Actualizado: 24/04/2017 13:22
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Heberto Padilla, Literatura

Publican a Heberto Padilla en Cuba

La Feria Internacional de Libro de La Habana 2013 anuncia una edición, no para la venta, de lo que podría considerarse la poesía completa de Heberto Padilla

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Como ya hemos comprobado infinidad de veces, el oficialismo cultural en Cuba —o quizás debería decir solo el oficialismo— mantiene una estrategia que se aviene o se supedita a la Estrategia Grande, la política; “Un paso al frente, y/dos o tres atrás: /pero siempre aplaudiendo”, dijo el poeta. Ahora, a él lo van a aplaudir, o aplaudirán sus poemas, pronto, en la Feria Internacional de Libro de La Habana 2013, que se llevará a cabo del 14 al 24 de este febrero. Las autoridades encargadas del evento han anunciado que se presentará “Una edición no vendible de lo que podría considerarse la poesía completa del cubano Heberto Padilla (1932-2000)”. El hecho se aborda en el número más reciente de la revista de arte y literatura Esquife, que se edita en la Isla, en el cual se afirma que “A casi medio siglo de estar ausente Heberto Padilla de las editoriales cubanas —entre otras razones por lo que significó la publicación de su libro Fuera del juego y lo que se denominó ‘El caso Padilla’—, llega ahora con el deshielo, para celebrar sus ochenta cumpleaños, Una época para hablar, la mirada resistente, iconoclasta y única de un poeta fundamental del corpus poético del siglo veinte cubano.”. Asimismo, en esta edición de Esquife aparecen varias opiniones de poetas cubanos de la generación de Padilla sobre el quehacer poético de este. Así, afirma Roberto Fernández Retamar: «Su propia poesía (a la que merecen sumarse sus traducciones) es una de las más relevantes de su generación»; Miguel Barnet: «Sin dudas, dejó una obra poética importante que reveló su personalidad contradictoria y sus preocupaciones extraliterarias. La promoción a la que pertenezco le debe mucho de su maestría en el oficio literario y su devoción a la poesía por la que arriesgó un trozo de su vida»; Francisco de Oraá: «Padilla no me caía bien, y aún así lo consideraba uno de los mayores poetas de los 50. Un libro, un poema (Infancia de William Blake) ejemplo de poesía pura, lo acreditan. Pero cedió a la tentación y a la ingenuidad de pretender ser un poeta disidente y obtuvo su libro peor y su desdicha».

Bueno, en las primeras líneas mencioné la estrategia del socialismo cubano para su supervivencia. Pero todos sabemos que esta estrategia, si bien ha mantenido aunque sea a duras penas al castrismo, también lo ha hundido en suma constante; puesto que se basa en la improvisación, el voluntarismo, el hacer del apagafuegos. No hay sedimentación. Es decir, como dijo el maestro Savón: “la técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica”. Que sería lo mismo que esperar que una sola vaca que ha dado un día 80 litros de leche nos salvaría de la catástrofe o trazar las coordenadas del desarrollo de un país sobre un mandamiento tan mierdero como “Producción y defensa”.

Así las cosas, uno se extraña de que la oficialidad cultural de aquel país —de nuestro país— apenas hoy mencione a escritores ya fallecidos como pueden ser Onelio Jorge Cardoso, José Soler Puig, Gustavo Eguren o Guillermo Vidal, por ejemplo; esto son muertos que ya no “respiran”, diríamos. Hay otros que sí “respiran” y hay que homenajearlos, estrategia mediante, aunque el odio quede guardado. Esto por no mencionar a quienes están vivos, allí en la Isla, pero a quienes por el momento no es estratégico brindarles un homenaje; como Rafael Alcides, por ejemplo.

Bien, yo no encuentro nada negativo en que se publique en Cuba, “después de 50 años” y de haber sido en su momento perseguido y encarcelado, la obra de un poeta fundamental de la pasada media centuria. Pero lo que ocurre es que no se pueden ver estas tragedias desde un solo ángulo, desde nuestro solo ángulo. De modo que, al preguntarle sobre esta publicación en Cuba de la obra de Heberto Padilla, a la poeta exiliada cubana Belkis Cuza Malé, quien fuera esposa del autor de El justo tiempo humano, ella me expresa, entre otras cuestiones, que es de su conocimiento que en el prólogo a la referida edición, así como en un “artículo eufemístico” que la presenta, “no se habla, por supuesto, del verdadero motivo por el cual la poesía de Heberto ha sido silenciada en Cuba durante más de cuarenta años, ni del bochornoso proceso conocido como ‘el caso Padilla’”. Esto que reclama Cuza Malé es muy serio, sería justo que apareciese en la edición de Marras. Pero bueno... la estrategia.

Y dice más la exesposa de Padilla. Se calumnia al poeta en el libro en cuestión, aclara, cuando en el prólogo queda escrito que “en varias ocasiones pidió al gobierno de Cuba regresar a la Isla y le fue negado el permiso”. Y agrega la autora de Juego de damas que “El gobierno cubano no ha pedido permiso a los herederos de Heberto Padilla para publicar ese libro. Un acto infame de piratería, y de maquiavelismo, que desde ahora denuncio, pues quieren usar su nombre y su obra para presentarlo en esa bochornosa feria del libro y aparentar que ya hay libertad de expresión en la Isla”. Es dolorosamente cierto; esa es la estrategia.

Y me expresa Belkis, con tono de amargura, algo inobjetable: “Pero no podemos hacer nada. Ellos tienen todo el poder”.

Y esto es verdad. Hasta un día.


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