Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Transición, Cambios, EEUU

Cuba en transición y las relaciones Cuba-Estados Unidos (II)

Esta es la segunda y última parte de una ponencia presentada en la XXIV reunión anual de la Asociación para la Economía Cubana (ASCE), que se llevó a cabo en Miami entre el 31 de julio y el 1 de agosto de 2014

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Inversión extranjera

El gobierno cubano cifra sus esperanzas en los empresarios foráneos para cubrir las necesidades mínimas de recapitalización y nuevas actividades a un ritmo de 2,5 mil millones de dólares anuales. La urgencia e importancia se evidenció en la convocatoria de una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional el 29 de marzo de 2014 para aprobar la nueva Ley de la Inversión Extranjera (No. 118, en vigor desde 28 de junio de 2014). “El proceso de descapitalización es uno de los hechos más negativos que se aprecian en la economía cubana desde hace años. En muchos sectores, la formación bruta de capital fijo, es decir, nuevas construcciones, instalaciones de maquinarias y equipos, y otras inversiones, comprendidas las reparaciones capitalizables, realizadas a partir de los años 1990 en diversos sectores, no alcanza para sustituir los medios básicos amortizados, por lo cual no puede haber modernización de la economía ni en la sociedad cubana, sino estancamiento y, en muchos casos, un retroceso neto de la capacidad productiva y de servicios en esferas vitales”, (Oscar Espinosa Chepe, Descapitalización a la cubana, febrero de 2003).

Por fin el gobierno, a través del vicepresidente Marino Murillo Jorge, en la reunión de la Asamblea Nacional, reconoció que “Cuba necesita de 2.000 a 2.500 millones de dólares anuales de inversión extranjera directa para llevar adelante su modelo socioeconómico socialista... El objetivo es que el país pueda alcanzar un crecimiento anual entre el 5 % y el 7 % del PIB, frente al 2,7 % actual, para lo que se necesita una inversión anual en torno al 20 %... Esto demanda un financiamiento externo con el que hoy el país no cuenta” (por carecer de ahorro), según reportó la televisión cubana.

Por su parte el doctor Omar Everleny, en una entrevista publicada en politico.es, el 27 de abril pasado, consideró que: “La inversión extranjera es una de las válvulas que puede ayudar a tener recursos para que este país crezca. Quedó claro que por esfuerzo propio es imposible remontar las vías de crecimiento. El ahorro interno es pequeño, Cuba ha llegado ya a un grado tal de descapitalización de las industrias y los servicios que realmente es un círculo vicioso, no tienes recursos para invertir porque los destina a consumir, dado que la ineficiencia impide producir muchos productos y hay que importarlos… Con tasas del 2 % como las actuales pasarán más de 20 años antes de poder duplicar el PIB”.

Las modificaciones más notables introducidas a la Ley no. 77, del 5 de septiembre de 2005, son los atractivos fiscales, como no pagar impuestos durante 8 años. Además fija un máximo de 60 días para responder las solicitudes de los empresarios, pero no se permite la libre contratación del personal que se mantiene a través de las empresas estatales, lo cual ha sido una de las principales demandas de los empresarios extranjeros. La agricultura se abrió a la inversión extranjera y también se prevé en cooperativas no agropecuarias, pero bajo gran control estatal. Coincidiendo con la entrada en vigor de la nueva ley, la prensa cubana informó sobre la realización del juicio, luego de haber permanecido varios años en prisión, al empresario canadiense Vahe Cy Tokmakjian y el exviceministro Nelson Ricardo Labrada Fernández, para quienes el fiscal pidió 15 y 20 años de cárcel, respectivamente, y el abono de $91 millones como reparación de los daños causados, así como a otros cubanos que ocuparon altos puestos administrativos. Representa no solo una advertencia sobre la corrupción, sino una evidencia sobre el sistema judicial cubano. En la sesión de la Asamblea Nacional tanto Raúl Castro como Marino Murillo se refirieron a que los organismos y entidades empresariales tienen que actualizar la cartera de oportunidades para concretar, en el menor tiempo posible y sobre bases mutuamente ventajosas, la captación de inversiones de capital extranjero para dinamizar el desempeño de la producción y los servicios. Esto augura que las inversiones extranjeras demorarán, por lo que su efecto en la economía no será en el corto plazo.

