Actualizado: 21/07/2019 2:08
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Drogas, Marihuana, Medicina

El hombre que dijo no a la marihuana en Cuba (II)

Segunda entrega de un artículo que se publica en tres partes

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¿Quién es el hombre que tan contundentemente se ha pronunciado en Cuba contra la legalización de la marihuana, sin duda con el respaldo oficial de la Isla pero a contrapelo de lo que parece ser la tendencia universal a su aceptación?

La Revista Médica Electrónica Portales Medicos.com, publicación electrónica de periodicidad quincenal dirigida a los profesionales de la salud de habla hispana ha calificado al Dr. González Menéndez, como un hombre fuera de serie. En la revista ha aparecido una extensa biografía del médico cubano titulada: Prof. Ricardo González Menéndez. Paradigma de la Psiquiatría en Cuba, escrita por Arnaldo Barbón Sánchez, Margot Díaz Ramírez y Yordan Quirch Linares, de ella extraemos los siguientes datos:

Nació Ricardo González Menéndez en Pinar del Río (según Ecured el 15 de enero de 1936), hijo de un pequeño comerciante asturiano y una cubana maestra de primaria. Es el segundo de tres hermanos, todos médicos. Inició sus estudios Universitarios de Medicina en La Habana en 1953. Realizó el internado vertical en Psiquiatría, terminando su carrera de medicina con 28 excelentes y 2 notables en 30 asignaturas.

En 1967, tras desempeñarse en diversos servicios vinculados a la medicina rural, pediatría, higiene y epidemiología en provincias del interior se traslada a La Habana donde comienza su residencia en Psiquiatría en los Hospitales Comandante Fajardo y Calixto García.

Culminará su residencia en con máxima calificación y la felicitación del tribunal por un trabajo sobre los “Aspectos bio-psico-sociales de la enfermedad coronaria aterosclerótica en Cuba”.

En los últimos 33 años el médico se especializaría su en la rehabilitación psicosocial del esquizofrénico, el alcohólico y otros drogadictos.

Como autor o coautor de numerosas publicaciones, algunas de ellas premiadas, Ricardo González Menéndez ha abordado temas tan diversos como son; los servicios de salud de las gestantes, la relación médico-paciente, ética médica, psiquiatría de enlace, prevención del acto médico dañino, propedéutica y clínica psiquiátricas, comunidad terapéutica, psicoterapia, psicofarmacología, psicología y psiquiatría para médicos generales, trastorno psiquiátrico menor, para médicos generales, alcohol y otras drogas, epidemiología, humanismo, y hasta humor.

En cuando a la labor docente del Dr. la revista digital especializada en temas médicos nos cuenta que ya en su primer año de médico rural había fundado una escuela para auxiliares de enfermería y dos años después recibía rotaciones de alumnos de medicina de Santiago de Cuba. Una vez graduado de especialista de primer grado en psiquiatría fue ubicado en septiembre de 1969 como psiquiatra asistencial y como instructor graduado de psicología Médica y Psiquiatría en la Universidad de Oriente en la que laboró durante 9 años.

En 1976 pasa de instructor graduado a profesor auxiliar de psiquiatría y psicología médica. Un año después se presenta a concurso de reubicación profesional y alcanza la primera plaza en el Hospital Calixto García, que a petición de su maestro Dr. Armando Córdoba permutó con un profesor del Hospital Psiquiátrico de la Habana.

En 1983 se le nombra profesor principal de psiquiatría en la Facultad Calixto García (función que desempeñará hasta el año 2008) alcanzando en 1984 la categoría de especialista de segundo grado en psiquiatría. Ya en la primera promoción efectuada desde su incorporación a la facultad, obtuvo categoría de profesor titular el 7 de febrero de 1997 y en febrero de 2003 es promovido a profesor consultante.

