Actualizado: 11/11/2019 11:18
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Contaminación ambiental, Polución

Del agua que bebemos y el aire que respiramos (II)

Resulta un chiste que el Ministerio del Interior inspeccione el estado técnico de los vehículos, si nunca detecta los problemas

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¿Ha estado usted caminando por la acera, mirando atentamente donde pone el pie para no sacar un esguince y repentinamente percibe un ruido ensordecedor, su visión se nubla, su garganta y ojos se irritan y sus pulmones jadean sofocándose en busca de aire?

No, no se trata de una patología médica, porque al igual que usted todas las personas que lo rodean experimentan los mismos síntomas.

Permítame aclarar la situación, esto es lo que experimentan muchos cubanos de a pie mejor conocidos como peatones, varias veces al día mientras recorren las calles de sus pueblos y ciudades cuando repentinamente hace su aparición un vehículo automotor en pésimas condiciones técnicas.

Por la velocidad a la que se propaga el sonido, ya usted presiente lo que se avecina. Los más precavidos toman una buena bocanada de aire y practican apnea hasta que pase lo peor, pero a menos que usted sea un buzo profesional eventualmente tendrá la necesidad de llevar aire nuevamente a sus pulmones. No todos son consientes del daño que provocan estos gases envenenados al cuerpo pero el malestar y la irritación es inevitable porque estamos siendo expuestos masivamente a uno de los desecho más tóxicos que pueda imaginar.

Los gases de escape son en mi opinión el desecho contaminante que afecta a más personas cada día y no hay forma de evadirlo. El humo del tabaco es prácticamente inofensivo cuando se le compara con el esmog.

El tipo más comúnmente reconocido de contaminación del aire es la niebla tóxica o esmog. Los ingredientes de este cóctel mortal son el dióxido de azufre, el dióxido de nitrógeno, aerosoles y micro partículas pero el premio se lo lleva el monóxido de carbono.

Estos gases son especialmente dañinos para personas en edad avanzada, niños y personas con problemas cardiacos o pulmonares como enfisema, bronquitis y asma. Las micro partículas llegan tan profundo dentro de los bronquios que no pueden ser expectoradas así que inflaman las vías respiratorias, disminuyendo la capacidad de trabajo de los pulmones. Causa falta de aliento y dolor cuando se inhala fuertemente, así como tos y silbidos de las vías respiratorias. También causa irritaciones en los ojos y en la nariz; seca las membranas protectoras de las mucosas de la nariz y la garganta, interfiriendo con la habilidad del cuerpo para luchar contra las infecciones, la influenza y la tuberculosis; y por lo tanto, incrementando la susceptibilidad a las enfermedades.

Se dice que el esmog es un grave problema en las grandes ciudades pero en el caso de Cuba esto ocurre hasta en el batey de un ingenio. Los principales responsables son los camiones y vehículos pesados que emplean diesel, pero yo me he sorprendido con los escapes de una moto MZ o un viejo auto Lada. Otra peculiaridad del caso cubano es que no es un fenómeno a gran escala como se puede observar en Ciudad México o Pekín sino que sorprende de forma intermitente a los transeúntes el paso de un vehículo que desecha una estela de humareda blanca o negra en el peor de los casos dejando la calle literalmente a ciegas.

Solo puedo comparar estos artefactos humeantes con los equipos de fumigación que recorren las zonas infestadas de mosquitos Aedes Aegypti. Los choferes de estos trastos sobre ruedas son casi siempre conductores profesionales con chapas estatales o transportistas particulares, dígase camiones de pasaje, taxis almendrones y alguno que otro vehículo automotor de difícil clasificación más conocidos como riquimbilis. Lo único que tienen en común todos estos choferes es una total ausencia de compasión por el prójimo. “Si mi carro camina lo demás no importa”