Preparando la época “post”

Avizorando las potencialidades de Cuba para la época “post”, al tiempo que se procuraba neutralizar los influjos de Hugo Chávez aupados por Fidel Castro mediante la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), los gobiernos latinoamericanos de variados signos acomodaron la teoría de la “unidad en la diversidad”. Entusiasta actuó el amigo Lula da Silva, presidente del Brasil, siempre pretencioso de imponerse como potencia en Sudamérica y el Caribe, fortalecido en su condición de país emergente (miembro de los BRICS), y su sucesora Dilma Rousseff ha continuado el manejo. Muy a propósito resultaba para Raúl Castro la teoría de que sus cambios en Cuba merecían la integración a todos los mecanismos posibles de la zona, al tiempo que continuaba impulsando con Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador, Evo Morales de Bolivia y Daniel Ortega de Nicaragua el aislamiento de Estados Unidos y Canadá, incluso mediante la creación de mecanismos paralelos con el fin último de reemplazar a la Organización de Estados Americanos (OEA). No obstante, en junio de 2009, la OEA levantó la suspensión al gobierno de Cuba adoptada el 31 de enero de 1962 en Montevideo, Uruguay. Brindó así la oportunidad de que solicitara la reincorporación, lo cual habría contribuido a su participación en la V Cumbre de las Américas, efectuada el 21 de septiembre de 2009, en Puerto España, Trinidad y Tobago. Pero el gobierno cubano no estaba dispuesto a aceptar la Carta de Derechos Humanos de la OEA. Esa conferencia fue la primera a la que asistió el presidente Barack Obama. No parece casualidad que en los esfuerzos por enrarecer el ambiente hacia Estados Unidos, el contratista Alan Gross fuera detenido poco después, en diciembre de 2009. También coincidió con el inicio de la política proactiva de la Administración Obama hacia Cuba. Las autoridades cubanas con sus acciones han negado y obstruido sus declaraciones de voluntad de diálogo con Estados Unidos y demostraron preferencia por la confrontación, ya que facilita culpar al “enemigo imperialista” de todos los desastres que ellos mismos ejecutan en Cuba. En realidad no desean el levantamiento del embargo que ha servido durante 54 años como justificación a sus fracasos y la represión.

Nuevamente surgió el problema de la participación del gobierno cubano durante los preparativos de la VI Cumbre realizada en Cartagena de Indias, Colombia. La esmerada diplomacia colombiana llegó a involucrar directamente al presidente Juan Manuel Santos, que viajó a La Habana para explicar a Raúl Castro la imposibilidad de invitarlo, a comienzos de marzo de 2012, por breves horas; oportunidad que aprovechó para visitar a Chávez convaleciente de una operación. El primer ministro de Canadá apoyó al presidente Obama en el rechazo a la participación de Cuba. En el evento, Stephen Harper recordó que Cuba no cumple la Cláusula Democrática aprobada en 2001 por los países reunidos en la Cumbre de las Américas de Quebec, según declaró su director de comunicaciones.

El presidente Obama abordó el asunto en su discurso, aunque sin mencionar a Cuba. “…Cuando se piensa en los extraordinarios éxitos en Brasil, los éxitos en Colombia, gran parte de eso es la gobernabilidad. Considero que no se puede tener a largo plazo economías exitosas, si no se han seguido algunos principios básicos: democracia y el respeto a la ley, observancia de los derechos humanos, la libertad de expresión. Y creo también la seguridad personal, la capacidad de la gente de sentirse que si trabajan afanosamente pueden lograr, y tienen motivación para empezar un negocio y saber que recibirán el resultado de su propio trabajo. Y solo deseo felicitar a Brasil y Colombia, que vienen de distintas tradiciones políticas, pero parte de la razón por la cual tienen crecimiento es que los gobiernos han trabajado eficientemente en cada país. Y pienso que cuando miramos como nos vamos a integrar más y beneficiarnos de oportunidades crecientes en el futuro, es importante que no ignoremos cuan importante es tener un gobierno limpio, transparente y abierto que trabaja para el pueblo… Se hacen negocios bien, cuando se sabe que es una sociedad que funciona bien y que hay un gobierno legítimo que cuida a su pueblo”. En esa ocasión se refirió a que hay muchas áreas de cooperación, pero la prensa destaca las controversias de las cumbres, y que a veces esas controversias son anteriores a su nacimiento. En Miami durante un encuentro con cubanos opositores y cubanoamericanos, en diciembre de 2013, reiteró que cuando se inició el diferendo con Cuba él no había nacido.

