Actualizado: 20/10/2021 13:39
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Terrorismo y antisemitismo

Crisis en el Medio Oriente: ¿Actúa Israel en legítima defensa?

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En 1968, respondiendo a un estudiante de la Universidad de Harvard que pretendió separar el antisionismo del antisemitismo para criticar el derecho de Israel a existir, Martin Luther King contestó: "Cuando algunos critican a los sionistas, en realidad se refieren a los judíos, usted está hablando de antisemitismo".

Dos características son típicas de los antisemitas modernos: la primera es proclamar que no son antijudíos sino antisionistas, mientras usan estándares contra Israel que no aplican a ninguna nación en el mundo; la segunda es deslegitimar a Israel con ambigüedades en las cuales los terroristas antiisraelíes son catalogados como "luchadores por la libertad" o "resistencia contra la ocupación". Estas prácticas proliferan hoy a raíz de la crisis desatada por los ataques recientes de Hezbolá y Hamás contra la población civil de Israel y el secuestro de soldados israelíes.

Un poco de historia

El sionismo es el movimiento de liberación nacional judío que reivindica el derecho de la nación hebrea a tener su propio Estado. Como territorio, el sionismo reclamó parte del hogar ancestral en que se ubicaron dos Estados judíos en la antigüedad, Israel y Judea. De esa tierra, los judíos fueron expulsados por su resistencia contra la opresión romana durante los primeros siglos de nuestra era.

En Nueva York, observando la celebración de la fiesta hebrea de Januca, José Martí admiró el vínculo que para los judíos tenían religión, exilio y patriotismo. Por siglos, los judíos han repetido cada año al terminar la fiesta de Pesaj: "El año que viene en Jerusalén". Cada día, en sus rezos, evocan un eventual regreso a Sión, la tierra a la cual retornaron una vez tras el primer exilio en Babilonia.

Martí también denunció los terribles pogromos en Rusia. Aquellas masacres contra los judíos fueron apenas un capítulo de la larga historia de expulsiones, inquisición y persecución religiosa en los países de mayoría cristiana y también, en menor medida, en el mundo musulmán. En esa larga lista de genocidios, lugar inigualable tiene el Holocausto en los campos de concentración nazis de más de seis millones de judíos, entre ellos más de un millón y medio de niños.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó en 1947 la partición del mandato británico en Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe. La autoridad nacional judía, dirigida por David Ben Gurion, aceptó la resolución 181 que concedía a los judíos una serie de bolsones sin contigüidad territorial. La parte árabe, dirigida por Haj Amin El Husseini, quien fuera vocero del nazismo hitleriano para el mundo musulmán, llamó a "echar los judíos al mar".


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