Actualizado: 28/02/2020 12:12
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IRI, Cambios, Espacio Laical

“Algo grande”

Un escepticismo total parece reinar en Cuba, en particular hacia los cambios introducidos por Raúl Castro

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Espacio Laical, publicación trimestral del Consejo Arquidiocesano de Laicos de La Habana, en su editorial “Rectificar el rumbo”, correspondiente a noviembre de 2011, publicó una idea que, porque recoge una visión bastante generalizada, merece un comentario.

Su análisis previo parte de una base que comparto plenamente. Dice: “…el pueblo siente que no ocurre algo grande, capaz de renovar la vida y desterrar la desesperanza”. O sea, que la ampliación del cuentapropismo; la entrega de tierras, las reformas que autorizan los traspasos de propiedad de automóviles y viviendas y la más reciente, que flexibiliza las restricciones para migrar de provincias a la capital, son insuficientes. Ese “algo grande” continúa sin ocurrir. Y, al menos en este caso, sin definir. Salvo que se pretenda encontrarlo en la voluntad y la ideología del Partido Comunista y sus líderes, definidas como “actualización” de lo ya visto.

Es cierto que en Cuba (y cito el mencionado editorial, que lo expresa de modo impecable) “hacen falta importantes cambios económicos, sociales, políticos, espirituales y hasta simbólicos”. Incluso también lo es la idea de que se trata de un proceso que debe ser ordenado y gradual, si bien apremiante.

No obstante, salta a la vista un hecho que no cuestiono, solo constato. Me refiero a que es evidente que dicho editorial se ajusta en lo posible a las demandas en materia de expresión fijadas por la dictadura. Como todos los críticos que evitan ser incluidos en el peligroso territorio de la disidencia, Espacio Laical se aproxima a la línea roja trazada por el régimen y, ya en ella, se pone tras el escudo de la fidelidad al Partido y, con esa protección, se lanza al combate tratando de no perder el equilibrio. Cito:

“En Cuba, cualquier reforma que aspire a trascender tiene que pasar por la innovación política, y esta última no ocurrirá si no comienza por el PCC, organización llamada a liderar los cambios que hemos de realizar. Sin una fuerza política que despliegue el quehacer de construir consensos a partir del país real, no hay reforma que pueda tener éxito, aunque la misma sea una convicción de las más altas autoridades del Gobierno.

Instamos a que la Primera Conferencia Nacional del PCC, último momento de la llamada generación histórica para aportar cambios sustanciales y convocar al pueblo a realizarlos, no pierda esta oportunidad. Sería inconveniente contener la esperanza en los grandes cambios y dejar pasar el tiempo para que otros, más adelante, sean quienes los lleven a cabo”.

Me he extendido en la cita porque, a mi modo de ver, refleja el conjunto de lo que venía afirmando. Esto es, que se trata de una actitud común a la crítica intelectual de izquierda, también llamada “constructiva” o “revolucionaria”, que el propio régimen alienta. Lo que no significa que Espacio Laical sea una revista que pertenezca a esta corriente ideológica. Pero es evidente que su crítica excluye a un poder que, en cualquier circunstancia, tiene que mantenerse tan inescrutable (y tan inalcanzable) como dicen que son los designios de Dios. Es decir, que debe permanecer fuera de la comprensión y de los juicios de valor que comprometan su imagen y, sobre todo, su discurso. Es lo que manifiesta concederle al PCC y a la “llamada generación histórica” el papel de líder en el proceso de cambios que se precisa.

Es cierto, sin embargo, que en la Cuba de hoy cuesta ver otra fuerza política capaz de liderar un proceso tan complejo. Como cuesta ver un líder que llene el enorme vacío de poder dejado por Fidel Castro. En la Cuba castrista, de hecho, cuesta ver cualquier cosa que el régimen se haya empeñado en ocultar. ¿Pero esa dificultad significa que sea así realmente?; ¿es decir, que solo el PCC puede liderar esos cambios? Sí y no. Si se parte de la realidad totalitaria existente en Cuba como una fatalidad inamovible y, por tanto, sin alternativa, obviamente. ¿Qué partido de la oposición podría ocupar el espacio del PCC sin convertirse también en partido único?

O sea, la premisa que se plantea en Espacio Laical (y que representa toda una vertiente de opinión dentro y fuera de la Isla), es de escepticismo. Y si son más o menos acertados los indicadores de la encuesta realizada en julio pasado por el Instituto Republicano Internacional (IRI), podría tratarse de un escepticismo realista. Según esa encuesta, alrededor del 70 % de los cubanos encuestados se muestra escéptico respecto a los cambios introducidos por Raúl Castro y el 52 % ni siquiera percibe evidencia alguna de reforma. Lo que puede explicarse precisamente a partir de lo mismo que lleva a que se adopte esa actitud de sumisión al poder establecido en la Isla desde 1959. Y es que ese poder mantiene intactos sus reflejos para reaccionar frente a todo lo que le amenace. La disyuntiva que plantea es simple: o se le deja hacer participando desde su bando según las reglas y los términos que él mismo fije, o se le enfrenta desde el bando contrario con la disposición de pagar el precio que haya que pagar y que, sin duda alguna, sería alto.

Si la opción es la primera, entonces ese “algo grande” debe quedar en la indefinición que hace viable (viable dentro de la geografía política oficial) su críptico planteamiento. Si es la segunda, entonces sí que se puede definir, aunque su posibilidad se vea obstaculizada por la reacción del régimen que, sin duda, opondrá calumnias, censura, rejas, tanques y lo que se precise para frenarlo.

En la mencionada encuesta hay otros datos reveladores que definen con claridad ese “algo grande” que el pueblo espera y que de momento solo reclaman abiertamente un puñado de cubanos y otros muchos que, sin proclamarlo, salen a buscarlo en el exilio. Los datos: Alrededor del 90 % de los encuestados apuesta por la economía de mercado y tres de cada cuatro apoyan las elecciones pluripartidistas, la libertad de expresión y, en general, la democracia.

A pesar de lo dicho, críticas y sugerencias como las de Espacio Laical son valientes y ponen el dedo en la llaga. Y, en su caso además —y esto es quizá lo más arriesgado— fijan un término: enero de 2012. Primera Conferencia Nacional del PCC.

¿Pero, de verdad cabe esperar que la llamada “generación histórica” sea capaz de aprovechar esa ocasión y de disponer lo necesario para que ese “algo grande” ocurra?

Al comenzar el Documento Base, en el acápite titulado “Fundamentos del partido”, escriben lo siguiente:

“El Partido Comunista de Cuba, marxista, leninista y martiano, en su condición de Partido único de la nación cubana, tiene como fortaleza y misión principal la de unir a todos los patriotas y sumarlos a los intereses supremos de construir el Socialismo, preservar las conquistas de la Revolución y continuar luchando por nuestros sueños de justicia para Cuba y la humanidad toda”.

Que cada cual extraiga la respuesta que ese párrafo le sugiera.


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Una pareja empuja un automóvil en La Habana, en esta foto de archivo.

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Proyecto. Documento Base. Primera Conferencia Nacional del PCC

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