¿Los mandatarios de América Latina y el Caribe tienen verdaderamente una voluntad progresista y democrática para contribuir a la transición en Cuba? ¿Desean eliminar el embargo por su inoperancia? Los intereses por lograr la eliminación de los escollos impuestos por el embargo a sus negocios, posicionar sus empresas antes de tener que pujar con las más competitivas empresas norteamericanas, e influir en un futuro gobierno cubano, podrían estar detrás de sus esfuerzos mancomunados frente a Estados Unidos y Canadá, así como de la teoría de la integración en la diversidad.

El proceso comenzó a consolidarse en 2008 con la incorporación del gobierno de Cuba al Grupo de Río (fundado en 1986 como mecanismo de consulta y concertación política), justamente poco antes de su desaparición para dar paso a Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en la Cumbre de la Unidad, constituida por la XXI Cumbre del Grupo de Río y la II Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC), en la Riviera Maya, los días 22 y 23 de febrero de 2010. La Primera Cumbre de CELAC se efectuó en Caracas, en diciembre de 2011, presidida por Hugo Chávez; la Segunda Cumbre en Santiago de Chile, febrero de 2012, encabezada por Sebastián Piñera, y la Tercera Cumbre en La Habana, presidida por Raúl Castro, mayo de 2013.

Por su parte Rusia está estrechando sus lazos con Cuba, deshaciendo el entuerto de la deuda. La Duma-Parlamento ruso ratificó el acuerdo bilateral que prevé la cancelación del 90 % de la deuda de alrededor de $35.200 millones, y el 10 % restante para ser utilizado por sus empresas a lo largo de 10 años, según información de AFP del 4 de julio de 2014. También han cancelado las deudas con Japón y México, y en diciembre de 2013 una delegación del Club de París sostuvo conversaciones en La Habana. En la sesión de la Asamblea Nacional de julio de 2004 se anunció escuetamente la decisión del gobierno cubano de emitir bonos del Estado.

China ha avanzado con cautela. Su actividad podría impulsarse con la visita del presidente Xi Jinping a La Habana a mediados de julio de 2014, que si bien es la primera desde que asumió la presidencia, resulta la segunda, pues viajó a Cuba cuando ya se esperaba que asumiera las máximas posiciones en China.

La Unión Europea, congelada por el gobierno cubano durante más de 10 años, actualmente está inmersa en negociaciones para normalizar las relaciones, cuando 17 de sus 28 países ya han establecido acuerdos bilaterales. Posiciones conjuntas dan mayor fuerza a las negociaciones, que incluyan el respeto a los derechos humanos y programas de cooperación beneficiosos a las comunidades cubanas.

Relaciones Cuba-Estados Unidos

Cuba y los cubanos estamos inmersos en un proceso que, para comprenderlo desde afuera, requiere aparcar las ideas preconcebidas y las experiencias de transición de otros países. Este país no es aquel ni los cubanos somos aquellos. Han trascurrido 55 años, más del 70 % de la población nació después de 1959 y creció en un ambiente de carencias, promesas incumplidas, robo, mercado clandestino, aspiraciones imposibles, simulación, instrucción deficiente, educación torcida, censura, autocensura para lograr progresar en el estudio, el trabajo, obtener un permiso de salida porque “si no te gusta la revolución, te vas.” Y tantas cosas más, difíciles de nombrar y explicar. Los dirigentes pretendieron convencer de que este es el mejor de los mundos posibles, pero desde hace años los cubanos han dejado de creer y viven un proceso de cambio en sus mentes, que es irreversible. La nación está destruida en los aspectos físico, económico, político, social, cívico, medioambiental, y sobre todo de los valores éticos y morales.

