Actualizado: 21/08/2019 5:32
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A debate

La visión que no nos permite crecer

Respuesta al artículo 'Fidel Castro, El negrero', publicado por Néstor Díaz de Villegas en 'Encuentro en la Red'.

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El diario Encuentro en la Red publicó recientemente un artículo titulado Fidel Castro, El Negrero. En este breve pero vicioso trabajo, su autor, Néstor Díaz de Villegas, arremete contra una serie de conceptos y personajes, de un modo arbitrario y con argumentos que, para decir lo mínimo, no son sino manipulaciones de acciones y acontecimientos ocurridos en la historia reciente de Cuba y Estados Unidos. Díaz de Villegas, por supuesto, tiene todo el derecho del mundo a sustentar y publicar sus opiniones, y en aras de fomentar el debate es que me he decidido a escribir este corto artículo.

Para comenzar por el principio, me gustaría recordar al señor Díaz de Villegas que Fidel Castro no la emprendió a balazos contra el antiguo orden republicano, como él sugiere, sino contra la dictadura de Fulgencio Batista, la cual había sido establecida gracias al golpe de Estado que, efectivamente, acabó con la historia democrática de Cuba. También me gustaría recordarle que a pesar de una serie de innegables adelantos de carácter económico, también es cierto que mafiosos como Meyer Lansky y Frank Costello estaban haciendo negocios por la libre en Cuba y recibiendo todo tipo de privilegios otorgados ilegalmente por el gobierno dictatorial de Batista.

No debería sorprenderle tampoco que a su llegada a Nueva York Fidel Castro fuera directamente a alojarse en el barrio de Harlem. Después de todo había sido el gobierno de Eisenhower quien había sostenido a Batista en el poder, a pesar del descontento reinante en Cuba durante los años cincuenta.

Encima de eso, tal vez el autor se ha olvidado de que en 1960 el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos apenas comenzaba a tomar auge, y el barrio de Harlem era un lugar propicio para conocer y relacionarse con algunos de los intelectuales afroamericanos más importantes de la época; hombres y mujeres que solamente por el color de la piel eran discriminados día a día, no sólo por los blancos, sino también por el gobierno blanco de su país.

Para Belafonte, Malcom X y compañía, reconocer la emergente figura del líder revolucionario que había derrotado a una dictadura amparada por el gobierno estadounidense, y que —no debemos olvidarlo— había prometido elecciones libres en la Isla desde el mismo momento, constituyó un momento de inspiración y un recordatorio de que su lucha contra la discriminación de los afroamericanos no era una causa perdida.

Los Clinton y Castro

Más adelante, Díaz de Villegas la emprende contra los Clinton (aún no entiendo bien por qué) y menciona un incidente ocurrido a su salida de la Casa Blanca y el hecho de que Bill Clinton alquiló un local en Harlem para establecer sus oficinas. Sobre el incidente en la Casa Blanca, nunca había escuchado nada y hasta ahora no entiendo su relevancia en relación con los argumentos del autor.

Sobre las oficinas del antiguo presidente norteamericano, si bien es cierto que el alquiler es muy alto, también lo es que en estas oficinas se encuentra la Bill Clinton Initiative, que en los últimos años ha hecho más que el gobierno de George W. Bush para remediar la desesperada situación del sida en África, y la cual recientemente se sumergió también en la lucha contra el efecto invernadero que cada día amenaza más a nuestro planeta.

Solamente para que se tenga una idea del impacto de la Bill Clinton Initiative, hace apenas unos días el millonario británico Richard Branson le donó todas las ganancias producidas por los negocios de aviación y trenes de su compañía Virgin, una cifra de aproximadamente tres billones de dólares, que serán totalmente dedicados a combatir las causas que provocan los cambios climáticos que afectan a todos.


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