Actualizado: 14/08/2020 10:52
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Red, Avispa, Espías

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Espiar en pareja matrimonial tiene sus ventajas

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El 9 de enero de 2001, el Jeral hispano de Miami notició que el espía confeso Joseph Santos [Mario] había revelado su fracaso en la misión revolucionaria de penetrar el Comando Sur de Estados Unidos. Al preguntarle Paul MacKenna, abogado defensor del oficial de la Red Avispa Gerardo Hernández [Giro], si para dar partes al Centro en La Habana usaba información del Miami Herald, Santos corrigió: “De El Nuevo Herald. Así no tenía que traducirla”.

Al percatarse de que este espía no dominaba bien el inglés, MacKenna preguntó a Santos cómo pensaba recoger información de inteligencia sin poder siquiera tomarse una cerveza con los militares. El espía contestó que se entendería con ellos “despacito [y] aunque fuera un limpiapisos [allí], con mi entrenamiento y mis ojos [podía] conseguir alguna información”. MacKenna repuso: “¿Sobre el color de los uniformes?”.

Santos conversos

Santos era testigo de cargo, pues había pactado con la fiscalía y echado pa’lante a otro oficial de la red, Ramón Labañino, y al agente Fernando González. Aquel espía embarajó con que “me dijeron que penetrara al Comando Sur, pero no específicamente obtener información secreta. No llegamos a ese punto”, como si el FBI no hubiera descifrado los mensajes de la Operación Surco. No obstante, lo más que pudo hacer Santos en año y medio, además de refritar al Jeral hispano de Miami, fue sacar fotos del edificio en construcción para la nueva sede del Comando Sur, que se trasladó de Panamá a El Doral (Florida) en 1996.

A poco de caer en la redada del 12 de septiembre de 1988, Santos arregló con la fiscalía servirle de testigo a cambio de sentencia benigna, que finalmente quedó en cuatro años. Había venido en 1993 a espiar con su esposa Amarylis Silverio [Julia o Margot], quien encajó tres años y medio. Ambos habían sido profesores de disciplinas de computación en la Universidad Central de Las Villas (Santa Clara).

Mejor en pareja

Tal como ilustra la serie de televisión The Americans (FX Network, 2013-18) [1], espiar en pareja matrimonial tiene sus ventajas. La Red Avispa sirve de ejemplo. Además de Joseph y Amarylis, llegaron o estuvieron por llegar al panal otros matrimonios:

  • Nilo [Manolo o Nicolo] y Linda [Judith], quienes pactaron igualmente con la fiscalía para rebajar sus condenas a siete añitos
  • George [Luis] y Marisol [Margot] Garí, detenidos en Orlando (Florida) casi tres años después de la redada. Enseguida se declararon culpables y encajaron 7 y 3 1/2 años de cárcel, respectivamente
  • René González [Castor] y Olga Salanueva [Ida], quien como estaba acabadita de llegar al efectuarse la redada pasó 3 meses en prisión y salió deportada, mientras que su esposo fue condenado a 15 años y sería el primero de Los Cinco que volvió
  • Daniel Rafuls [José] y Vivian Sabater [Tania], exprofesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, quienes entendieron el riesgo en el recto sentido aristotélico de acercarse lo terrible y espantaron tempranito para Cuba
  • Edgerton Ivor Levy [Ariel] y su esposa Ivette Bermello [Laura], exprofesores también de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, quienes optaron igualmente por seguir a Aristóteles, pero en eso de que el cambio siempre es dulce. Nada más que pusieron un pie en USA se comunicaron con el FBI
  • Gerardo Hernández [Giro] y Adriana Pérez [Bonsai], quien estaba lista para entrar en USA cuando el FBI se llevó en la golilla a su esposo

Así mismo aflora otro rasgo peculiar de la Red Avispa: una cohorte de ciudadanos americanos por nacimiento que fueron repatriados a Cuba siendo chiquitos —por ejemplo: René González (Chicago, 1956), Linda Hernández (Nueva York, 1957) y George Garí (Brooklyn, 1957)— pero ya mayorcitos regresaron a USA como espías de Castro.

Fracaso sistémico

El primer clip de la película Red Avispa (2019) recrea una de las pocas ocasiones en que sus agentes habrían tenido algo que celebrar. Castor [interpretado por Edgar Ramírez] informa a Giro [Gael García Bernal] sobre el plan de atentado contra Castro en Isla Margarita (1997). Ida [Penélope Cruz], esposa de Castor, remacha con el anuncio de que está embarazada [Foto].

El abogado MacKenna se mofó del espía arrepentido Santos porque mandaba recortes de periódicos como información de inteligencia. Peor aún es el caso del agentón Fernando González-Llort [Vicky], a quien EcuRed presenta cual cumplidor revolucionario de las misiones de control y obtención de información sobre el accionar de exiliados contrarrevolucionarios, entre ellos “el conocido terrorista Orlando Bosch”.

A esta tarea redujo falsa y puerilmente Castro la razón de ser de la Red Avispa, pero incluso en este sentido nada significativo parece haberse logrado. En la vista judicial para su sentencia —el martes 18 de noviembre de 2001— González-Llort alegó que “Bosch continúa conspirando desde Miami para cometer actos terroristas contra Cuba” y aportó como única prueba esto:

“El pasado 22 de agosto se publicó en The Miami Herald un anuncio a página completa en el que un llamado Foro Patriótico Cubano establece entre sus principios que reconocen y apoyan el uso de cualquier método en la lucha contra Cuba. Uno de los firmantes de esa declaración es Orlando Bosch. Con tal impunidad actúa”.

Hasta la Inseguridad del Estado sabe perfectamente que firmar declaraciones alardosas para sacarlas en medios de prensa o redes sociales indica más bien que ni siquiera se conspira, mucho menos para cometer actos terroristas. Al parecer González-Llort, Santos y otros leían periódicos para Castro y de este modo eran más bien espías superfluos.

Coda

Al toparse con el artículo de Tad Sulcz “Anti-Castro Units Trained to Fight at Florida Bases” (NYT, 7 de abril de 1961), JFK comentó a su secretario de prensa Pierre Salinger: “Castro doesn’t need agents over here. All he has to do is read our papers” [2].

Notas

[1] Dizque inspirada en el matrimonio de espías rusos Vladimir y Lidia Guryev, disfrazados de americanos [Richard y Cynthia Murphy] desde mediados de la década del 90 y arrestados el 27 de junio de 2010 en Montclair, Nueva Jersey.

[2] Peter Wyden, Bay of Pigs, Simon and Schuster, 1979, 155.


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