Cuba atraviesa un período de transición, al que Estados Unidos está contribuyendo mediante la política proactiva de la Administración Obama iniciada en 2009. El envío de remesas ha permitido la mejoría apreciable de las precarias condiciones de vida de una parte amplia de la población e inclusive el fomento de los negocios privados a través de los cuentapropistas, propiciando la progresiva independencia económica. En 2013, las remesas familiares en efectivo se calculan en $2.777 millones y el valor de las mercancías llegadas en $3.506 millones, según The Havana Consulting Group (YHCG).

Las visitas de familiares y amigos, además de la felicidad por el reencuentro, han demostrado que en Estados Unidos hay oportunidades para todas las personas trabajadoras con ambición de superación. Los viajes desde la Isla de personas de todas las capas sociales y profesiones han abierto las fronteras impuestas a los conocimientos y la convivencia humana. En agosto de 2013, Estados Unidos comenzó a entregar visas de no emigrante por cinco años y múltiples entradas, para visitas familiares (B2) y viajes de negocios o por razones profesionales como exhibiciones artísticas, conferencias y eventos académicos y culturales (B1). Ese año totalizaron 32.254 visas de visitantes y 24.727 para inmigrantes —el acuerdo con el gobierno cubano es de 20.000 visas de inmigrantes anuales, de manera que se está sobrepasando la cifra. En la primera mitad de 2014 se otorgó la cifra récord de 19.500 visas de ambos tipos, para un incremento de 27 % con respecto a igual período del año precedente. Como se puede apreciar, el gobierno norteamericano amplió el otorgamiento de visas en correspondencia con las mayores posibilidades de viajar conferida por la Ley Migratoria de enero de 2013, aprobada por el gobierno cubano. (Cifras de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, publicadas por Diario de Las Américas). Por otra parte, 599.426 personas de origen cubano y 102.396 estadounidenses sin origen cubano viajaron a la Isla en 2013, según THCG. Los norteamericanos que han recibido permiso para visitar Cuba han contribuyendo igualmente a la elevación del nivel cultural, musical, deportivo, científico, académico, así como al empoderamiento de los cubanos, compartiendo sus especialidades, experiencias e ideas. Al mismo tiempo tienen la posibilidad interactuar con la población, conocer la situación existente y explorar las posibilidades de asistencia y negocios futuros en el país. Sin embargo, no pueden viajar libremente a Cuba, único país a donde tienen prohibido hacerlo.

En Estados Unidos, el cuestionamiento de embargo sí, embargo no, debe posponerse, porque sería continuar la estéril disputa muy utilizada por quienes siempre han promovido la confrontación sin lograr cambios en Cuba, y ha servido al aislacionismo, la represión y la propaganda por parte del gobierno cubano. La ampliación de la política proactiva de la actual Administración, mediante acciones adicionales en el marco de las prerrogativas del presidente Obama, tendría resultados muy positivos, como se han apreciado desde 2009. En el curso de muchos años, algunos cubanos independientes de adentro, como Oscar Espinosa Chepe y Miriam Leiva, e instituciones y personalidades cubanoamericanas y norteamericanas en Estados Unidos, como Cuba Study Group, Brookings Institution, la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana, El Consejo de las Américas, el Preterson Institute, Atlantic Council, y otras, han realizado estudios y propuestas.

Muchas de esas propuestas y otras, adecuadas al impacto positivo que han tenido las medidas proactivas adoptadas por la Administración Obama desde 2009 y a la actual situación en Cuba, están contenidas en la “Carta Abierta al Presidente Obama: Apoyo a la Sociedad Civil en Cuba”, suscrita por más de 40 notables personalidades políticas republicanas y demócratas, militares, académicas, diplomáticas y empresariales, publicada en mayo de 2014. Su objetivo es que Barack Obama utilice su autoridad presidencial para amplia la política pueblo a pueblo con el objetivo de contribuir al desarrollo del trabajo independiente y la sociedad civil en general. A continuación un resumen de las propuestas para profundizar los cambios ya en curso mediante mayor libertad a las organizaciones y personas privadas para directa e indirectamente servir de catalizador para un cambio significativo en Cuba:

1) Ampliación y salvaguarda de los viajes a Cuba para todos los norteamericanos; 2) Incremento del apoyo a la sociedad civil cubana; 3) Priorizar compromisos en áreas de interés mutuo; 4) La Administración Obama debería dar pasos para asegurar a las instituciones financiera que ellas están autorizadas a procesar todas las transacciones financieras necesarias e incidentes para todas las actividades con licencias.