En la mayoría de las “sociedades civilizadas” existen estrictas normas para la circulación de vehículos automotores. Los estándares de emisiones regulan los límites máximos en cada país, región o ciudad. Esto significa que algunos vehículos pueden ser prohibidos o, en algunos casos, deben pagar un tributo si entran en las Zonas de Bajas Emisiones. Así se estimula la aplicación de tecnologías limpias como el empleo del convertidor catalítico o catalizador, (componente que sirve para reducir hasta en un 75 % los gases nocivos expedidos a partir de la combustión interna), filtro de partículas diésel, también denominado DPF, (es un dispositivo diseñado para eliminar la materia particulada, un vehículo con filtro instalado no emitirá humo visible de su tubo de escape), continuamente se trabaja por incrementar de la eficiencia del motor y se han hecho más populares los vehículos híbridos y eléctricos. En general los gases de escape son mucho menos nocivos que hace una década, gracias a las normas sobre emisiones.

En el caso de Cuba tengo entendido que también existen normas en este sentido lo que pasa es que nunca se aplican o solo de forma ocasional. Los inspectores de transito, la policía, el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio ambiente son los responsables de poner límites a esta peligrosa tendencia, pero en la práctica solo han demostrado ser otra estructura parásita del estado y cumplen funciones estrictamente burocráticas.

El CITMA no está para cuidar el medio ambiente si no para cuidar los bosques del Rey, exportar pellejos de cocodrilos, y conchas de carey. El CITMA no sabe como hacer valer las regulaciones medioambientales pero ha aprendido eficientemente a recolectar todo el dinero que pueden de las ONGs.

El Ministerio del Turismo le saca una jugosa tajada a la pesca de la aguja, a los arrecifes, las playas y los bosques, por eso hay que cuidarlos. A eso se resume las acciones del estado. ¿Qué importan las plantas de tratamiento de residuales, los ríos infestados con aguas negras, o las plantas de asbestocemento liberando nubes de polvo a la atmósfera?

Parece entonces un chiste que el Ministerio del Interior inspeccione el estado técnico de los vehículos (en el popularmente conocido “somaton”), para otorgar el permiso de circulación si nunca detectan los problemas. Es asombroso lo que cuarenta dólares pueden hacer para silenciar conciencia de un funcionario. Luego cuando un auto, camión o lo que sea es detenido en la vía, hay más interés por registrar que lleva en el maletero que por controlar su estado técnico. El tráfico de alimentos y de bienes materiales es más preocupante para el Misterio del Interior que la salud de los habitantes. Nada me sorprende menos. Estos soquetes prefieren tener dinero fácil en los bolsillos que preservar la salud de sus hijos y padres ancianos.

Otro tanto se les pude apuntar a los jefes de empresas y altos dirigentes del gobierno.

―¿Vamos a gastar un dineral en mejorar el parque automotor y remotorizar los vehículos? Que va, eso reduce el gasto de diésel y así tengo menos margen para el invento, además si voy a gastar en vehículos de calidad, primero que nada hay que cambiar el carro de los jefes, no es lo mismo ir de gira a provincia con un Hyundai de segunda mano que en un Audi de lujo con aire acondicionado, esos salen un poco más caros pero “esta cosa del calentamiento global está metiendo unos calores en Oriente que no hay quien se lo meta”.

―¿Venderles autos nuevos y motores a los propietarios particulares? ¿Tú estás loco? Mañana se me arma tremenda revolución por las calles de la Habana. Gente pa` arriba, gente pa` abajo, eso es tremendo peligro para la seguridad nacional. Además esos cacharros coreanos gastan muy poquito, se me caen las ventas en los CUPET.

―¡¿Qué en vez de sustituir lo que ya está en la calle libere las ventas en agencias?! Na, tú tienes que estar jugando. Mira las calles como están de malas ¿después quién las va arreglar?

―¿Cobrar el peaje? A mira eso si es una buena idea. Lo vamos a tener en cuenta en la próxima reunión del Partido.

Lo único que desea este cubano de a pie es respirar un aire más limpio. ¿Será eso mucho pedir?


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