Actualizado: 29/11/2021 15:04
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Terrorismo y antisemitismo

Crisis en el Medio Oriente: ¿Actúa Israel en legítima defensa?

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Después de rechazar la invasión de varios ejércitos árabes, Israel fue reconocido en 1948 por el grueso de la comunidad internacional. India, China y los países de Asia, América Latina, el mundo occidental y el campo socialista en su totalidad reconocieron el Estado judío. En Cuba, el gobierno de Carlos Prío reconoció al nuevo Estado en 1949. Eduardo Chibás, voz primada por la independencia económica y contra la corrupción, lideró el pedido ciudadano a favor de tal acto diplomático contra las presiones de sectores antisemitas de la derecha local y el político auténtico Primitivo Rodríguez.

Legítima defensa

El artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas reconoce el derecho de sus miembros a la legítima defensa. Israel tiene el derecho y la obligación de defender a sus ciudadanos y su integridad territorial. A la vez, Israel ha declarado su interés en la paz en el levante y a favor de la creación de un Estado palestino si los árabes aceptan el derecho de Israel a existir en fronteras seguras.

Tal disposición pacífica es rechazada por los grupos terroristas Hamás y Hezbolá, así como por sus patronos, Irán y Siria. El líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, expresó claramente su proyecto: "El objetivo de Hezbolá es la creación de un mundo en que las naciones sean regidas por el Islam. No hay lugar para un Estado judío en el sueño del profeta". Con esos truenos no pueden sorprender las tempestades que hoy vive el Medio Oriente.

Lamentablemente, muchos en lugar de demandar a los líderes árabes respeto por el derecho de Israel a existir, singularizan al Estado judío, la única democracia en la zona, para exigirle estándares de civilidad en la guerra que nunca fueron alcanzados por contendiente alguno.

La prensa oficial cubana es un ejemplo. Aunque La Habana es respetuosa de la comunidad judía en Cuba, especialmente después de la reforma constitucional de 1992, en la prensa llueven calumnias y tergiversaciones históricas para desacreditar los esfuerzos de defensa del pueblo israelí.

Periodistas y funcionarios como Rodrigo Álvarez Cambra y Nidia Díaz no escatiman ambigüedades y dobles discursos. Algún control debiera existir sobre los regalos que las embajadas árabes en La Habana distribuyen entre aquellos que bailan en su comparsa. ¿Por qué —por ejemplo— el gobierno cubano no aplica al doctor Álvarez Cambra la misma ética que demanda a los trabajadores en el turismo y subasta para beneficio de nuestro pueblo los ostentosos regalos que Sadam Husein le hizo?

Criticando la presencia de "terroristas cubanos en Miami", Ricardo Alarcón ha denunciado con razón la hipocresía de escoger terroristas buenos y terroristas malos. ¿Con qué lógica se abandona ese argumento cuando las víctimas del terrorismo son civiles israelíes? ¿Sirve esa inconsistencia a los intereses nacionales de Cuba, que ha sido víctima del terrorismo más criminal? Haciendo gala de antisemitismo, Nidia Díaz afirmó que los millones que se usan para recordar el Holocausto judío sirven para ocultar el "holocausto de nuestros días", la tragedia palestina. ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?