Por su parte, Tomas J. Donohue, presidente y director ejecutivo (CEO) de la Cámara de Comercio de Estados Unidos encabezó una delegación a Cuba en junio de 2014, con el “objetivo de conocer más sobre las reformas, determinar si han realizado cambios reales y duraderos, y encontrar vías para estimular el sector privado en ciernes cubano”. En 1999, visitó el país, y ha favorecido el levantamiento del embargo.

Las encuestas realizadas en el primer semestre de 2014 por el Atlantic Council, la Universidad Internacional de la Florida y el Miami Herald demostraron la tendencia creciente en Estados Unidos a favorecer el mejoramiento de las relaciones bilaterales, no solo por parte de los norteamericanos, sino incluso de los cubanos residentes en Florida. Interesante resulta la coincidencia en favor de pasos progresivos en lugar del levantamiento súbito del embargo y el beneficio de permitir a los norteamericanos viajar sin restricciones a Cuba.

En el marco de la exploración de la Cuba actual, Eric Schmidt, presidente de Google, Jared Cohen, director de Google Ideas, Brett Perlmutter y Dan Keyserling estuvieron en La Habana el 28 y 29 de junio, “con el objetivo de promover una Internet libre y abierta”, según expresó Cohen reportado por Yoani Sánchez, con quien se reunieron los visitantes, luego de sostener conversaciones con funcionarios, jóvenes de escuelas politécnicas y realizar una visita guiada a la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Resultan muy ilustrativas las opiniones de Schmidt quien, según lo publicado, consideró que la Isla está en la década de los noventa en cuanto a Internet, fuertemente censurada y con una infraestructura hecha de componentes chinos; el embargo no tiene ningún sentido para los intereses estadounidenses; las restricciones a la información tienen aún menos sentido si se piensa que Cuba importa una gran cantidad de alimentos de Estados Unidos como comercio compasivo. Las importaciones de alimentos de Cuba son importantes, pero también lo es la importación de herramientas para el desarrollo de una economía del conocimiento; Cuba tendrá que abrir su política económica y de negocios, y Estados Unidos tendrá que (…) abrir el embargo. Considero que el gobierno cubano tendrá que ampliar los servicios de Internet para satisfacer las necesidades de los nuevos inversores extranjeros que aspira atraer, lo cual podría repercutir en la extensión a la población, si bien establecerá controles similares a los existentes en China, para lo cual se prepara desde hace tiempo.

Alan Gross es el valioso rehén desde el 12 diciembre de 2009. La actuación del gobierno cubano recuerda sucesos ocurridos durante administraciones norteamericanas que procuraron avanzar hacia una distensión en las relaciones. El presidente Jimmy Carter fue premiado con el éxodo de Mariel en 1980, mientras que el presidente Bill Clinton tuvo que firmar la Ley Helms-Burton para el recrudecimiento del embargo y perdió su poder constitucional sobre la política exterior al pasar al Congreso la decisión de levantar el embargo, debido al derribo de dos avionetas de la Organización Hermanos al Rescate, donde murieron 4 tripulantes. (También en 1980 su reelección como gobernador de Arkansas fue dañada por la “invasión de marielitos” en ese estado).

El gobierno cubano cambiará su demanda de canjear al contratista norteamericano por los 5 (ahora 3) prisioneros cubanos condenados como espías en Estados Unidos, según sus necesidades e intereses. En este caso, el influjo de Fidel Castro —o su escuela— aflora. No sería extraño que se esté utilizando a Alan Gross para detener la ampliación de la política proactiva de la Administración Obama, cuya diplomacia “pueblo a pueblo”, coincidentemente desde 2009, ha tenido un impacto muy favorable en la vida y las ideas de los cubanos. Lamentablemente, Gross ha sufrido los rigores de la prisión isleña, y la negación de permiso para acompañar a su madre durante la grave enfermedad hasta la muerte de la Sra. Ethel Gross, el 18 junio de 2014. No obstante, un prisionero cubano recibió permiso de las autoridades de Estados Unidos para viajar a Cuba en dos oportunidades por casos similares. El excontratista ha dado señales de estar dispuesto a atentar contra su vida, al tiempo que su salud se reciente progresivamente.

