Ir al menú | Ir al contenido

Actualizado: 24/06/2019 9:50

Referendo, Constitución, Votación

¿Qué ocurrirá este domingo en Cuba?

¿Será un día “muy movido” en Cuba o una vez más se impondrá la abulia, el desencanto, la espera y el miedo?

Este domingo disfrutaremos, por primera vez en sesenta años, de un país repleto de policías en día de elecciones. Lo cual es un buen signo: de que ya el control profiláctico no funciona nada bien, y que la dictadura se ve obligada a hacer patente la represión en decenas de miles de tensos policías, boinas negras, segurosos… que recorren las calles en actitud atenta.

También disfrutaremos de congas y equipos amplificadores que difunden canciones chambeloneras por el Sí (a Cándido Fabré va y a lo mejor después de ese día le cogemos asco); de patrullas que en muchos municipios recorren casa por casa para arrastrar a los morosos a las urnas; de sugerencias brindadas por el personal de los colegios a los votantes, nada sutiles, sobre dónde marcar con la cruz (en el Sí); de propaganda escrita por el voto afirmativo colgada hasta en la cabina electoral.

Y claro, habrá provocaciones en los colegios, a aquellos que públicamente hayan declarado su intención de votar NO. Para que por un simple gesto la pareja de policías y el seguroso que esperan afuera puedan cargar con ella, o él, para la estación, acusado por escándalo público antes de ejercer su derecho al voto.

Tampoco debe dejarse de lado el que salvo en los colegios de Plaza de la Revolución, o de Miramar, no se permitirá la presencia en el escrutinio a ninguno de los observadores independientes de la sociedad civil que se han organizado en los últimos días. Quizá ni allí.

Todo esto, sin embargo, no será visto por un buen número de promotores del Voto No, y quizás algunos de los del No Voto, que para las siete de la mañana del domingo llevaran ya al menos una noche mal dormida sobre una cama de cemento de nuestras prisiones.

¿Pero qué ocurrirá en realidad con el voto?

Bueno, todo puede pasar este domingo. Soy sincero, desde los datos que ahora poseo no creo que el NO derrote al Sí. Hay mucha desinformación, mucho automatismo, mucha desidia, mucho miedo a los cambios en el cubano de a pie, en un país en que la edad promedio supera los cuarenta años, y en el que ya muchos se han acostumbrado a vivir sin futuro. Pero sí estoy absolutamente seguro que ese Sí victorioso no alcanzará a llegar a los a los 5.400.000 del anterior Referendo del 15 de febrero de 1976.

Debo aclarar que las encuestas que ahora salen de Cuba son representativas de La Habana, donde sí es posible que el NO venza al Sí. Mas en el interior no sucederá así, ni aun en ciudades como Santa Clara, más cosmopolitas.

No obstante, el alma humana es impredecible, y si esto es así solo cabe agregar que los conjuntos humanos suelen reaccionar de maneras totalmente inesperadas: No me extrañaría que los caracoles se virarán a última hora, y el Sí solo alcanzara a llegar a los 4 millones de votantes. Mas repito, no creo que el No venza al Sí, pero…

De lo que si no me caben dudas es que en cualquier caso habrá fraude electoral. En lo fundamental en las Comisiones Municipales, en donde se alterarán los datos por órdenes de los primeros secretarios municipales, para no quedar mal ante sus autoridades superiores. Quizás incluso en respuesta a una directiva de esas autoridades superiores. Que nadie quiere perder las “ventajitas” anejas a cualquier cargo importante en la Cuba, dizque socialista.

Es en la Comisión Municipal donde todo ocurrirá, y no hay manera de llegar hasta allí. Solo cabe esperar por filtraciones posteriores, que siempre las habrá.

En las mesas de los colegios, durante el escrutinio que como advertí solo podrá ser observado en las escuetas zonas de la Habana en que abundan las embajadas y vive gran número de extranjeros, los ciudadanos comunes que las cubran podrán hacer alteraciones, pero es en el municipio donde se consumará el fraude.

