Es lugar común el desubique con que los periodistas juzgan las actitudes de los jefes de estado. En vísperas de una reunión entre América latina y la UE, Zapatero no puede menos que intentar entibiar, imposible enfriar los ardores del plañidero Correa, la tirantez entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Aprovechando no haber recibido ninguna nota oficial acusatoria personalmente del presidente Uribe, sencillamente afirmó ese hecho. Que no había recibido denuncia de Uribe contra Correa. Los jefes de estado, mal que les duela a los periodistas, no pueden conducirse al compás de la estridente música de la prensa contemporánea. Y lo de la Interpol estaba por producirse igual que la cumbre en Lima. No soporto a Mr. Bean pero se condujo como corresponde a un mandatario responsable. En el escenario de Lima ya tendremos suficiente con el trágico Correa, la vedette Cristina y el payaso psicótico de los petrodólares. Zapatero hizo con el visitante lo que tenía que hacer. Pero si Michel no tenía mejor asunto que traer al blog hoy, pase este. Es lo común la incomprensión de los periodistas con la diplomática hipocresia obligada en los políticos.
Comentario de Anonymous User (León Tusao)
Modificado: 15/05/2008 17:20
Es lugar común el desubique con que los periodistas juzgan las actitudes de los jefes de estado. En vísperas de una reunión entre América latina y la UE, Zapatero no puede menos que intentar entibiar, imposible enfriar los ardores del plañidero Correa, la tirantez entre Colombia, Ecuador y Venezuela. Aprovechando no haber recibido ninguna nota oficial acusatoria personalmente del presidente Uribe, sencillamente afirmó ese hecho. Que no había recibido denuncia de Uribe contra Correa. Los jefes de estado, mal que les duela a los periodistas, no pueden conducirse al compás de la estridente música de la prensa contemporánea. Y lo de la Interpol estaba por producirse igual que la cumbre en Lima. No soporto a Mr. Bean pero se condujo como corresponde a un mandatario responsable. En el escenario de Lima ya tendremos suficiente con el trágico Correa, la vedette Cristina y el payaso psicótico de los petrodólares. Zapatero hizo con el visitante lo que tenía que hacer. Pero si Michel no tenía mejor asunto que traer al blog hoy, pase este. Es lo común la incomprensión de los periodistas con la diplomática hipocresia obligada en los políticos.