con el muro transparente, expresan la infertilidad de la acción no pensada individualmente.

Según declaraciones del propio Cai, De Cabeza alerta sobre la capacidad humana para equivocarse, a manera de rebaño ciego, repitiendo los mismos errores una y otra vez. Es su cohesión de manada lo que transforma a los lobos en una fuerza formidable, llevándolos luego a la autodestrucción.

Lo ocurrido en la esquina de G y 23 es una vergüenza. Los empujones a Escobar con gritos de "Esta calle es de Fidel" o "Pin pon fuera" no son argumentos de izquierda. No son argumentos. Los seguidores del Partido Comunista deben pensar en el daño que hacen a su causa al actuar como jauría. Escobar no estaba pidiendo debatir con el presidente de la República o un diputado, sino con otro ciudadano. Las calles no tienen dueño.

Muchos de los participantes en el tumulto fueron jóvenes, estudiantes universitarios. ¿Para qué leen libros si resuelven todo declarándose incondicionales a sus líderes y, por tanto, incapaces de razonar? Si esos estudiantes pensaban que Escobar está en contubernio con la política de Estados Unidos, o que no ocurrió la golpiza que su esposa denunció, ¿por qué no entablaron un debate ciudadano y expusieron sus argumentos que, como es lógico, no tenían que limitarse a lo que Escobar quería conversar?

Las otras emboscadas

Los ojos enardecidos contra Escobar tienen la fiereza de los lobos de Cai Guo-Qiang. Parecen dispuestos a sacrificarse, heroicos y unidos, por su feria "de la patria, la revolución, y el socialismo". ¿Pero estarán orgullosos de su comportamiento colectivo al pasar los años, o se arrepentirán como muchos de los que estuvimos en los actos contra el éxodo del Mariel?

Es una tendencia en sociedades desprovistas de fuentes diversas de información, que muchedumbres manipuladas se lancen a atajar lo que les parece obvio, perdiendo el cuadro mayor de lo que no es evidente de inmediato, pero generalmente más importante. ¿Cuántos convencidos se lanzaron fieros y unidos a la calle en la primavera de 1980, sin preguntarse qué efecto tendría el Mariel sobre las posibilidades de reelección de Jimmy Carter y el proceso de acercamiento que había empezado entre Cuba y Estados Unidos?

Es difícil suponer que el joven gritando consignas en la tarima conociera que el día anterior, ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes estadounidense, su presidente, Howard Berman, uso una carta de Yoani Sánchez para promover la eliminación de la prohibición norteamericana de viajar a Cuba. Las posturas de Sánchez y la disidente Miriam Leyva sirvieron para neutralizar el testimonio de la exiliada Berta Antúnez, quien en nombre de un sector de la disidencia abogó por que la prohibición se mantuviera. El joven sólo repetía las mismas consignas una y otra vez.

¿Pensaron los que orquestaron el linchamiento simulado de Escobar que su efecto político rebasaba el riesgo calculado de romper la camisa y los espejuelos de un opositor? Si alguien sabe la lógica patriótica por la cual los denunciantes del bloqueo norteamericano en 23 y G desplazaron la audiencia sobre la libertad de viajar como noticia del momento, elevando a primer plano su comportamiento troglodita, que la explique. Si, como dicen los partidarios del gobierno, Escobar quiso provocar a los jóvenes de la Feria, los lobos de 23 y G se lanzaron contra el muro transparente.

Si los jóvenes de 23 y G tuviesen la información necesaria y estuviesen convencidos de lo que apasionadamente repetían, podían haber usado a la prensa extranjera para, en diálogo con Escobar, exponer las incoherencias de los que defienden el embargo, o las de aquellos que se le oponen sólo como un problema de táctica y no como la inmoralidad e ilegalidad que es.

Todo eso era posible sin cambiar posiciones ideológicas, pero concibiendo la política cubana en un tono menos confrontacional y no como un juego de "suma cero". No lo hicieron por su incondicionalidad a sus líderes. Atribuirle al ex gobernante la propiedad de la calle es más fácil. Y soberbio.