En cuanto a los reconocimientos, títulos y cargos que desempeña o ha desempeñado este especialista, no solo en Cuba, sino también fuera de ella, tenemos, además de los ya mencionados, los siguientes: Académico de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba (período 1998 - 2002 y 2006 - 2010), Profesor Titular, Consultante de la Facultad Dr. Enrique Cabrera, Consultante del Servicio Docente Rogelio Paredes del Hospital Psiquiátrico Habana, Presidente de la Sociedad Cubana de Psiquiatría (hasta septiembre 2007), Presidente del Tribunal Estatal para optantes a Especialización de segundo Grado, Miembro del Tribunal Nacional de Grados Científicos en Especialidades Clínicas, Miembro del Tribunal Nacional del Premio Anual de Salud Pública, Miembro de la Comisión Nacional de Competencia y Desempeño, Miembro de la Comisión Nacional para la prevención del uso indebido de drogas, ASESOR del Comité Académico Capacitación alcoholismo y otras Drogadicciones, Lector especializado del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, Miembro de la Comisión de Bioética de la Academia de Ciencias de Cuba (1998 - 2002), Miembro del tribunal para el premio Anual de la Academia de Ciencias, Miembro titular de la Sociedad Cubana de Psiquiatría, Miembro del Comité Académico de MEDICC organización norteamericana de apoyo a la educación médica en Cuba, Profesor honorario de las universidades de Santo Domingo, Lima y Quito, Profesor honorario del Instituto de Psiquiatras de Lengua Española (IPLE), Miembro del Comité de Redacción de la Revista Adicciones (España),Miembro del Grupo Nacional de Psiquiatría, Miembro de la Comisión Nacional de Salud Mental, Miembro de la Comisión Editora de la Revista del Hospital Psiquiátrico de la Habana, Miembro de la Comisión de Redacción de la Revista de Drogodependencias Española, Lector Especializado de la Editorial Ciencias Médicas, Arbitro de la Revista La Habanera. Exsecretario General de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (período 1998 - 2000), Miembro de honor de varias Asociaciones psiquiátricas de América Latina y el Caribe. Profesor Consultante del Hospital Víctor Larco Herrera del Perú, Profesor honorario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Profesor Visitante de la Universidad Caetano Heredia del Perú.

Es a esta figura a la que debemos el no público de Cuba a la legalización de la mariguana. Podríamos preguntarnos si el papel de este médico se ha reducido al de ser un vocero o si fueron sus experiencias en el terreno las que contribuyeron a la posición actual del Estado cubano en el debate de la marihuana. De ser el segundo caso y si nada empaña su mérito, habría que colocar al Dr. Ricardo González Menéndez en el pedestal de los grandes de nuestra medicina, tomemos nota ahora para cuando llegue el momento.

No resulta difícil encontrar en Cuba y en el estado de Florida, coincidencia de criterios en relación a los efectos de la marihuana; basta comparar lo declarado en su entrevista para Granma por el jefe del Servicio de Adicciones del Hospital Psiquiátrico de La Habana con lo que un año antes y en Miami expusieran el psicólogo Dr. Heriberto Ortiz y el especialista en adicción Pablo Miret durante una charla con el periodista Jesús Angulo. En aquella ocasión los dos especialistas usaron argumentos contra la liberalización de la marihuana que encajarían perfectamente en los planteamientos del profesor Ricado González, a pesar de que los entrevistados se dirigían a un público completamente diferente, la población floridana, llamada a votar la Enmienda # 22 a la constitución de su estado, que buscaba la aceptación en esa parte de Norteamérica de la venta y uso (yo diría abuso) de la marihuana. Ortiz y Miret enfocaron el asunto de la liberalización de la marihuana desde una perspectiva muy diferente a la que cabría esperar del periódico oficial de Partido Comunista de Cuba, la de la formación del carácter de las nuevas generaciones según los valores tradicionales de la familia imperantes en esa región estadounidense. Para confirmar lo que digo invito al lector a revisar ambas entrevistas, la de Granma y la de Angulo, esta última publicada en el canal de Youtube del periodista el 30 octubre de 2014: https://www.youtube.com/watch?v=D15IUFi9jlw

Algo tiene que haber de objetividad en lo que nos dicen estos tres especialistas sobre los peligros de la marihuana cuando afirman prácticamente lo mismo desde emplazamientos geográficos, profesionales, políticos y filosóficos tan diferentes.