Por su parte a Alina Balseiro y a su Comisión Electoral Nacional solo les tocará armar un registro electoral que antes de las votaciones tendrá un número, y tres días después 300.000 electores menos (no dudo que ante un número de votos No muy elevados el bajón sea más pronunciado).

Por cierto: no busque el sitio oficial de la Comisión Electoral Nacional, porque no existe. Tampoco, cuando los medios oficiales publiquen el registro, este ofrecerá datos como el del número de ciudadanos con residencia permanente en Cuba, mayores de 16 años; el número de aquellos que en vista de los dispuesto por el artículo 7 de la Ley Electoral vigente están incapacitados para ejercer el voto activo, desglosados a su vez en las cuatro razones que establece la Ley para privarlos de tal derecho… Solo se publicará el número de los que tienen ese derecho, que como ya dijimos, fluctuará de una semana para la otra y no en uno, ni dos ciudadanos, sino en 300.000.

Tal ausencia de esos sencillos datos, en un país en que todos estamos muy bien controladitos, en que no se puede salir a la calle sin ese carnet de identidad en que especifica dónde es que usted reside permanentemente, solo puede ser interpretado de dos maneras: Por desidia de la burocracia electoral, o porque así es más fácil manipular el registro.

Lo dejo a usted escoger cual de las dos opciones le parece más acorde a la realidad.

En fin, este domingo en Cuba vamos a vivir un día muy, pero muy movido.

Le aviso a los desesperados de siempre que a consecuencia de lo que ese día ocurra el régimen no se va a caer, pero si sufrirá un considerable desgaste solo por el hecho de que los ciudadanos por primera vez tendrán ante sí la tentación de decir NO (los dogmas comienzan a esfumarse cuando tenemos tales tentaciones). Y eso es lo que importa, porque esta es precisamente una de esas guerras de desgaste. A la manera de aquella que libró Máximo Gómez entre 1897 y 1898, desde un potrero de Sancti Spiritus (Campaña de la Reforma).

Por lo pronto ya yo afilo mi pluma para la próxima discusión de la nueva Ley Electoral. Es esa la próxima batalla.

Nota: Y, por cierto, no duden que antes del domingo el régimen le restriegue al cubano de la Isla los resultados del Referendo en el exterior, en que 50.000 habrán votado Sí, y Bruno Parrilla, para mantener la forma, lo habrá hecho por el NO. Vivir para ver, que no en balde estamos en La República de la Mermelada.

© cubaencuentro

En esta sección

Apagón

Francisco Almagro Domínguez , Miami | 26/04/2019

Comentarios


Quitando soportes vitales a enfermo en estado de coma

Germán M. González , La Habana | 25/04/2019

Comentarios


El cubano: avestruz del trópico

Arnaldo M. Fernández , Broward | 24/04/2019

Comentarios


El abordaje final al Colegio Médico Nacional de Cuba

Eloy A. González , Fort Worth | 24/04/2019

Comentarios


Los números y el billete

Waldo Acebo Meireles , Miami | 24/04/2019

Comentarios


Las reflexiones de otro comandante

Waldo Acebo Meireles , Miami | 22/04/2019

Comentarios


El (des)abastecimiento alimentario en Cuba

Germán M. González , La Habana | 17/04/2019

Comentarios


Las Carnes del Canel (II)

Francisco Almagro Domínguez , Miami | 16/04/2019

Comentarios


Cuba: Indicios, cambios y ocultismo

Arnaldo M. Fernández , Broward | 15/04/2019

Comentarios


«La dolce vita»

Waldo Acebo Meireles , Miami | 15/04/2019

Comentarios


Legitimidad, problema del liderazgo cubano

Julio Aleaga Pesant , Manzanillo | 12/04/2019

Comentarios


Subir