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Actualizado: 23/09/2020 15:36

Exilio, Miami, Oposición

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Los exiliados que apoyan y alaban todo esfuerzo baldío dentro de Cuba, como ademán de salvación de la patria, creen que la proximidad a la candela de la represión acerca a la verdad

El 20 de febrero de 2005 concluyó, a las 4:30 de la tarde, un memorial de tres días a las víctimas del castrismo en Tamiami Park, donde cruces blancas —alineadas al estilo Arlington— dan fe de más de diez mil muertos identificados y otra al centro, mucho más alta, de los desconocidos (foto). A la vuelta de casi una década, el exiliado Manuel Prieres advertiría que ni Yoani Sánchez ni Antonio Rodiles ni Manuel Cuesta Morúa ni ninguno de los opositores del insilio en periplo por territorio del exilio se había dignado a pasar por allí [1].

Esto hizo pensar a ciertos exiliados que el pecado original de los líderes opositores insiliados radicaba en no ser contrarrevolucionarios de profesión. Sin embargo, otros sufren la fractura de identidad que implica juzgar el anticastrismo, como apunta el filósofo Emilio Ichikawa, cual si fuere tabaco: si viene de la Isla de Cuba, huele mejor y luce más auténtico; ergo, se consume y paga con más gusto.

Otra vuelta a la tuerca

La advertencia de Prieres dio pie a reflexionar que los opositores peripleros por Miami pudieran calificar como tontos embajadores del tardocastrismo. La movida revolucionaria sería dejarlos salir para que la prédica contrarrevolucionaria en USA no se quedara ya sólo en voz de exiliados libres e incluso solventes, sino de insiliados sin recursos propios y casi desconocidos dentro de la Isla de Cuba pintoresca, quienes se tornan hasta sospechosos por viajar de ida y desfogarse afuera en contra del gobierno para viajar de vuelta sin arrostrar adentro mucho más que abusos de aduana, pese al contexto tan represivo de la dictadura de partido único [2].

Tal como ciertos opositores residentes en Cuba visitan USA y ejercen opinión moderada —por ejemplo: Cuesta Morúa— para relegar a Marcelino Miyares y demás voces dialogueras locales, ciertos opositores con igual residencia y destino de visita —como Rodiles o Berta Soler— se apropian de la opinión radical del exilio.

La residencia en Cuba puede venderse como enclave privilegiado del anticastrismo si y sólo si los exiliados que perdieron la guerra se atreven a comprarlo, sin tener en cuenta que quienes se quedaron allá no pierden ninguna guerra porque ni la dieron ni la dan ni la darán. Así, ciertos exiliados con tertulia en Internet sufren la crisis de identidad de defender a ultranza —siempre a distancia— a insiliados que urden cualquier movida anticastrista incluso estúpida.

Estos exiliados apoyan algo que ellos mismos, siendo insiliados, consideraron inviable. No en balde pusieron mar, aire y tierra de por medio para librarse del castrismo. Aparte de alabar hipócritamente todo esfuerzo baldío adentro como ademán de salvación de la patria, se creen que la proximidad a la candela de la represión acerca a la verdad.

¿Miami dual?

Al descender Yoani Sánchez el primero de abril de 2013 en la Torre de la Libertad, Prieres discernió entre un “Miami Plástico” y otro “de Tierra Firme”. Este último sería el reducto del exilio y aquel, el Miami postrado ante “la mensajera del glasnost raulista”, esto es: un Miami que desertaba de la experiencia exiliar de más de medio siglo. Prieres atestiguó cómo “los guardaespaldas de Yoani” discriminaron a personas tachadas de demasiado radicales, las cuales fueron apartadas de la enésima tentativa de montar un frente único anticastrista.

Ya sea en eventos académicos o festivos, en comisión o parlamento, si un grupito cubiche se percibe a sí mismo arriba, siempre ejerce agobiante presión contra los de abajo. Da igual que dure más de seis décadas con inspiración castrista o una noche con fervor anticastrista.

Los disidentes autorizados por el tardocastrismo a viajar al exterior forjaron un universo con diversos itinerarios para dejar sembrada “la estúpida impresión” —Prieres dixit— de que ahora sí vamos a destruir al castrismo. Por tanto, hay celebraciones y premios, aunque todo vaya en derechura hacia la tragedia o el ridículo.

Antes que preguntas claves sobre temas relevantes, la prensa de Miami se dedicó a publicitar y promocionar a los bienvenidos queridos visitantes en la mejor tradición de Granma. No hubo town meetings ni programas abiertos. Y así como ningún periplero acudió al monumento de los caídos en la lucha contra el castrismo, todos dieron vueltas por el Miami Plástico de la vulgata universitaria, ruedas de prensa, recepciones y reuniones con políticos y figuras de toda laya. De este modo arraigó más hondo ese anticastrismo de embullo por desespero ante la historia que va por otro lado.

Estilos de pensamiento

Ese anticastrismo frívolo y superficial vocifera fraude, pero no presenta el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Arma tribunales fantasmas para juzgar crímenes de lesa humanidad, en vez de ir a la Corte Internacional de Justicia con el Estatuto de Roma (1998) por delante. Tira mini series de televisión, como Clandestinos, para aliviar el hastío de la telenovela que nunca se acaba: La caída del régimen. Frente a semejante estilo de pensamiento dizque anticastrista, que suele apreciarse en tanques y tanquetas dizque pensantes, resulta más racional y sincero el estilo de Jorge Riopedre, quien se jugó la vida en la guerra perdida y dice:

Coda

“Esto estaba perdido desde un principio. Confieso que no lo vi (era muy joven); me cegaba el idealismo del modelo de la independencia de Cuba y el espíritu de la lucha tradicional cubana fundada en la rivalidad política, no en el odio clasista, disputa que ocasionalmente se resolvía a tiros, pero sin atentar contra la familia ni la propiedad. Sencillamente, no entendíamos que estábamos luchando en contra de revolucionarios profesionales”.

Nota

[1] En su periplo, Berta Soler fue al monumento de Orlando Zapata Tamayo, en Hialeah, junto con la madre del mártir, Reina L. Tamayo.

[2] Una de las más deliciosas paradojas de la represión política tardocastrista estriba en dejar entrar a exiliados para tareas de investigación. Así pudo elaborarse, por ejemplo, la tesis de doctorado “Discursos de la resistencia. Los proyectos políticos emergentes en Cuba 2002—2012”, que Hypermedia Ediciones publicó en 2016 como libro y tenía esta semana el lugar 13.231.477 en ventas por Amazon.

© cubaencuentro

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