El gobierno, el Congreso, organizaciones, personalidades norteamericanas e internacionales, y dignatarios de las instituciones judías realizan permanentes esfuerzos por lograr su excarcelación y el retorno a su familia. Gross podría ser liberado en cualquier momento, ya sea porque su estado de salud física y mental acerque un desenlace fatal, que no convendría a las autoridades cubanas, porque el deterioro de la situación económica, política y social de Cuba aconseje el mejoramiento de relaciones con Estados Unidos, o por algún otro interés de las autoridades cubanas.

Conclusiones

La transición ocurre en Cuba desde hace varios años. Raúl Castro pretender dejar consolidado el poder absoluto a sus herederos, cuando realice el inevitable relevo generacional. El Presidente aplica reformas incapaces de impulsar la economía, pues un sistema probadamente fracasado no se puede actualizar, sino cambiar. A pesar de haber desmontado gran parte de los métodos y planes voluntaristas impuestos por Fidel Castro durante 47 años, el mantenimiento del férreo control del Estado-Partido y la planificación socialista, el desprecio por el mercado y las trabas a la creatividad individual, fundamentalmente, entrampan los cambios realizados para no cambiar nada.

Los próximos 4 años serán cruciales en Cuba. El gobierno sabe que su capacidad de sobrevivencia depende de la reactivación de la economía nacional, pero también de la situación social y política. La llamada actualización del modelo económico no ha logrado comenzar a reactivar la producción nacional y en 2014 con la nueva Ley de Inversiones Extranjeras se pretende lograr $2,5 billones anuales para recapitalizar la industria, la infraestructura y los servicios, pero los empresarios están cautelosos y las inversiones que se logren demorarán en el proceso de aprobación, ejecución y resultados. También los próximos 4 años son muy importantes porque Raúl Castro tiene 82 años de edad, anunció su retiro oficial para 2018, y actualmente está en curso el posicionamiento para la sustitución de los dirigentes ancianos. Aunque el Presidente-General ha situado a los militares en los principales puestos del Partido Comunista, el gobierno y el Estado, no puede preverse quien será el sustituto y su equipo.

Estados Unidos no debe continuar el auto-aislamiento, únicamente beneficioso a los gobernantes de Cuba, que han promovido el enclaustramiento para mantener desinformado al pueblo, sin contacto con la realidad internacional, y que la situación interna no se conozca en el extranjero ni se interactúe con la población. La Administración Obama debe ampliar la posibilidad de enviar remesas, equipos e insumos; proporcionar asistencia técnica y entrenamiento no gubernamental a quienes gozan de cierta independencia, como los cuentapropistas y agricultores; continuar favoreciendo las actividades de todas las esferas posibles, con cursos y conferencia en ambos países, así como flexibilizar las participación de empresarios y comerciantes privados norteamericanos; y permitir a todos los norteamericanos viajar a Cuba. Debe tenerse en cuenta que las empresas norteamericanas están siendo impedidas de -potenciales negocios en Cuba, mientras las de cualquier otro país pueden asentarse en esferas fundamentales e incluso posicionarse frente a las costas de Estados Unidos en preparación para cuando se permita el comercio y el turismo entre ambas naciones. Al mismo tiempo, Cuba no puede beneficiarse de los conocimientos, experiencias y tecnología que es base del desarrollo y el progreso. Una ampliación de la política proactiva contribuiría al avance de la sociedad civil que podría disfrutar de un ambiente más propicio. Igualmente propiciaría a los norteamericanos conocer e interactuar en el país.

Muy positivo resultaría la participación de los cubanoamericanos en la reconstrucción de Cuba desde ahora, pues tienen todo su derecho a hacerlo, y porque darían un gran aporte con sus conocimientos, experiencias y potencialidad económica. Queda por parte de las autoridades cubanas contribuir a que Cuba se beneficie de un ambiente de cooperación y entendimiento con sus nacionales y con Estados Unidos.


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El presidente estadounidense Barack Obama (izquierda) estrecha la mano al gobernante cubano Raúl Castro, antes de ofrecer su discurso en el memorial en honor al fallecido líder sudafricano Nelson Mandela, en esta foto de archivo.