Libia

Tras restablecer relaciones con Washington, Libia podría relanzar su industria petrolera

Algunos analistas afirman que la 'rehabilitación' del país después del aislamiento diplomático será un bálsamo para un mundo sediento de petróleo.

Levantadas las últimas sanciones estadounidenses, el objetivo de Moamar Gadafi por reencauzar a Libia en el concierto diplomático mundial ha sido coronado con éxito, y la próxima meta del líder es una renovación económica financiada por una duplicación de la producción petrolera en la próxima década, reporta la AP.

La alta tecnología estadounidense de extracción petrolera seguramente será útil, al igual que la geografía: Libia, en el norte del África sobre el Mediterráneo, será inmune a las perturbaciones que podrían afectar el flujo petrolero desde el Golfo Pérsico.

Los analistas describen a Libia como un país con futuro brillante, cuyo surgimiento después de un aislamiento diplomático es un bálsamo para un mundo sediento de petróleo.

"Libia y Gadafi están dando todos los pasos correctos", comentó Dalton Garis, un economista estadounidense del Instituto del Petróleo de Abu Dhabi, en los Emiratos Árabes Unidos. "Los libios han hecho mucho para normalizar la situación, más que lo que nadie habría supuesto".

Libia es una de las pocas naciones con enormes reservas petroleras que están alentando activamente a compañías extranjeras —especialmente estadounidenses— a explorar y producir petróleo. En Bolivia y Venezuela, sus mandatarios se han sumado a grandes estados petroleros como Arabia Saudita, Irán y Kuwait para restringir a las firmas extranjeras, o incluso rechazarlas.

"Es una oportunidad inusual", comentó Julius Walker, de PVM Oil Associates en Viena. "Hay muy pocos países con grandes reservas como éste, donde es fácil entrar. Por eso hay tanto interés".

El crudo ligero libio, de bajo contenido sulfuroso, es ideal para refinar en gasolina, y los yacimientos petrolíferos del país están mucho más cerca de los mercados europeos y estadounidense que los del Golfo, donde el estrecho de Ormuz —entre Irán y Omán— podría ser bloqueado en caso de guerra.

A mediados de mayo, Washington anunció el restablecimiento de relaciones diplomáticas y la remoción de Libia de la lista de países que a su juicio patrocinan el terrorismo. La medida está a estudio del Congreso estadounidense.

Los libios manifestaron reacciones contradictorias ante el anuncio. Abdul-Hakim al-Keeb, propietario de una compañía de importación y exportación en Trípoli, dijo que esperaba hacer negocios con los estadounidenses.

"Lo que es importante para nosotros es que los viajes a Estados Unidos se hagan más fáciles", dijo.

Otros opinaron que Washington es el que lleva las de ganar.

"No confío en Estados Unidos", afirmó el mercader Al-Hadi al-Maqouz. "Nos hemos arreglado sin Estados Unidos durante mucho tiempo y no perdimos nada. Restablecer los vínculos políticos y económicos no cambiará nada".

La "rehabilitación" de Libia se produce en momentos en que el país se repone de un largo estancamiento. En 1970, un año después que Gadafi depuso al rey Idris en un golpe, la producción petrolera libia promediaba 3,4 millones de barriles diarios, su máximo nivel.

La producción bajó a medida que Gadafi se consolidaba en el poder, y después que cerró las bases militares estadounidenses y británicas y nacionalizó el sector petrolero. En la década de los ochenta cayó a un millón de barriles diarios.

En la década siguiente la producción subió y hoy oscila en 1,6 millón de barriles diarios. Ahora Gadafi está buscando 30.000 millones de dólares en inversiones extranjeras con la intención de retornar al nivel de producción de los años setenta para el 2015.

"Con la mayor reserva en el continente africano, no hay motivo por el que Libia no pueda restablecer la capacidad de los setenta, y duplicar la producción actual", opinó Edward Morse, de Hess Energy Trading en Nueva York.

La producción petrolera ha subido desde que el presidente estadounidense George W. Bush puso fin a la mayoría de las restricciones, en 2004, y permitió el retorno a Libia, después de 18 años, de las compañías petroleras Occidental Petroleum Corp., ChevronTexaco Corp., Marathon Oil Corp. y Amerada Hess International Ltd.

La Agencia de Inteligencia de Energía de Estados Unidos, anticipa que Libia producirá 2 millones de barriles diarios para 2008.

Pero esa producción no será suficiente para hacer mella en los elevados precios del petróleo, dijo Morse, debido a que la demanda mundial crece en 1,5 millón de barriles diarios.

El anuncio de que Libia ha sido retirada de la lista de estados patrocinadores del terrorismo permite a las empresas estadounidenses llevar al país tecnología antes no autorizada.

Eso, dijo Walker, significa que los ingenieros pueden extraer más petróleo de sus yacimientos con tecnología avanzada.

Los contratos de exploración son considerados como el objetivo más valioso. Menos de la mitad del vasto territorio libio, y sus aguas territoriales, han sido explorados. Sólo el 25% del país está cubierto por acuerdos con las empresas petroleras. Walker y otros dicen que la verdadera riqueza petrolera libia es probablemente mucho mayor que sus 39.000 millones de barriles comprobados.

En enero, Libia otorgó contratos de exploración a Occidental, ChevronTexaco y Amerada Hess, además de empresas de Brasil, Australia, Argelia, India, Indonesia y Canadá. Una segunda rueda en febrero concedió contratos a firmas europeas, como también otras de Japón, Turquía, China, Indonesia e India.

Como Gadafi ya no es un paria internacional, se anticipa que la influencia del líder libio aumentará proporcionalmente al incremento de las exportaciones petroleras.

Su imagen también se vincula progresivamente a los esfuerzos del gobierno estadounidense para contrarrestar la proliferación nuclear, como un ejemplo ante Irán de los beneficios de abandonar el enriquecimiento del uranio.

"Ahora tienen mucha influencia", dijo Morse. "Se han convertido en los favoritos de los políticos estadounidenses como un ejemplo para los iraníes".

Pero la renovación económica de Libia depende de que supere una infraestructura precaria, una burocracia complicada y lo que los analistas consideran una escasa ética de trabajo.

"Han estado aislados del resto del mundo durante 30 años", observó Philip McCrum, un analista de Libia en la Unidad de Inteligencia Económica en Londres. "Es como si estuvieran empezando a partir de 1980", dijo.

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