Afortunadamente el proyecto de legalización de la marihuana en Florida fue derrotado en noviembre de 2014 al no alcanzar el 60 % necesario para su aprobación, sin lugar a dudas Angulo y sus entrevistados pusieron su grano de arena.

Sin embargo no podemos cantar victoria cuando se puso en evidencia como el sistema le ha podido lavar el cerebro al 57,5 %. los votantes. Esto quiere decir que hoy por hoy existe en Florida un sector mayoritario dentro de una ciudadanía que, ya sea por lo poco avisada o lo muy manipulada, está dispuesta a respaldar la legalización de una droga tan dañina.

Un fantasma recorre Estados Unidos y no es precisamente el del comunismo, ya lo tenemos en Oregón, que acaba de unirse a los estados de Colorado, Washington, Alaska y el distrito de Columbia en la suma de territorios donde el uso de la marihuana se ha legalizado, ya ni siquiera con el discutible pretexto medicinal sino aquel mas descarado del “uso recreativo”, condenándose de antemano a toda una generación a un nuevo tipo de esclavitud; sin un Lincoln que decrete su abolición, al menos antes de imponga en Florida. Por el contrario, vemos como se va doblegando, poco a poco, lo que un día fuera un valor mayoritario en la ciudadanía norteamericana, como todavía parece serlo, en la cubana, la del rechazo del vicio de la marihuana.

Los poderes que han conseguido esto nada tienen que ver con la soberanía popular. Lo han logrado echando por la borda una concientización que llevó décadas implementar, a partir de aquellas campañas de los años treinta, implementadas por instituciones públicas y privadas donde se alertó a la población de los efectos de la droga y a la que se sumó cine con películas como Reefer Madness (Locura de la marihuana) de 1936.

Hoy ocurre todo lo contrario, lo que impera en los medios de Estados Unidos y otros países desarrollados son las campañas propagandísticas financiadas por el lobby mariguano, que ha logrado infiltrar una industria cinematográfica que, pasada al otro lado, ametrallando a su público con producciones al estilo de El gran Lebowski, Pineapple Express, Half Baked y Grandma’s Boy, en las que banalizan los efectos del cannabis, o lo que es peor, se convierte al fumeta en el héroe de la película.

Después nos preguntamos el porqué de una juventud perdida, que no entiende la prohibición de la droga, la respuesta no está en el viento —como diría Bob Dylan, el hombre del que se dice enmariguanó a los Beatles, aunque alguno de ellos asegura conocer los porros desde antes—, sino en los que los jóvenes ven en las pantallas, grandes o chicas, incluidas las de la tableta.

Se trata una elaborada estrategia propagandística que usa la cultura como canal y cuyos efectos, sobrepasando todas las censuras, se han hecho sentir hasta en la muy controlada Cuba, incluso en sectores intelectuales capaces de pensar críticamente como nos lo demuestra el caso del escritor y realizador Eduardo del Llano, cuyo talento e inteligencia para hacer una literatura y un cine crítico dentro del país no le han impedido recomendar el uso de la droga, lo hizo en 2012 al escribir bajo la entrada de su blog que tituló “Saludable”, lo siguiente:

“La marihuana era, a principios de siglo, un cultivo extendido y próspero. Luego fue prohibida y aún lo es en casi todas partes, pues se consideraba que mataba las neuronas y fomentaba el deseo por drogas aún más fuertes. Sin embargo, estudios recientes indican que no sólo no ha muerto nadie por consumo de marihuana, sino que tiene un montón de propiedades medicinales. Aprovechemos para fumarla ahora, antes de que vuelvan a demostrar que es mala”.

Si esto es lo que nos recomienda un intelectual supuestamente informado de lo que pasa en el mundo exterior; ¿qué, sin podemos esperar del descerebrado que consume marihuana en cualquier esquina de la capital cubana? Menos mal que esos “estudios” evidentemente interesados a los que alude del Llano no han sido tomados en cuenta hasta el momento ni por el gobierno de La Florida, ni por el régimen de La Habana.