No dejarse provocar

La carta de Sánchez al Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara empuja en sentido positivo la dinámica de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, pero es insuficiente. El bloqueo —término que usa en la entrevista al presidente Obama— no es sólo contraproducente a la democratización de Cuba, al servir de justificación de ineficiencias al gobierno cubano. Además de "anacrónico y torpe", es inmoral e ilegal por violar la soberanía cubana y los derechos humanos de los ciudadanos de Cuba y Estados Unidos. (Los argumentos de esta tesis los expongo en artículo publicado por la revista Encuentro, en su número 51-52).

Los condicionamientos sobre asuntos internos cubanos de la ley Helms-Burton no caben en una relación respetuosa con Cuba, tanto con su gobierno como con su sociedad. El destino de esa ley plattista no es su reforma, sino su revocación. La República cubana, desde 1902 hasta la fecha, desde Manuel Sanguily en la Constituyente hasta Fidel Castro y los milicianos en la Crisis de Octubre, se ha ganado el derecho a golpe de resistencia a no ser gobernada desde ninguna capital extranjera.

Que la soberanía no justifique los autoritarismos nacionales no es óbice para reclamarla toda, incluido el territorio ilegalmente ocupado en la Bahía de Guantánamo.

Si algo confirma la encerrona contra Escobar y la medalla otorgada a Yoani Sánchez por el Consejo por la Libertad de Cuba es que los sectores interesados en perpetuar el status quo no están cruzados de brazos. Son tretas conspirativas sin mucha complejidad. El objetivo de esos sectores dentro del gobierno cubano y el exilio intransigente es que la confrontación prevalezca para que medidas de emergencia o los llamados a la unidad exiliada sean justificados. La idea es que se necesitan héroes y sacrificios, no comportamientos ciudadanos.

Contrario a lo que afirman los que hasta ayer la idolatraban y ahora comentan con sorna que no ha viajado lo suficiente, Sánchez, como el resto de los que testificaron contra la prohibición de viajar en el Congreso norteamericano, tiene las evidencias de su lado al afirmar que las aperturas de viajes no democratizan países, pero incrementan los flujos de información.

Como han demostrado el profesor israelí Dan Ariely, de MIT Media Lab, con experimentos de psicología social, la ausencia de reflexión individual y el comportamiento irracional de rebaño son patrones extendidos en contextos de alto costo relativo para adquirir información. Varios estudios de relaciones internacionales también prueban como políticas de intercambio ciudadano abierto, basado en normas internacionales, contribuyeron a crear aperturas informativas en China, Taiwán y en los antiguos países comunistas.

El momento de publicación de la entrevista al presidente Obama, cuyo cuestionario había sido sometido varios meses atrás, no fue casual. Cuando ante el perfil otorgado a Sánchez por la entrevista, los adversarios de levantar la prohibición de viajar trataron de usar las desventuras de la bloguera como distracción, Berman les suministró un jarabe guardado con elegancia para esa específica enfermedad: la carta de Sánchez. Si, sabiendo eso, los que dirigen a los muchachones de "de frente y luchando" los soltaron al acto de repudio contra Escobar, es lógico concluir que priorizan sus intereses de grupo sobre los de la patria toda.

¿Cuál debe ser entonces la acción de los interesados en un ambiente cordial en el que una reforma económica y una liberalización política cubana sean más probables? Desde un punto de vista moral, expresar rechazo al abuso perpetrado por una muchedumbre manipulada. Segundo, revelar las manipulaciones, no importa su ideología, como lo que son, un sabotaje a una distensión constructiva. Tercero y más importante, no dejarse provocar y eliminar cuanto antes las limitaciones para viajar en Cuba y Estados Unidos. Son el nudo gordiano que estabiliza el diferendo en una dinámica de contacto controlado y confrontación. Tiempo es de cortarlo.


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Seguidores del régimen rodean al periodista Reinaldo Escobar durante el mitin de repudio en su contra. La Habana, 20 de noviembre de 2009. (AP)Foto

Seguidores del régimen rodean al periodista Reinaldo Escobar durante el mitin de repudio en su contra. La Habana, 20 de noviembre de 2009. (AP)