Por el momento y a juzgar por las afirmaciones del doctor González Menéndez, la maldición de la legalización de la marihuana está conjurada en Cuba, al tiempo que su gobierno se ufana de mantener a raya la introducción desde el exterior de la droga.

El 21 de noviembre de 2014, casualmente en el mismo mes que se derrotaba la ofensiva marihuana en la Florida, el programa de la televisión estatal cubana, Mesa Redonda, abordó con tono triunfalista el asunto de la posición de las autoridades de Cuba frente a las droga, con la comparecencia de la Ministra de Justicia María Esther Reus, La doctora Carmen Borrego Calzadilla, jefa de la Sección de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud Pública, así como tras autoridades del Ministerio del Interior, la Aduana General de la República, y del Ministerios de Educación.

En aquella ocasión el coronel Domingo Ibáñez Álvarez, Jefe del Órgano Antidroga del MININT, reveló que en ese año y se habían confiscado 269.428 semillas de la planta, lo que superaba el doble de las incautadas el año anterior, 103.951. Por su parte el vicejefe de la Aduana General de la República, William Pérez González, se refirió a una tendencia creciente de detección de la introducción de drogas en el país.

Lo anterior se confirma con el un despacho de la Agencia Cubana de Noticias fechado en La Habana el 24 de junio pasado y firmado por Lisandra Romeo Matos, según el cual los intentos de introducir droga a Cuba por vía aérea mostraron una tendencia al incremento, con 29 casos detectados durante el primer semestre de 2015. Esta vez le tocaba a José Luis Muñoz, director de Técnicas Aduaneras de la Aduana General de la República informar que al cierre de mayo, se habían decomisado en frontera aproximadamente 51 kilogramos de narcóticos, cuyas mayores cantidades correspondieron a marihuana y cocaína, además de pequeñas proporciones de cannabinoides sintéticos y hachís. Según el funcionario, en 2014 se frustraron 49 casos de narcotráfico, ocupándose 49.38 kilogramos de droga, lo que indica que podrían aumentar los índices señalados en lo que queda del año.

A pesar de todos estos decomisos la producción y comercialización clandestina de la droga dentro de la Isla es un hecho conocido dentro y fuera del país, expresión de ello es lo que se publicó el pasado 9 de febrero en el blog Royal Queen Seeds, por algún turista mariguanero que había estado en la Isla, éste reconocía que si bien existían las dificultades, no era del todo imposible conseguir cannabis en Cuba y recomendaba a su lector lo siguiente:

“Es un poco difícil encontrar marihuana en Cuba. Los turistas generalmente quieren aventurarse en ciertos barrios para comprar. Yo sugiero que se alojen en las zonas turísticas de todos modos. Aquí, los jóvenes que se sientan en las inmediaciones de los restaurantes y bares, que hablan Inglés bastante bien, por lo general cuentan con contactos para conseguir lo que los extranjeros deseen fumar.

Es mejor crear un cierto nivel de confianza antes de solicitar cannabis. Este tipo de chicos ofrecerán a los hombres primero una prostituta antes de pasar al tema de las drogas. Del mismo modo, pueden ofrecer a las mujeres alguna compañía masculina. Solo tienes que dejarte llevar hasta que salga el tema. Ten cuidado porque hay policías encubiertos por todas partes en las zonas turísticas de La Habana”.

Evidentemente no todo es victoria sobre la marihuana como nos podrían hacer creer los reportajes y series sobre el tema de la televisión cubana. ¿Procede la droga solo del exterior? Parece que no. En mayo el periódico provincial Escambray informaba de la confiscación de varias fincas tras descubrirse en el municipio de Taguasco 453.252 semillas de marihuana, 433 plantas y 395 tallos podados. Evidentemente la marihuana, con todo lo que se requise, entró en Cuba para quedarse. Nos queda el consuelo de que su legalización no se ve en el horizonte, pero queda la pregunta: ¿hasta cuándo?


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